El estado español no es un lugar donde hayan proliferado mucho los sonidos lisérgicos. Una vez pasada la década de los 70 fueron surgiendo algunas bandas a cuentas gotas, aquí y allá, pero sin duda fueron excepciones en un país donde la cultura musical anglosajona (y más si pensamos en los estilos más underground) nunca ha cundido verdaderamente. Entre mediados de los 90 y comienzos del nuevo siglo fueron floreciendo más  bandas relacionadas con estos sonidos, y pese a que los puristas se puedan mosquear por considerarse como psicodélicos los grupos surgidos en torno al llamado “stoner rock”, lo cierto es que también esas bandas revitalizaron muchos modos y sonidos que incuestionablemente están relacionados con la psicodelia, aunque mezcladas con otras tendencias como son el space, el hard rock o el heavy metal. Pero, ¿no es acaso verdad que de la mezcla surge la renovación? Pues en la música ocurre lo mismo. En todo caso, todos estos grupos, cada cual a su manera,  fueron plantando una semilla que poco a poco ha ido germinando. A día de hoy la escena de grupos españoles relacionados con lo psicodélico sigue siendo minoritaria, pero de muy buena salud dadas las circunstancias.

 

Entre esas bandas pioneras en la revitalización de la psicodelia a finales de los 90 estaban los pamplonicas Mermaid, integrantes de una hornada musical irrepetible junto a otros grupos como Fuzz Machine, Electric Riders, Fooz, Viaje a 800 y unos pocos más que nacieron en un momento de verdadera aridez para la psicodelia en nuestro país. En ese contexto difícil y falto de apoyos tanto de los medios de comunicación como del público, estas bandas supieron aguantar lo suficiente como para captar a una pequeña pero fiel legión de seguidores, llegando a adquirir el estatus de míticas, aunque solo sea para los cuatro gatos adictos a este tipo de música.

 

Mermaid surgen en Pamplona en 1998 tras juntarse sus miembros de forma bastante azarosa. Sin embargo, el trío tiene claras sus intenciones musicales desde un comienzo. En un entorno como es Pamplona y en una época en que el Rock Radical Vasco y sus diferentes variantes aun tenían mucha influencia, un grupo como Mermaid debía suponer toda una rareza, solo comparables a sus paisanos Electric Riders (que aun se denominaban Ghostriders). Aunque con el tiempo renegarían de la etiqueta stoner lo cierto es que ése es el sonido que comienzan a plasmar a través de sus primeros conciertos, en un momento en que ya no solo en Pamplona, también en el resto del estado había poquísimos grupos con deseos de reproducir un estilo que aun no se había convertido en el fenómeno musical que supondría poco después.

 

Ya desde un principio, siempre deseosos de resultar provocativos, el trío optaría por investirse con apodos llamativos: serían Brainloster a la guitarra/voz, Firehead al bajo/voz y Leroy S. Starlight a la batería.

 

Con estos nombres de guerra inicirían una aventura que duraría 5 años. Cuando ya tenían unos pocos temas deciden grabar una maqueta, pero entre una cosa y otra terminan por juntar más material y se lanzan a grabar lo que sería su primer disco, el cual editan en 1999 con el título de From Here To Nowhere. Para ello crean su propio sello: Rec Orbital. El álbum se graba con medios muy modestos, algo que por supuesto condiciona y limita su calidad de sonido, pues al fin y al cabo el disco no deja de ser lo que iba a ser en un comienzo: una maqueta. Sin embargo, pese a las circunstancias de la grabación resulta ser un más que interesante primer disco, con una frescura innegable e incluyendo algunas canciones nada desdeñables.

 

La música de este primer disco se situaba a medio camino del caos y la hipnosis. Los elementos psicodélicos están ahí, con muchas atmósferas e instantes de devaneo mental, pero también hay mucha potencia y cierto regusto que podríamos calificar casi como punkarra. En otras palabras, toda la parafernalia de los 60 y 70 pasada por el filtro de finales de los 90. La similitud es indiscutible respecto a grupos relacionados con el stoner, especialmente Monster Magnet:  riffs sabbathicos, solos vibrantes, voces hipnóticas, partes instrumentales largas o el tipo de melodías vocales propias del stoner (no muy melodiosas de hecho), todo está ahí. Pero también hay mucha experimentación con efectos y sampleados con cintas extraídas de bandas sonoras de películas, lo que hace que este disco adquiera originalidad y no se quede en una mera copia a la manera de tantos grupos surgidos a la sombra de la etiqueta stoner. Como ya hemos dicho, ellos negarían siempre que el stoner fuera su principal inspiración, que lo suyo era el rock de los 70 tipo Blue Cheer, Blue Oyster Cult o The Stooges (de hecho, en este primer disco hay una demencial versión de “Funhouse”). Lo cierto es que viendo su deriva en la última etapa se puede pensar que eran sinceros en esta postura, pero lo que es en este primer disco las similitudes con Monster Magnet y otros grupos afines están ahí, solo hace falta escuchar el inicio del disco con “To Calcalong”, un tema que parece sacado directamente del Dopes to Infinity.

