Normalmente, cuando se habla de “krautrock” suele salir a la palestra grupos como Can, Tangerine Dream, Kluster, Neu! y otros que se consideran como los más emblemáticas de este movimiento musical de carácter casi nacionalista, pero justo es recordar que el krautrock no solo estaba nutrido de formaciones con tendencias experimentales tan extremistas, sino que también incluía una gran cantidad de bandas que se contentaban con explotar un rock bastante más cercano a lo que se estaba haciendo por esa época en Estados Unidos o Reino Unido. Pero al no reflejar ese carácter netamente alemán que las bandas más experimentales sí lograron acuñar, estos grupos más anglófilos han sido considerados “menos kraut” por muchos críticos y aficionados. Sin embargo, el paso del tiempo permite juzgar sin tantos prejuicios, con lo que muchos discos que habían permanecido infravalorados durante décadas están resurgiendo en los últimos años con una fuerza renovada. Formaciones como Jeronimo, Armaggedon, Blackwater Park, Epitaph, Light of Darkness y un largo etcétera han recobrado su verdadera importancia dentro del contexto alemán e internacional como lo que fueron: buenas bandas de rock.

 

Entre esas formaciones alemanas “menos kraut” nos encontramos con los Eloy, un grupo que casi siempre se relaciona con el llamado rock sinfónico debido a que lograron un gran reconocimiento a partir de 1975 con su disco Power and the Passion, trabajo con en el que habían cambiado de rumbo musical transformándose en una versión muy diferente de lo que habían sido con sus tres primeros discos. Así pues, muchos fanáticos del rock sinfónico e incluso Frank Bornemann, fundador y líder de la banda, suelen hacer hincapié en la discografía de Eloy solo desde ese LP, algo que es totalmente injusto para sus tres primeros discos, y absurdo, pues creemos que son grandísimos trabajos y al menos uno de ellos, Inside, grabado en 1973, puede considerarse como una de las obras maestras del hard rock progresivo de todos los tiempos... Con este artículo queremos dar un repaso a los inicios del grupo y así refrescar un poco la memoria sobre estos tres primeros discos, para nuestro gusto mejores que los siguientes.

 

Eloy, como tantísimas formaciones, tiene su origen en el típico grupo de instituto especializado en versiones. Esto ocurre a mediados de los 60 en Hannover, cuando un adolescente Frank Bornemann aun se contenta con emular a sus idolatrados Shadows y otras formaciones anglosajonas de música ligera. Pero poco a poco sus intereses se van desplazando hacia los Beatles, Animals y otras bandas de la cada vez más potente escena rock británica, lo que hizo que su idea de la música evolucionara y se fuera haciendo mucho más compleja.

 

Llegamos a 1969, Bornemann trabaja en un banco, pero harto de la rutina y deseoso de poder dedicarse a tiempo completo a la música decide montar una banda de forma más seria. Para ello busca músicos de talento entre la escena local de su ciudad. Al poco se le une Helmuth Drath, batería que vio en Bornemann bastante más ambición de la que había encontrado en The Black Stones, su anterior grupo. De esta forma surge el primer núcleo de lo que será el grupo Eloy, un nombre que fue tomado de La Máquina del Tiempo, la famosa novela de HG Wells. Gracias a los contactos de Drath la formación se iría completando en los sucesivos meses con Manfred Wieczorke a la otra guitarra, ocasional bajo y voz. Después, tras un par de rápidos cambios, llega Wolfgang Stöcker ocupando el puesto al bajo y, finalmente, entra Erich Schriever (hijo de un importante cantante de ópera) como vocalista, órgano y piano. La inclusión de Schriever sería muy importante para los inicios del grupo, su activa participación política fue clave para el tono ecologista y reivindicativo que las letras de Eloy tuvieron en esta primera época.

