Jane's Addiction

Primera parte


A comienzos de los 80, la música rock se disponía a mostrar su faceta más comercial, perfecta para una sociedad de consumo cada vez más incitada a la superficialidad y el conservadurismo. Sin embargo, había todo un mundo subterráneo que de una manera u otra escapaba a esta tendencia. La otra cara de la industria estaba en el resurgir cada vez más pujante de sellos independientes, fanzines, radios piratas y universitarias, etc. El desarrollo de géneros provenientes del underground de finales de los 70, la creación de otros nuevos, tales como el post-punk o el rock gótico, así como el nacimiento en el seno del heavy de estilos más extremos como el thrash metal o el black metal, reflejaban un submundo de rabia y descontento, también de curiosidad y ganas de crear cosas al margen de los estándares estéticos y conceptuales impuestos por la industria.

 

Jane’s addiction surgió en mitad de esta situación esquizofrénica. Su repentino éxito, junto al de otros grupos como Faith No More, RHCP o REM, demostró la existencia de una amplia escena alternativa y abrió las puertas a una nueva generación de músicos y oyentes. Por supuesto, la industria mainstream se apresuró a explotar este nuevo filón. Podríamos hablar largo y tendido de los aspectos negativos que a la larga provocó la hiper-mercantilización del llamado “rock alternativo”, pero por otro lado podemos afirmar que fue un factor crucial en la renovación ideológica, estética y simbólica de una generación que en muchos aspectos percibía los años 80 como una época retrógrada. Esta explosión supuso en los 90, quizás, la última vez que la música rock estuvo emparejada a un movimiento juvenil a gran escala, aunque aun no sepamos de qué iba ese movimiento y que pretendía. (1)

 

Sin ningún margen de duda podemos afirmar que Jane’s addiction fue imprescindible en todo este proceso que convirtió conceptos como “alternativo” o “independiente” en palabras mágicas y revitalizadoras (y también muy lucrativas). Merece la pena pegarle un repaso a su historia y a sus discos. Para el que esto escribe supone una especie de homenaje a una banda imprescindible en un sentido puramente vital y nunca está de más hacer justicia a un grupo bastante perjudicado no solo por el descenso en calidad de sus sucesivas reuniones, también por una infinidad de chorradas extramusicales, producto del enorme afán que publicidad que Perry Farrell y Dave Navarro demostraron tras el fin de la primera encarnación de la banda. Pero tras el glamour de plástico, los reality shows y demás tonterías que poco tienen que ver con lo que aquí queremos tratar, hay un grupo que supo hacer en el momento justo una síntesis única de punk, hard rock, psicodelia, funk y metal. Aunque duraron muy poco, fueron renovadores de los estándares de la música rock, tras ellos nunca fue nada igual.

Antes de Jane’s addiction

 

 

En 1983 aparece un anuncio en el Recycler, un diario gratuito de Los Ángeles: una banda llamada Psi Com buscaba un vocalista con “influencias Bowie / The Cure” (circula otra versión muy difundida de que el anuncio era para batería y que Perry Farrell contestó aun sin tener ni idea de tocar la batería) (2). Psi Com existía desde hacía no mucho con el guitarrista Vince Duran, el bajista Rich "Evac" Robinson y su esposa Mariska Leyssius al teclado. En ese momento tampoco tenían batería. Al anuncio responde un joven neoyorkino de 24 años llamado Perry Bernstein (algo después se cambiaría el apellido por Farrell, así que así lo llamaremos a partir de ahora). Él venía de vivir seis años en Newport Beach, durmiendo en su coche y usando las duchas de la playa. Había llevado la vida de un surfista nómada, siempre moviéndose al borde del océano, malviviendo con el sueldo de camarero o actuando como bailarín exótico en clubs nocturnos. Durante ese tiempo también había ideado convertirse en cantante de algún grupo, pero sin resultados. Se había mudado a la ciudad y había quedado prendado de la escena underground que se estaba produciendo en Los Angeles: The Minutemen, Black Flag, Saccharine Trust, Savage Republic, Redd Kross, etc. La ciudad hervía con el batiburrillo de punk, hardcore, garage revival, powerpop, heavy metal y otros géneros emergentes. Tras comenzar a trabar amistades en el mundillo (especialmente con la gente de la banda Kommunity FK) se había propuesto tener su propio grupo, para ello ensayaba y grababa cintas con la idea de ir mejorando su voz. El anuncio de Psi Com le vino de perlas, pues consideraba que su voz era parecida a la de Bowie. En ese momento ya desprendía un carisma innegable, aunque también una expresividad descontrolada que había frustrado su entrada en otros grupos. Para la prueba con Psi Com se presentó con una cresta al estilo mohicano y comenzó a saltar y gritar como un poseso, pero eso no fue ningún problema para los demás músicos de la banda y le aceptaron de inmediato.

