Detroit Rock 60-70

Primera parte


 

Si examinamos la música rock producida en Estados Unidos desde mediados de los 60 hasta bien entrada la década de los 70, comprobaremos que muchos de los grupos más contundentes y agresivos surgieron en el estado de Michigan, sobretodo en la ciudad de Detroit. Por supuesto, el fenómeno no fue exclusivo de esa zona, otras bandas que se suelen relacionar con los inicios del hard rock, el heavy metal o el punk surgieron en otras partes del país, como es el caso de Blue Cheer o Steppenwolf, ambas nacidas en la soleada California. Sin embargo, no hablamos solo de una cuestión de volumen o rudeza, en el sonido de Detroit se detecta algo que podría identificarse más con una actitud iconoclasta que en muchos casos contrastaba con los cánones estéticos y sociales de la época, en muchos casos adelantándose al sonido de décadas posteriores. El rock de Detroit refleja de alguna manera el desencanto y la vida dura de los barrios obreros, del ruido de las fábricas, del cinismo de la sociedad capitalista en su apogeo, pero también de las ganas de experimentación y modernidad de algunos de sus retoños surgidos entre la mugre y la contaminación. Años después de la etapa que vamos a analizar en este artículo, Iggy Pop declaró en una entrevista que el principal logro de los Stooges fue “poner fin a los años 60”. Esta afirmación es una exageración, pero lo cierto es que en plena borrachera de psicodelia e invocaciones utópicas de paz y amor, ciertas bandas (como es el caso, efectivamente, de los Stooges) surgieron para mostrar un punto de vista discordante y agresivamente antagonista no solo con el mainstream sino también con el propio movimiento alternativo predominante entre  los jóvenes.

 

El hecho de que The Stooges, MC5 y otras bandas parecidas hubieran surgido en Detroit, una ciudad dura y violenta, paradigmática de las profundas divisiones en la sociedad estadounidense, también forma parte de un proceso social y cultural largamente fermentado. El estado de Michigan fue uno de los más rápidamente industrializados de Estados Unidos, aglutinando importantes centros fabriles, especialmente en lo que respecta al negocio del automóvil y armamento. Esto condujo a una acelerada demanda de mano de obra que hubo que cubrir con muchos emigrantes (tanto interiores, especialmente desde los estados del sur, como de otros países). De la noche a la mañana, hubo un rápido crecimiento en los núcleos urbanos, los cuales se improvisaron a base de grandes guetos divididos entre la gente de color, los latinos y los blancos de clase baja, algo produjo una enorme población expuesta a las exigencias de la economía capitalista en pleno auge. A lo largo de finales del siglo XIX y comienzos XX surgieron todo tipo de conflictos raciales y sociales, provocando en sus extremos una bipolaridad insalvable. Por una parte: el surgimiento de un movimiento obrero con tintes revolucionarios que nunca logró cumplir sus objetivos. Por el otro: la consolidación de organizaciones extremistas de derechas como el Ku Klux Klan u otras no menos fascistas que hacían el trabajo sucio de los patronos y políticos liberales para mantener a raya al movimiento obrero o, más concretamente, las ansias de emancipación de negros y latinos.

Llegando a la década de los 60 la situación no había cambiado demasiado y la brutalidad policial y la discriminación contra hispanos o negros estaba a la orden del día, aun cuando en 1964 había entrado en vigor el famoso Acta de Derechos Civiles. Pese a esos progresos legislativos, Detroit era (y me imagino que aun es) una ciudad muy segregada étnica y socialmente. El clima de descontento y violencia era tal que en el verano de 1967 tuvo lugar uno de los disturbios más graves que han ocurrido en la historia de los Estados Unidos, con el escalofriante resultado de 43 muertos y más de 2000 heridos.

 

Todo esto, por fuerza, fue encontrando expresión en la música y la cultura aunque sea a niveles muy populares. Por ejemplo, desde los años 20, los barrios negros de Detroit acogieron a grandes intérpretes de blues, pero a falta de estudios de grabación terminaban por trasladarse a Chicago para entrar a formar parte de la floreciente escena musical que allí estaba teniendo lugar. Es el caso de Joe Lee Hooker, instalado en Detroit durante la segunda guerra mundial, pero vinculado a Chicago a través del sello Vee Jay.

 

Otra forma de música, como es el góspel, fue extendiéndose desde el sur gracias a la emigración masiva a estados del norte, como es el caso de Michigan. A partir de los años 30, este estilo vinculado en un inicio a la prácticas religiosas de la comunidad negra fue desarrollándose incorporando elementos más dinámicos provenientes del r’n’blues, el blues o el jazz, transformándose en una música más rítmica que terminó por trascender las barreras étnicas y acabó por encandilar al público sin distinciones raciales o sociales. Esta nueva música se denominaría soul y sería clave en la creación de la música pop tal y como la entendemos hoy en día, pues fue un ingrediente más en el caldo de cultivo que junto al rock’n’roll hizo que la industria discográfica norteamericana creciera exponencialmente.