 

Después de un tiempo de rodaje haciendo las versiones de rigor de The Beatles, The Moody Blues, The Who o Cream la banda comienza a trabajar en algunos temas propios que van puliendo hasta finales de ese año, momento en que comienzan a dar sus primeros conciertos. Como anécdota decir que Frank Bornemann aun no había podido dejar su trabajo en el banco y como estaba obligado a llevar el pelo correctamente cortado se ponía una melena postiza para los conciertos y así no desentonar con la imagen de sus compañeros. En la primavera de 1970 deciden presentarse en un concurso para grupos noveles y como resultado ganan el primer premio; gracias a ello graban y editan un single del cual se sacarían mil ejemplares de forma independiente que ellos mismos vendían en los conciertos.

 

Este single, registrado en los estudios Wind-rose-Dumont de Hamburgo, estaba compuesto por dos temas: “Daybreak” y “Walk Alone”. Evidentemente son dos temas que muestran un sonido todavía muy primerizo, pero aun así son de una frescura y fuerza incuestionables. Hay que decir que Eloy es un grupo que durante toda su carrera repartió a partes iguales creatividad y una patente (y a veces descarada) deuda con una serie de influencias, aunque la verdad es que siempre conseguían un producto final con la suficiente personalidad como para resultar interesantes. Y eso es lo que ocurre con este single, ya que al escucharlo es irremediable no pensar en grupos como The Rollings Stones, Ten Years after o Jethro Tull, aunque eso no quita ningún mérito a estas cortas e intensas canciones. Aun no son realmente representativas del sonido de Eloy, ya que son composiciones muy sencillas, les falta el sonido grueso y oscuro que fueron consiguiendo después, pero como decimos son dos temas más que aceptables y prometedores, tanto que gracias a este single el grupo logra interesar a la discográfica Philips que les ficha para editar lo que será su primer disco largo.

 

Así pues, ya en 1971 (en pleno boom del krautrock) Eloy entra a grabar durante ocho días en los estudios Star-Musik de Hamburgo junto con el legendario Conny Plank como ingeniero, el cual era famoso por haber contribuido de forma significativa en el sonido de grupos como Kluster (después Cluster), Kraftwerk o Ash Ra Tempel (para más información ver el artículo sobre el kraut publicado en nuestra web). Aun así, con los Eloy hizo un trabajo más bien ortodoxo, limitándose a registrar los temas compuestos por el grupo a través de una producción bastante sencilla, sin apenas efectismos. En mi opinión es una producción que viene muy bien al estilo áspero y potente que la banda había venido desarrollando desde que sacaron su primer single, ya que como muchos otros grupos alemanes Eloy estaban cautivados por el hard rock

 

Alemania era a comienzos de los 70 una especie de campo de entrenamiento para los grupos ingleses, los cuales pulían su sonido sobre los escenarios de este país antes incluso de probar en el propio. Así ocurrió con el naciente hard rock inglés, por lo que bandas como Black Sabbath, Deep Purple, Uriah Heep o UFO estaban teniendo un fuerte impacto sobre el público germano. Esto provocó un permanente asentamiento del hard rock en tierras teutonas que se alargó hasta los 80 con el florecimiento del heavy metal y todas sus variantes. Los Eloy no escaparon a esa influencia y su primer disco entra de lleno en el hard rock más contundente, aunque con un claro espíritu progresivo en cuanto a exploración de ritmos y desarrollos de guitarra. Por lo demás, en esa época aun trabajaban colectivamente las composiciones, algo que cambió de forma radical después, cuando Bonermann tomó el control casi absoluto sobre la dirección artística de la banda. Él estaba más interesado en el progresivo que en el hard rock. Las letras eran cosa de Erich Schriever, dando a sus textos un marcado carácter social y ecologista (aunque nada radicales en realidad). Esto dio al grupo un aire tímidamente politizado que no era del agrado de todos sus miembros, un hecho que contribuyó a futuras disputas.

 

Parece que Philips puso grandes esperanzas en Eloy, ya que no reparó en medios para el diseño de la portada del disco. Ésta simulaba la tapadera de un cubo de basura que podía abrirse girándola hacia un lado para dejar ver su interior. Por esa razón, como el disco no tiene título, en Alemania es conocido popularmente como Muelltonne (basura en alemán). Ahora bien, pese al apoyo de Philips este disco debut no tuvo excesivo éxito ni fue destacado por la crítica entre la multitud de lanzamientos de esa época, aunque les valió para asistir al segundo Germersheim Rock Festival con una aceptación muy positiva entre el público.