 

Aun sin un batería comienzan a ensayar contando con la ayuda de una caja de ritmo, pero no mucho después de la entrada de Perry llegaría a la banda Aaron Sherer para ocuparse de las baquetas, con lo que la formación quedaba completa. Psi Com van prepararando material con la idea de grabar su primera demo. Tomando inicialmente como modelo a Joy Division y algo después a Bauhaus o The Cure, se orientan hacia esa rama del post punk que se vino a llamar rock gótico. Sus primeros conciertos dejaron mucho que desear. Como por ejemplo uno que dieron junto a un puesto de perritos calientes, tomando la electricidad para la amplificación del propio puesto. Según Farrell a ese concierto asistieron 5 personas. Pero poco a poco van mejorando los sitios y tocando con otras bandas de la zona, como los Minutemen.

 


 

Se esforzarían por mostrar una estética inquietante. Rich "Evac" y Mariska Leyssius se encargarían de los posters y flyers al puro estilo 80’s, con fotocopiadoras y mucha imaginación, con resultados muy llamativos. En marzo de ese año entran en los Pacifica Studios de Los Angeles. Registran tres temas para una casete que será conocida como Worktape 1, de la cual hacen una tirada muy limitada de 50 o 60 ejemplares que venderán exclusivamente en sus conciertos. Decidieron no enviar nada a ninguna discográfica, quizás por considerarse aun muy verdes, sin embargo esta casete muestra un grupo ya muy consistente. De las letras, muy oscuras, se encargaba Perry. La música orbitaba en la misma onda que los Killing Joke más calmados y atmosféricos, con guitarras muy matizadas por los teclados y sin demasiadas estridencias. Perry Farrell es reconocible a la voz, pero aun no había encontrado el estilo que le caracterizaría en el futuro. Rich Evac elabora por esa época bajo pseudónimo un folleto sobre el grupo y describe a la banda con estos términos: “Más preocupados por la música que por la moda, PSI COM sigue siendo un enigma para quien quiera catalogarlos : post-punk, neopsicodelia, rollo ácido… los miembros de la banda se niegan a discutir tales etiquetas”.

 