Muchas nuevas discográficas fueron surgiendo al calor de este nuevo filón. En lo que respecta a Detroit, la Motown fue fundada en 1959 para consolidar la ya rica actividad musical de la ciudad, exportando al resto del país una serie de músicos y formaciones que fueron inmensamente influyentes en la cultura anglosajona y, por tanto, del resto del mundo.

 

Así pues, entrados en los 60, Detroit era una ciudad con una enorme actividad musical cuya faceta más visible estaba dominado por el soul (y después por el funk y su posterior derivación en la música disco), pero también desde mediados de la década proliferaron (no solo en la capital, también en los suburbios de todo el estado de Michigan) multitud de formaciones de garage. Estas bandas, muchas de ellas efímeras y sin grabación conocida, también reflejarían de alguna manera el clima conflictivo de la época y quizás por eso se caracterizarían por un sonido especialmente crudo. Al igual que en el resto del país, estas formaciones fueron el resultado de la influencia de la música que provenía del Reino Unido: The Animals, The Kinks, The Rolling Stones y por supuesto The Beatles, aunque llevados a un nivel mucho más rabioso y sucio que mucha gente ha querido ver como la primera semilla del punk. De esa música inglesa que estaba invadiendo el país, estos jóvenes músicos americanos extraerían (copiando descaradamente en muchos casos) muchos riffs de guitarra, ya de por sí bastante machacones, para convertirlos en auténticos muros de sonido gracias a un sonido fuzz desorbitado (en ocasiones involuntario, pues era provocado por la mala calidad de sus equipos o los medios precarios de grabación). Estas bandas fueron estableciendo un circuito local que giraba en torno a salas como la mítica The Hideout (que posteriormente dio lugar a un sello discográfico), The Pumpkin o The Fifth Dimension, aglutinando un público cada vez más inmerso en los cambios que se estaban dando desde mediados de la década.

 

Sería muy difícil hacer una lista de todos los grupos de garage surgidos en la zona de Michigan, habiendo de todo, desde bandas de gran calidad hasta grupos amateur dedicados exclusivamente a las versiones. Por citar brevemente algunos de los más valorados por los aficionados podemos encontrarnos a gente como Pleasure Seekers (banda integrada exclusivamente por mujeres y de la que surgió la mítica Suzie Quatro, cuya carrera en la década 70 sería básica de la escena del glam), The Woolies, The Underdogs o The Bossmen, entre un largo etc. Pero es imprescindible pararse un poco en algunas formaciones cruciales para el desarrollo del sonido de Detroit. Como es el caso Terry Knight and the Pack. Aunque contaron con un buen puñado de singles y dos LP’s, la banda se dispersaría en 1967. Lo importante es que de su seno surgió la semilla que daría después lugar a los Grand Funk, que no es poco. Terry Knight dejaría los escenarios para centrarse en la producción y promoción de nuevas bandas, de ahí surgió la oportunidad de ser el primer manager de la banda de Mark Farmer.

 

También destacaron los Unrelated Segments, que con el tiempo han alcanzado la categoría de mito para los fanáticos del garage. Por desgracia solo pudieron editar un puñado de singles, aunque de gran éxito local, los cuales destacan por una contundencia y energía que de alguna manera transmitían el espíritu funk, aunque desatado y electrificado al máximo. En 1967 editan dos magníficos singles con los temas “The Story Of My Life”/ "It's Unfair" y "Where You Gonna Go" / "It's Gonna Rain", repletos de buenos momentos eléctricos. Al año siguiente sale un nuevo single con “Cry, Cry, Cry” en su cara A, el cual sería versionado después por infinidad de grupos garage revival a partir de los 80, convirtiéndose en un clásico inmortal del género, imprescindible en cualquier recopilación que pretenda mostrar lo mejor del género.

 

Aunque el garage era una escena dirigida primordialmente a un público blanco también era posible encontrar entre sus músicos a negros y sobretodo latinos, otra de las comunidades étnicas de importancia en el estado de Michigan. Es el caso de otra de las formaciones más importantes dentro de su estilo: Question Mark & the Mysterians, integrada totalmente por jóvenes de origen mexicano, con el inclasificable Rudy Martínez (autobautizado como “?”) a la cabeza. Rudy se hizo famoso por sus sempiternas gafas de sol y sus historias sobre sus orígenes extraterrestres. Esta banda llegó a tener bastante éxito a nivel nacional con su single “96 tears” (también muy versionada por multitud de bandas y solistas posteriores), lo que les permitió editar un par de LP’s que sin embargo no lograrían afianzar la buena estrella inicial. Question Mark & the Mysterians ofrecían un sonido muy dominado por el órgano, y aunque no destacan por ser especialmente salvajes es justo señalar que la forma de cantar de Rudy Martínez, muy deudora de Mick Jagger, anticipaba a veces la forma de cantar de Iggy Pop. No es casualidad que años después Iggy versionara “96 tears” en muchos de sus directos.