 

El LP se abre con “Today”, un tema rápido y cortante que puede recordar a unos Ten Years After más embrutecidos de lo normal. Incluso el timbre de la voz de Schriever y su forma de estructurar las estrofas me recuerda a la de Alvin Lee. Con esta apertura nos quedan claras las intenciones del grupo: un rock a dos guitarras y una fuerte base rítmica aportando muchos cambios de intensidad. A lo largo del disco hay algunos toques de órgano, pero no es un instrumento que tenga mucho protagonismo, algo que cambiará en discos posteriores. El segundo corte, “Something Yellow”, es el más largo del disco y está divido en varias partes, con un inicio bastante suave que da paso a un fenomenal desarrollo guitarrero hasta que cierra el tema. Seguimos con “Eloy”, que se basa en un riff potente y persistente, aunque todo su centro está ocupado por unas percusiones y un solo de batería que en mi opinión corta la fuerza del tema de una forma bastante absurda. “Song of a Paranoid Soldier” es un estupendo tema (con letra antibélica) que pienso refleja de forma primitiva el estilo que los Eloy desarrollarían más a fondo en sus siguientes discos: una atmósfera oscura, acelerones rítmicos que suben la intensidad de golpe y una gran capacidad melódica. “Voice of Revolution” es otro corte rápido donde hay que destacar el gran trabajo de bajo y batería, siempre combinados con unas guitarras muy presentes. “Isle of Sun” es una balada bastante melosa y bonita inspirada muy claramente por The Moody Blues o Procul Harum. Y siguiendo con las “inspiraciones”, aunque aquí entramos directamente en el robo, el riff del último tema del disco, “Dillus Roady”, está descaradamente tomado de “Gypsy”, el tema que abre el primer disco los Uriah Heep. Es algo tan patente que hasta produce rubor, pero aun así he de admitir que el resultado me parece excepcional y los Eloy hacen sobre esa base un tema estupendo por mucho que sea un plagio y seguro que será del gusto de cualquier amante del hard rock más agresivo.

En suma, es un disco que sin ser majestuoso tiene algo que lo hace muy disfrutable, quizás sea por su espontaneidad o por su aire auténticamente hardrockero, pero no debería faltar en cualquier colección junto a otras virguerías del género como Atomic Rooster, Captain Beyond o Andromeda.

 

 

Tras la edición de este debut el grupo comienza a reflejar diferencias en cuanto a que dirección musical tomar. Para colmo, el batería, Helmuth Drath, sufre a finales de otoño un aparatoso accidente de tráfico que le obliga a quedar hospitalizado por una larga temporada. Para sustituirlo temporalmente (o eso creían, pues no volverá al grupo) se buscan a Fritz Randow, un joven músico que hasta ese momento solo había tocado en algunos grupos de versiones. Pero hacia comienzos de 1972 la situación de la banda es insostenible. Bonermann, que quiere llevar el grupo a terrenos más progresivos y dejar a un lado el carácter politizado y hardrockero que estaban adquiriendo, se enfrenta a Schriever. Sin embargo todo se termina produciendo en términos amistosos, pues el vocalista decide dejar el grupo de forma voluntaria e incluso colabora con ideas para los textos del siguiente disco. Así, el cargo de vocalista pasa a Bonermann, si bien lo hace a regañadientes ya que su voz no es precisamente la de un virtuoso y su inglés tiene un marcado acento germánico, algo que no ocurría con Schriever. Por su parte, Manfred Wieczorke deja en un segundo plano su guitarra y toma el órgano de forma decidida, un hecho que marcará de forma significativa el sonido del grupo a partir de ese momento.

 

Es en ese momento cuando Philips decide romper su compromiso con la banda a causa de las escasas ventas del primer disco. A causa de ello los Eloy se ven obligados a financiar de su bolsillo las sesiones de grabación de su próximo trabajo, que serán en los estudios Windrose de Hamburgo en septiembre de 1972.