Esta formación de Psi Com no duraría demasiado tiempo. Poco después de realizar la demo, Rich Evac y su esposa Mariska deciden abandonar Psi Com en julio de 1984. Influyó el hecho de que Perry estaba tomando el liderazgo en la banda que ellos habían fundado. Después, ambos probarían algún proyecto musical más, pero lo dejarían para entrar en el negocio de los medios audiovisuales. Pese a esta repentina deserción el resto del grupo comienza a dar conciertos en pleno verano. Como el que dieron en el 1 de agosto abriendo para los Southern Death Cult (la primera encarnación de los Cult de Ian Astbury). Pero aun andaban buscando un bajista, algo que se soluciona con la llegada de Kelly Weeler. Ya con esta nueva formación más o menos estable, los Psi Com siguen desarrollando su sonido, moviéndose cada vez más hacia lo teatral y lo lisérgico. La prensa comienza a describirlos como "Gothic Art-Rock". Su estética (alentada por Rich Evac antes de marcharse y asumida por los demás como parte de la personalidad del grupo) estaba impregnada de una mezcla de psicodelia y ocultismo, con referencias a Aleister Crowley o Robert Anton Wilson. Según cuenta el propio Perry Farrell comenzaron a jugar con el rollo ocultista, a veces en exceso, hasta el punto de buscar un libro de magia negra para asegurarse con hechizos que el primer concierto que daban en la sala Troubadour saliera bien, dando la casualidad de que uno de los amplificadores explotara en mitad de la actuación. “Nunca toqué de nuevo ese libro”, recuerda, medio en broma medio en serio. Por su parte, siempre deseoso de salirse de lo normal, Perry Farrell comienza a ensayar formas de cantar que resultaban cada vez más llamativas y su vestuario y peinados eran tan estrafalarios que logró granjearse una gran reputación entre el público más freak de Los Angeles. Comenzó a usar piercings y a practicarse escarificaciones en varias partes del cuerpo (3). Este tipo de estética se relacionaba en aquella época con el punk, pero también con el sadomasoquismo y otras prácticas eróticas consideradas perversas. Por si fuera poco, se esforzaba por mostrar una imagen sexualmente ambigua (algo no tan extraño en el mundo del rock, ahí tenemos la estética del glam rock de los 70 y su extensión en muchos grupos heavys de los 80).

 

La prensa y radio underground los trata bien y comienzan a labrarse un nombre. En enero de 1985 participan, junto a bandas como Sonic Youth, The Meat Puppets o Redd Kross, en un festival celebrado en el desierto de Mojave. El llamado Gila Monster Jamboree fue una de las primeras señales inequívocas de que algo se estaba cociendo a gran escala al margen de la industria comercial. Sin embargo, la actuación de Psi Com fue desastrosa. Perry se había dado una comilona de hongos psicotrópicos y todo el tiempo que estuvo en el escenario se mostró totalmente desorientado y con las manos en los bolsillos. Según cuenta, al terminar el concierto sintió que había desperdiciado estúpidamente una buena oportunidad de promocionar a la banda, pero pronto se dio cuenta de que la mayor parte del público estaba en un estado igual o peor, así que el incidente pasó desapercibido.

 

Poco después de este festival, en marzo, el grupo entra en el Estudio Radio Tokyo de Venice a grabar una serie de temas. Ayudados por Ethan James en las labores de producción, deciden probar algunas formas experimentales de amplificación. En las percusiones usaron desde campanas de iglesia hasta tapacubos. Cinco de los temas grabados en esta sesión fueron seleccionados para un EP que el grupo quería editar por su propia cuenta a través del sello Mohini Records. El problema fue que muchos de los 1500 que encargaron llegaron desde fábrica con desperfectos. Sus ahorros se habían esfumado y necesitaban vender esos discos para financiarse, pero una distribución nula y con la mitad de la edición en malas condiciones ese disco llegaría a muy poca gente. Este hecho, junto a la sensación de que la banda no estaba avanzando (pese a su buena recepción en la prensa underground) produjo mucha tensión entre sus miembros y a la larga causaría la marcha del guitarrista y el batería. Perry Farrell se encargaría de difundir el rumor de que ambos músicos habían dejado la banda para unirse a los Hare Krishna, aunque años después fue desmentido por ellos. Pero Farrell suele insistir en muchas entrevistas que la mistad de la banda tendió hacia el rollo Krishna, lo cual suponía constantes sermones en torno a la abstinencia de sexo o de consumo de drogas, algo que produjo aun más división, pues la otra mitad tenía puestas sus miras en todo lo contrario.