 

Otra formación que es necesario señalar es Mitch Ryder & The Detroit Wheels. Por su afinidad con el r’n’blues, Mitch Ryder puede considerarse una especie de Eric Burdon a la americana, también con un fuerte ascendente en la música negra. De hecho sus inicios fueron en el seno de un grupo soul integrado por músicos negros, pero a causa de la conflictividad racial del momento el proyecto se fue al traste. Mitch Ryder, tanto con los Detroit Wheels como en solitario, se esforzó por hacer una mezcla de soul, rock’n’roll y pop, obteniendo bastante reconocimiento en la década de los 60. Los Detroit Wheels fueron un perfecto ejemplo de mestizaje musical, donde los ingredientes de música negra y blanca terminan por ser indiferenciables. Por supuesto, este tipo de mixtura se dio en ambas direcciones. No solo los músicos blancos se sintieron fuertemente influidos por lo que estaban haciendo sus epígonos de color, también en la comunidad afroamericana se dieron ejemplos de acercamiento a la música que proliferaba entre los obreros y universitarios blancos, lo que dio lugar a bandas íntegramente negras que tomaron elementos psicodélicos, progresivos o del jazz fussion para enriquecer su sonido, lo que derivó en un cruce de estilos explosivo, por otro lado inevitable en el tipo de sociedad que se daba en la zona de Michigan. Quizás el ejemplo más famoso sean los Temptations.

Primero con su disco “Puzzle People” (1969), el cual incluye una versión de los Beatles como para dejar claro el mestizaje musical, pero más aun con “Psychedelic Shack” (1970), el cual muestra una destilación de sonidos lisérgicos combinados con los típicos elementos de la música predominante en la comunidad afroamericana de Detroit. Este disco es un coctel explosivo donde los riffs rockeros, los punteos de guitarra y los efectos de sonido sirven para llevar el funky a una nueva dimensión, todo ello con letras llenas de referencias a las drogas o la guerra de Vietnam. Aun más radicalmente será el ejemplo de George Clinton, establecido en Detroit. Comenzando con Parliament y reencarnándose en los consiguientes Funkadelic, bandas que asimilaron las formas del rock y la psicodelia de una forma muy original a la vez que aportaban al funk mucha energía y un espíritu experimental inusitado. Nunca la música negra estuvo más impregnada de LSD. A un nivel bastante más subterráneo estaban los Black Merda, también en Detroit, que llegaron a sacar dos discos de funk rock donde el rastro de Cream o The Who está muy claro, aunque también el de Jimi Hendrix, nexo por excelencia de la música negra y blanca de los 60. El resultado era bastante más convencional que en el caso de Funkadelic o Temptations, pero con mucha clase, comparable a los momentos más potentes de grupos blancos de funk rock como Tower of Power o Average White Band.

 

A medida que la década se acercaba a su final las bandas de garage iban incorporando muchos elementos provenientes de la psicodelia o el pop, dotando a sus composiciones de una paulatina sofisticación que los alejaba de las estructuras sencillas del r’n’blues para llevarlos a explorar nuevos territorios. Como muestra de la evolución del típico sonido garage hacia un estilo mucho más trabajado y matizado nos encontramos a The Rationals, los cuales estaban totalmente impregnados de la influencia de la “british Invasion”, pero con una fuerte inclinación al soul por parte de su vocalista Scott Morgan.

Tras hacerse un hueco en la escena garagera explotando varias versiones de grupos ingleses, entre las que destaca su magnífica adaptación del “I Need You” de los Kinks, lograron editar un solo disco a finales de 1969. Este LP es un buen ejemplo de combinación de melodías de base soul, ritmos funkys y energía eléctrica desatada. El resultado es una mescolanza de estilos y tendencias que igualmente tomaba del típico pop de los 60, pleno de lirismo, como desembocaba en un maremágnum guitarrero, convirtiéndose en algo así como unos Small Faces a la americana. Imprescindibles son temazos suyos como “Guitar Army” o “Sunset”, que suenan a algo a medio camino de MC5 y Grand Funk. The Rationals quedaron muy eclipsados por la fama de otras bandas, pero sin duda fueron de lo mejor que dio su época. A medio camino del sonido mainstream y de los excesos más radicales del underground puede considerarse una banda prototípica del sonido de Detroit.

 

En la segunda parte de este artículo hablaremos de algunas de las bandas que surgieron tras la evolución de etapa del rock garagero, con la irrupción de la psicodelia, el hard rock y los inicios del punk rock.

 

Artículo de Antonio Ramírez

(La bibliografía y referencias usadas se indicarán en la segunda parte)