 

Con estos nuevos temas buscan otra discográfica y terminan por interesar a EMI que edita el nuevo disco de Eloy ya en 1973. Será Inside, para muchos (el que escribe incluido) el más redondo y perfecto de los trabajos editados por la banda. Personalmente pienso que no es exagerado decir que éste disco es una de las cumbres del hard progresivo de todos los tiempos, nada que ver con los excesos y pedanterías en que incurrieron Eloy y otros muchos grupos provenientes del progresivo a partir de la mitad de la década de los 70. Inside es, evidentemente, menos salvaje y directo que el primero, pero no por ello deja de ser muy rockero e intenso, aunque bebe de forma más abierta del progresivo, de la psicodelia y el space rock. El resultado es un disco complejo, aunque no de un experimentalismo radical, tomando los caminos ya explorados por bandas como Pink Floyd o Hawkwind y haciéndolos suyos con mucha personalidad.

 

Este disco hay que disfrutarlo como una obra completa, cada pieza encaja a la perfección respecto a las demás, aunque si tomamos cada canción por separado tenemos cuatro verdaderas maravillas. “Land of no body” ocupaba la primera cara del vinilo original. Son 17 minutos laberínticos y épicos que suponen toda una experiencia sensorial e imaginaria. Ante todo reluce un órgano grandioso apoyado por una base rítmica precisa y fuerte como pocas. Aquí el Hammond sirve para esculpir monumentales melodías, pero también para crear atmósferas submarinas y alucinatorias que hacen volar la imaginación. Llegados a un poco más de la mitad del corte la guitarra empieza a cobrar más protagonismo con un solo impresionante y unos fuertes riffs propios del más puro hard rock. Bornemann se defiende bien con la voz, por momentos es melancólica (y yo diría que incluso con cierto aire decadente muy propia del romanticismo alemán), pero de pronto se transforma en alaridos que ponen los pelos de punta para desembocar en un final de corte bastante jam con toda la banda arrasando a un nivel impresionante. Este corte es de por sí es una obra maestra que anticipa bajo mi punto de vista algo del rock posterior con tendencias más oscuras, pues cada vez que lo escucho no puedo dejar de pensar en cosas como Tool, Killing Joke  o Melvins.

 

Siguen dos temas con menos presencia de órgano y más de guitarra, son “Inside”, segundo tema, que empieza de una forma acústica pero pronto va ganando fuerza gracias un impactante riff de guitarra / órgano. En el centro un solo de guitarra buenísimo. Después “Future City” empieza con percusiones y una voz que curiosamente se parece mucho a la de Ian Anderson de los Jethro Tull. El grupo inglés es una de las referencias más claras para este disco, sobretodo si pensamos en la etapa del Aqualung, bastante más rockera. Alucinante la línea de bajo que a partir del centro sirve para apoyar un soberbio solo de guitarra. “Up and down” es el corte que cierra el disco y sin duda es otra maestra inolvidable. Una espléndida melodía vocal nos va introduciendo poco a poco en una atmósfera muy eléctrica, los instrumentos van creciéndose, ganando intensidad, hasta desembocar en una jam central donde todos los músicos efectúan su parte de una forma magistral.

 

Inside es un perfecto ejemplo de cómo tomar el progresivo sin caer en las meras muestras de virtuosismo en que incurrieron muchos grupos provenientes de este estilo. Es un disco denso, atmosférico, pero no abandona el espíritu primario del rock en ningún momento.

 

Aunque las ventas de este disco no fueron gran cosa (8000 ejemplares), les valió un primer tour por tierras inglesas como teloneros de grupos como Beggars Opera o East of Eden. También les sirvió para ser conocidos en Estado Unidos, donde el tema “Future city” fue muy emitida por algunas cadenas de radio.

Tras este disco editan un nuevo single con dos temas: “Daybreak” y “On the Road”. El primero no tiene nada que ver con el que grabaron en 1970. Es un corte instrumental muy en la onda de los Jethro Tull aunque llevado a un terreno muy comercial, es un corte marchoso y bien ejecutado, pero nada más que eso. El otro tema del single, “On the Road”, es bastante más interesante, con unas guitarras combinadas con el órgano que cortan la respiración. Pero en general es un single que se nota está concebido para dar el pelotazo y promover el grupo de forma comercial, por lo tanto está dirigido a un público amplio y que no quiera muchas complicaciones.