 

El EP que grabaron muestra cierta evolución respecto a la primera casete. La guitarra interviene más en la creación de atmósferas, la base rítmica suena más potente y sobretodo se notan cambios en la forma de cantar de Perry Farrell, especialmente en el tema “Xiola” (la letra hace referencia a una de las primeras novias de Farrell) que casi podríamos considerar un tema de Jane’s Addiction. Por su estructura y su atmósfera lisérgica, también por como Farrell alarga sus fraseos y experimenta con su voz, puede decirse que este tema adelanta muchas de las características que hicieron célebres a los Jane’s Addiction, aunque evidentemente de una forma aun muy primaria. También “City of 9 gates” es un corte muy interesante, con muchos cambios de ritmo y nuevamente una muestra de que Farrell estaba experimentando con su voz.

 

Psi Com era una banda con ambición artística, pero en lo económico eran un desastre, nunca vieron mucho dinero y eso minaba mucho sus posibilidades. Para ahorrar gastos adquirieron la costumbre de compartir vivienda, algo que después continuó por temporadas en la época de Jane’s Addiction. Se fueron a vivir a un lugar que con el tiempo se conocería como Wilton House, donde de forma permanente compartirían espacio unas 12 personas entre músicos, novias y amigos. La casa se convertiría en un foco de atracción para muchos de los locos de Los Angeles y el caos sería la tónica dominante. Fiestas salvajes, jams montadas en mitad de la noche, rodajes de cortos, etc., la vida en Wilton House se balanceaba entre los vapores narcóticos y la fiebre creativa. La atmósfera del lugar sería crucial en la evolución musical de Perry Farrell.

 

Pocos antes del varapalo de los EP’s, Farrell había conocido a Eric Avery cuando éste trabajaba en una tienda de ropa punk. Fue un flechazo mutuo. Cuando Avery supo que Psi Com estaba en proceso de desintegración propuso a Farrell probar algo juntos. Avery estaba tocando el bajo en un grupo llamado Scrunge, pero lo que había escuchado de Psi Com le había gustado e intuía que podrían salir cosas buenas. La iniciativa de Avery se tradujo en una serie de jams y unos cuantos conciertos con Psi Com. No obstante, esta “infidelidad” con Psi Com hizo que su posición en Scrunge fuera cada vez más cuestionada y terminaría por dejar esa banda. Por su parte, Psi Com había dejado de existir en la práctica, sus miembros iban y venían sin mucha convicción y el grupo seguía por pura inercia. La relación musical entre Farrell y Avery estaba dando frutos cada vez más interesantes y ya por esa época, según cuenta el bajista, surgieron la semilla de temas tan importantes para Jane’s Addiction como son “Mountain Song” o “Three Days”. Con el tiempo, los medios centrarían demasiado la atención en Perry Farrell, señalando su importancia (que sin duda la tuvo y mucha) para conformar el sonido del grupo, pero lo cierto es que Eric Avery también fue un miembro imprescindible para la creación de la peculiar personalidad de Jane’s Addiction. Muchas de las canciones que la banda plasmó en sus tres primeros discos tienen su raíz en ideas que Avery ya barajaba a comienzos de los años 80, aunque solo eclosionaron gracias a la colaboración de sus otros compañeros de grupo.

 

En verano de 1985 Farrell y Avery deciden dar una serie de conciertos con formato de dúo (alguna vez contando con la ayuda del batería de Psi Com). Este proyecto se llamó Illuminotic y constaba de Farrell cantando a través de un sintetizador de voz y Avery con el bajo o tocando una serie de percusiones extrañas, como puede ser un bidón de productos químicos vacío. No obstante, pronto deciden olvidarse de Illuminotic. Aunque estos experimentos provocaron ideas para muchos temas futuros de Jane’s Addiction, entre ellos “Pigs in Zen” o “Trip Away”), se lo tomaron como un mero divertimento sin mucha proyección.

 

Para septiembre, Psi Com ya es oficialmente historia, así que Farrell y Avery estaban pensando en montar algo nuevo. Perry Farrell explica que vivió el fin de Psi Com como una oportunidad de renacimiento artístico y personal y que necesitaba romper radicalmente con la línea que estaba siguiendo en Psi Com con algo mucho más potente. Así que él y Avery deciden montar una formación de rock en un sentido más tradicional. Apartándose del post-punk o el gótico (al menos en parte, porque mucho ello se mantiene en el sustrato de Jane’s Addiction) y dejando fluir otros gustos e influencias más clásicas, grupos como Led Zeppelin, The Doors, Velvet Underground o Rolling Stones les sirven de inspiración. También dejan paso a la agresividad punk de la vieja escuela, no solo aplicándola a su sonido sino también a su propia actitud en el escenario o fuera de él, convirtiéndose en un grupo que usaría el escándalo y la provocación como materia prima. Para llevar a cabo este plan reclutan dos músicos entre sus conocidos, quedando así la nueva formación con Chriss Brikman a la guitarra y Matt Chaikin a la batería.

 

Quedaba una cuestión importante: el nombre. Para buscarlo, Farrell cuenta con la ayuda de la que era su novia por aquella época, Casey Niccoli. Se les ocurre pensar en su amiga Jane Bainter, la cual había vivido con ellos (y unos cuantos más) en Wilton House durante un año antes de que la echaran por votación. Jane era yonqui y constantemente tenía problemas de todo tipo. La heroína era una droga muy presente en el entorno de la pareja (pronto ellos mismos la consumirían, aunque sin llegar a ser verdaderos adictos) y solía asociarse a un romanticismo decadente y a una subcultura con larga tradición. Los aspectos más terribles de la adicción a esta droga, tales como el síndrome de abstinencia o la decrepitud que podía verse en muchos adictos pobres, se examinaban desde un aspecto idealista o aventurero (algo que la experiencia real solía tirar desgraciadamente por los suelos). Así que siguiendo esa estela del romanticismo alcaloide que tantos músicos, escritores y artistas habían tomado antes que ellos, se proponen encontrar un nombre que estuviera relacionado con la heroína. Barajaron varios, como por ejemplo Jane Heroin’s Experience. Pero tras varios intentos Farrell propone Jane’s Addiction y llegan a la conclusión de que eso era lo que buscaban. La banda quedaba así vinculada a una imagen explícitamente “drogata”, algo que ellos se preocuparon de confirmar de todas las formas posibles. Todos, salvo Perkins, se encargarían de publicitar sus hábitos como una forma de automitificarse. La heroína se convirtió así en una fuente de creatividad, pero también de múltiples conflictos que a la larga trajeron la disolución de la banda.

 

Jane's Addiction entra en escena

 

 

Una vez establecida esta formación primigenia van trabajando los temas que han ido surgiendo en meses anteriores de la mano de Eric y Perry. También las cosas nuevas que no dejaban de salir. Surge un primer atolladero, aunque se resuelve pronto: Farrell propone que su novia Casey formara parte del grupo, pero Avery se niega. Al final Casey se contenta con ayudar en la estética del grupo y fue clave en muchos de los aspectos más reconocibles de Jane’s Addiction como las cubiertas de sus discos y algunos videos de música. Muchos años después se quejaría que no vio un solo centavo de esta colaboración y que para el resto del grupo ella era simplemente “la novia de Farrell”, como podría haber sido cualquier otra.

 

Ya por esa época tenían en mente gran parte del repertorio que iban a grabar en los años siguientes, demostrando un flujo creativo sorprendente en esos primeros momentos. Sin embargo, es curioso señalar que a la larga Jane’s Addiction crearon muy pocos temas en los seis años que duró la formación original. En un sentido económico irán mejorando en comparación con la época de Psi Com, aunque no demasiado. Los miembros de la “comuna” de Wilton House llevaban una doble vida, por el día aparentaban ser ciudadanos respetables con trabajos normales (por ejemplo, Perry Farrell fue tipógrafo durante un tiempo y su novia Casey lo hacía como asistente en una clínica), pero la vida en la casa era un permanente fiesta descontrolada. No siempre en el mejor sentido, a veces había peleas terribles que acababan con intervenciones de la policía.