 

Tras esto Wolfgang Stöcker deja su puesto al bajo y es substituido por Luijten Janssen. A estos cambios se suma una cierta inestabilidad en la banda. Bornermann es cada vez más riguroso en su liderazgo y eso crea conflictos dentro de la formación a la hora de componer los temas para el siguiente disco. A ello se suma el hecho de que ha sido llamado por sus amigos del grupo The Scorpions para producir su segundo disco Fly to the Rainbow (editado en 1974). Esto obliga a Bonermann a quitarle tiempo a su banda, por lo que cuando se deciden a entrar a grabar lo que será el tercer disco de Eloy, Floating, tendrán que hacer las sesiones de noche. Por otro lado, la participación del guitarrista en la grabación del disco de los Scorpions termina siendo un quebradero de cabeza para él. Entra en un conflicto con RCA e incluso llegan a los tribunales, el resultado es que no figurará en los créditos de ese disco.

 


 

Pese a estos contratiempos Floating resulta un disco más que bueno. No supone una excesiva evolución respecto a Inside, pero si denota unos ciertos cambios estilísticos que hacen que la banda tire de forma más decidida al space rock, aunque también tiene un cierto halo épico que en mi opinión le acerca al heavy metal. El resultado es una mezcla muy curiosa.

 

Floating se abre con el tema que da título al disco, se trata de un instrumental bastante rápido y guitarrero que sirve de introducción a “The Light from Deep Darkness”, un corte largo y laberíntico sembrado de cambios de ritmo y diferentes secciones. Empieza de forma suave, pero pronto entra un magnífico riff que combina perfectamente la guitarra y el órgano. A partir de ahí es un desarrollo constante de todos los instrumentos donde hay que destacar el Hammond de Manfred Wieczorke en una época (estamos en 1974, recordemos) que este instrumento estaba dejando paso a los sintetizadores. Pero aquí, creo que afortunadamente, suena un Hammond muy potente y realmente agresivo que se combina sin cortapisas con la guitarra eléctrica y el bajo con un resultado explosivo. Es este un tema cien por cien Eloy, tan evocador como agresivo. Las guitarras suenan menos gruesas que en las grabaciones anteriores, son mucho más espaciales, por momentos el conjunto del sonido puede recordar a Hawkwind, especialmente en una parte cercana al final del corte. Tras este tema llega “Castle in the Air”, tema estrictamente guitarrero y que podríamos denominar como proto-heavy en algunos de sus momentos. Espectacular la labor de Bornermann no solo a la guitarra, a las voces también consigue muy buenos resultados pese a sus limitaciones con el inglés. También hay que mencionar al trabajo de Janssen al bajo, el cual supo integrarse muy bien a la base rítmica del grupo aportando mucha consistencia. Llegamos a cuarto tema del disco: “Plastic Girl”, un corte donde vuelve el órgano y que baja algo la intensidad para sumergirnos en una atmósfera melancólica y oscura. “Madhouse” es nuevamente un tema bastante rockero en cuya segunda mitad se acelera muchísimo.

 

En resumen, Floating es un disco realmente destacable, si bien no llega al nivel de Inside también se disfruta muchísimo. Tras este disco el grupo edita Power and the Passion, LP que es francamente más flojo en todos los sentidos pese a ser muy ambicioso en lo conceptual, pero musicalmente se queda a medio gas. No es que sea un mal disco, pero en comparación con Inside no tiene mucho que ofrecer, además de ser mucho más comercial. Tras este disco el grupo vuelve a cambiar de miembros y con los años solo Bornermann ser mantendrá como el único miembro fijo de la banda. No dudo que la etapa posterior a Floating tendrá sus seguidores, pero personalmente opino que a partir de ese punto Eloy perdió toda la gracia y sobretodo la fuerza.

 

Artículo de Antonio Ramírez