 

Por un tiempo cuentan con la ayuda de Bianca, una prostituta amiga de Perry que ya le había echado algún cable en los tiempos de Psi Com. Bianca les hace las labores de manager para varios conciertos gracias a sus contactos con clubs e incluso les presta pdinero. De esta relación tan singular surge la canción “Whores”.

 

Comienzan a dar sus primeros conciertos a lo largo de los meses de octubre y noviembre, pero pronto quedó claro que Chriss Brickman era una persona bastante inestable incluso para los cánones existentes entre ellos. Su manía de tocar en calzoncillos era lo de menos (pronto Perry Farrell u otros miembros del grupo se desnudarían completamente en el escenario), de hecho era raro la vez que Farrell no bromeara con él intentando bajárselos en plena actuación, lo peor era que a veces le daba por perderse durante varios días, con lo cual no era muy fiable a la hora de aparecer para los conciertos. Farrell decidió expulsarlo del grupo y seguir buscando.

 

A continuación pasaron por el grupo una serie de guitarristas, aguantando solo días o incluso horas. El más reseñable de este periodo fue Ed Dobrydnio, el cual se mantuvo hasta febrero de 1986. Cuando parecía que habían encontrado una formación estable le toca el turno a Matt Chaikin, el batería, el cual deja la banda de forma fulminante. En ese momento sale al paso la hermana de Eric Avery, Rebecca, la cual estaba saliendo con un tal Stephen Perkins que tocaba la batería. Deciden probarlo y tras hacer una exitosa audición (según parece se presentó con una batería enorme dispuesto a impresionarlos) entra en el grupo para ocupar el puesto dejado por Chaikin.

 

Con esta nueva formación deciden entrar en el estudio a grabar lo que sería la primera maqueta oficial de Jane’s Addiction, la cual incluía composiciones tan referenciales para la banda como “Jane Says” (dedicada a Jane Bainter, la drogadicta musa del grupo) o “Had a Dad”, temas que comentaremos más adelante. Por desgracia no he podido escuchar esta primera maqueta en su versión íntegra, tampoco un concierto en el Black Radio Club (con fecha de 10 de enero de 1986) que circula por internet. (¡Si alguien quiere compartir ese material, por favor que se ponga en contacto con esta web!). Sería muy interesante comparar con las grabaciones posteriores.

 

A pesar de durar tan poco, la labor de Ed Dobrydnio fue importante, aportando muchos riffs y completando muchas de las ideas que Eric y Perry habían trabajado, dejando así su impronta en el sonido de la banda. Según muchos testigos esta alineación funcionaba muy bien en directo, algunos dicen que incluso mejor que la formación definitiva que logró después la fama. Pero Ed Dobrydnio no se compenetró con el resto de la banda y su permanencia se hizo muy complicada. Una anécdota de esta época: Dobrydnio tenía una boa constrictor en un terrario situado en el garaje de la vivienda que todos compartían, Wilton House. Alguien rompió el cristal del terrario por accidente y la boa escapó. Durante varios días todos los ocupantes de la casa pasaron verdadero pánico, especialmente a la hora de dormir, ya que una boa de varios metros de longitud podía aparecer en cualquier momento, lo cual, afortunadamente, nunca ocurrió. Tras su marcha de Jane’s Addiction, Ed Dobrydnio fundo su propia banda: Carnival Art.

 

Stephen Perkins pensó que para el puesto de guitarrista podrían recurrir a Dave Navarro, ex -compañero suyo en la banda metalera Dizastre. Tras la correspondiente audición deciden que Navarro entre de inmediato en el grupo, quedando cerrada la formación clásica de Jane’s Adicction de una vez por todas.

El cuarto resultante es un cúmulo de gustos musicales e influencias muy diferentes. Farrell y Avery vienen del punk y sobretodo de sus derivaciones más sofisticadas, un tipo de música muy relacionada con lo contracultural y el mundillo artístico. Farrell era una esponja y en su necesidad de liberarse de la herencia de Psi Com pilla todo lo que ve a su alrededor. Especialmente se siente impresionado por los Red Hot Chili Peppers (todavía un grupo sin demasiado éxito) y se fija en sus bases funk. Igualmente le impactaría los Minutemen y su mezcla de estilos. Esta banda sería una referencia obligada en el desarrollo de Jane’s Addiction, como ocurrió con muchos otros grupos del rollo alternativo. Minutemen, especialmente por el excelente trabajo de Mike Watt, también sería una influencia crucial en Eric Avery, aunque su principal ídolo siempre había sido Peter Hook de los Joy Division y New Order. Avery se esforzaría por hacer que sus líneas de bajo fueran un ingrediente muy presente en las canciones de la banda, siempre en un primer plano y en muchas ocasiones el punto de partida de los temas. Por la parte de Navarro y Perkins, ellos venían de tocar hard rock y heavy metal, música más barriobajera y sin tantas pretensiones intelectuales. Antes de fijarse en guitarristas más contemporáneos como Daniel Ash (Bauhaus) o Paul Leary (Butthole Surfers) Navarro había aprendido a apreciar la guitarra escuchando discos de Jimi Hendrix, The Who o Cream y durante un tiempo fue un gran fanático de los Grateful Dead. Sin duda, su forma de tocar, muy al estilo de los 70, alejaría a Jane’s Addiction del tipo de sonido guitarrero que se estilaba en la mayoría de bandas de aquella época. Perkins, por su parte, era un entusiasta de Iron Maiden o Metallica, pero a la vez estaba buscando una forma de tocar similar a la de Paul Ferguson en Killing Joke, con ese carácter mecánico, contundente y tribal que de alguna manera se salía de la tradición anglosajona influida por el blues o el r’n’blues.

 

Lo primero que hicieron al llegar Dave Navarro fue regresar al estudio y regrabar encima de las partes de guitarra de Ed Dobrydnio. Como no tenían dinero suficiente tuvieron que contentarse con ese arreglo. Navarro regrabó únicamente los solos de guitarra y añadió algunos detalles, pero en la práctica esta demo era la misma que la anterior, gracias a eso podemos hacernos una idea del trabajo de Ed Dobrydnio con los riffs. Y esta fue la cinta que comenzaron a mover por las discográficas de la ciudad de Los Angeles (o a vender en la parte trasera de la furgoneta tras sus conciertos).

 

 

Jane’s addiction comienzan a tocar regularmente en el club Scream desde finales de 1986 y seguirán a lo largo de 1987. Este club servirá al grupo para darse a conocer cada vez más y será el lugar donde comienza a fermentar una importante base de seguidores, gracias a ello su fama comienza a subir como la espuma entre el público pendiente de lo que se cuece en el underground. Algunas radios piratas apoya decididamente a Jane’s Addiction, muy especialmente la KXLU, una radio universitaria de Los Angeles que estaba dando mucha cobertura al naciente rock alternativo con bandas como Faith No More o RHCP. Desde esta radio se compara a Jane’s Addiction con Led Zeppelin (algo que se generaliza entre los medios que hablan de ellos), lo cual molestaba bastante a los miembros del grupo.

 

Reciben respuesta de Triple X Records, una discográfica con muy poco recorrido en ese momento, casi al borde de la bancarrota, pero muy interesada en firmar un contrato con ellos. En un comienzo Triple X quiere vincularse a la banda para tres discos, pero Farrell, intuyendo que la banda puede llegar muy lejos, prefiere firmar por un solo disco. Y ese es el acuerdo al que se llega. Por su parte, uno de los fundadores de sello, Charly Brown, se ofrece para ser su manager y ellos aceptan.

 

No obstante, la demo no solo despertó el interés de Triple X Records, simplemente fue el sello más rápido en contestar. No mucho después de aceptar el trato con Triple X, Warner también les ofrece un contrato en condiciones infinitamente mejores, imposibles de superar por un pequeño sello underground. Warner andaba a la caza de bandas de rock que dieran buen rendimiento económico y supieron ver el potencial de Jane’s Addiction, aunque como veremos más adelante no de la forma correcta.

 

Una vez pasada la mitad de los 80 el mercado discográfico estadounidense (más si hablamos de Los Angeles, capital de la industria audiovisual) se había convertido en una auténtica locura. Tras unos años de supremacía del pop o la música disco, el público mayoritario estaba diversificando cada vez más sus gustos y el hard rock se había vuelto a poner de moda, algo que las discográficas explotaron como un filón de oro. La búsqueda de nuevos talentos entre la infinidad de bandas que van surgiendo es incansable y los sellos hacen sus apuestas aspirando a conseguir grupos tan triunfadores como Twisted Sister, Ratt, Dokken o Bon Jovi. Algunos sellos, como Geffen Records, dieron el pelotazo con sus fichajes, así ocurrió con la reunión de Aerosmith y muy especialmente con Guns N’ Roses, grupo que como todos sabemos se convirtió en un auténtico fenómeno de masas. Sin embargo, Jane’s Addiction no encajaba precisamente en ese perfil, aunque Warner Records aun no lo sabía. De hecho, durante su efímero momento de gloria, Jane’s Addiction se convirtió en una especie de anti-Guns N’ Roses, algo así como el paradigma de la alternativa al tipo de música rock que triunfaba por esa época. Esta dicotomía, vista desde la perspectiva de 30 años, puede parecer algo absurda y sin duda ambos grupos pueden ser disfrutados (o quizás no, depende de los gustos de cada cual) de igual manera, pero en ese momento el rock alternativo fue tomado como una bandera de renovación generacional por mucha gente. Existía la sensación de que algo estaba cambiando y los grupos de macarras con el pelo lacado y cantando sobre motos, juergas y chicas comenzaban a ser vistos (al menos, por parte del público) como algo a superar. El rock estaba perdiendo algo de su inocencia, o quizás era que un sector de la juventud no se identificaba con ese tipo de mensajes hedonistas y despreocupados, el resultado es que muchos discos se estaban cargando de connotaciones cada vez más intelectualizadas y existencialistas.

 

Pero volvamos a nuestra historia en el momento en que Warner contacta con la banda, ya contando con la ayuda de Charly Brown como manager (parte interesada a la vez como parte de Triple X). La banda se encontraba con un dilema, cumplir con Triple X su compromiso o pasar de ellos y tirarse de lleno al mercado discográfico gracias a una multinacional como Warner. Su decisión fue en parte ética y en parte estratégica, puesto que pensaron que lo mejor sería darse a conocer desde una discográfica pequeña y así adquirir credibilidad para el underground y después dar al salto hacia el mainstream, al fin y al cabo tenían asegurado su contrato con Warner.

 

La jugada, como ya sabemos, les salió muy bien.

 

Continuará...

 

Artículo de Antonio Ramírez


NOTAS:

 

(1) Los 90 fueron, entre otras cosas, la década de la insumisión militar, el auge de las ONG’s y muy especialmente dio lugar a los movimientos anti-globalización. No sabemos qué papel jugó la música en todo esto, pero el rock alternativo y posterioremente el grunge o  la llamada escena Indie, fueron la banda sonora principal de esta generación que algunos quisieron llamar X.

 

(2) Entrevista realizada a Rich “Evac” publicada en janesaddiction.org

 

(3) Por su estética corporal, Farrell terminó siendo objeto de estudio en un capítulo del libro de Daniel Wojcik “Punk and Neo-Tribal Body Art” (1995)

 

Bibliografía y sitios web usados:

- Whores: An Oral Biography of Perry Farrell and Jane's Addiction. Brendan Mullen

- The Dance of Decadence: The Uncensored History of Jane’s Addiction. Spin Magazine

- http://defgav.com/sdw/

- www.janes-addiction.org/