 

 

Tras el citado “To Calcalong” llega el segundo tema del disco, “Brainlost”, que es un instrumental con un riff que recuerda mucho a lo que hacía Joshua Homme en el primer disco de QOTSA… demasiado similar como para creer que es casualidad. My Only Thanks Goes To Drugs”, “A.S.O.T.H.M.”, “Johnson Starship” o la ya mencionada versión del “Funhouse” de los Stooges son todos buenos ejemplos del experimentalismo que gustaban de hacer en esta primera etapa. Se trata de temas más bien mecánicos y llenos de ruidos y efectos, con un punto realmente desquiciante. En otra onda mucho más potente y rockera están otros como “Supersoul” o la magnífica “Geyser”, este último, quizás, el plato fuerte del disco tanto por su longitud (casi 10 minutos) como por su calidad, con unos estupendos solos de guitarras repartidos a lo largo del tema. “Road Track Inferno” es un pequeño instrumental, algo así como un blues de otra dimensión. También es forzoso señalar un corte sin título que no es más que un minuto de silencio, algo que indica las ganas que tenían de troncharse los Mermaid a costa del personal.

 

En definitiva, se trata de un disco patentemente primerizo, con una calidad de sonido desigual, pero lleno de frescura y muy buenas intenciones. Respecto a los elementos más experimentales (aunque posteriormente a este disco no tiraron demasiado por esa vía) preparaba el terreno para el sonido más ambicioso de su segundo trabajo, donde se volcarían más en la composición y en  atmósferas más logradas, con un mejor equilibrio entre voz e instrumentos. Respecto a esto último, podemos decir que ya en estos inicios establecen algo que no dejarán después: el papel del vocalista, que lejos de ser principal es más bien una especie de complemento a los instrumentos, no demasiado diestro, pero efectivo. Las letras, normalmente absurdas y referentes a temas como la ciencia ficción, iconos de la cultura pop, las juergas, las drogas, etc, son lo de menos, una excusa para introducir algo de humanidad en el revoltijo guitarrero, pero la verdad es que lo hacen más que eficientemente y aporta a su sonido una remarcable seña de identidad.

 

En todo caso, primerizo o no, el disco sirve para dar a conocer a Mermaid primero de forma local y después recorriendo poco a poco casi toda la geografía del estado español, lo que les sirve para ir contactando con otras bandas más o menos afines, como pueden ser Viaje a 800, y haciéndose con un público fiel y cada vez más entusiasta. Mientras tanto, aunque sin esperanza alguna de ganar, se presentan al concurso Villa de Bilbao y sorpresivamente consiguen un accésit premiado con 100.000 pesetas, lo cual les supone otro buen empujón. Todo esto sirve para que atraigan la atención de Kike Turmix, mítico músico y promotor de conciertos desde los 80, quien les propone editarles su segundo disco . Ellos aceptan sin dudarlo.

 

Este segundo disco será High dimension is the direction, publicado en 2001 a través del sello de Turmix: Safety Pin. Gracias a este apoyo algo más profesional el salto respecto a calidad de sonido y profundización en sus posibilidades musicales es cuantitativo. Por ello opino que este segundo disco es a día de hoy una pequeña joya de la psicodelia en el sentido más amplio. Es verdad que todavía arrastra muchos de los clichés del stoner, pero logra trascender esa etiqueta para inscribirse por derecho propio en la larga y honorable tradición de viajeros espaciales y psicotrópicos (en su versión más dura). Combinando velocidad, medios tiempos y pasajes muy pesados y densos, pero también otros más dinámicos y propios del hard rock setentero, Mermaid ofrece todo un tour de forcé de distorsión extremada y texturas cósmicas. Brainloster se revela como un guitarrista excepcional repartiendo riffs a diestro y siniestro y sobretodo marcándose unos solos estupendos. La base rítmica no se queda atrás, es versátil según se necesita, sólida como una piedra o sencillamente atmosférica, mostrándose muy efectiva para los bruscos cambios de ritmo que encontramos en la mayoría de los temas. Las voces también han mejorado muchísimo respecto a sus inicios.

 

Si la referencia principal en el primer disco podía ser Monster Magnet, creo que en el segundo la balanza se dirige mucho más hacia Kyuss, sobre todo por las afinaciones graves y ciertos riffs de innegable procedencia. Temas como “Hypnotizer” o “Aguaverde Freelend” son ejemplos muy claros. Con el último citado es imposible no acordarse del riff de “One Inch Man” de Kyuss. El tercer tema, “Walkin the tiger” es bastante más original, con inclusión del sitar. También el siguiente, “Sweets”, se libera de clichés más stoners y se encamina hacia el hard rock de los 70, sonando mucho más a lo que harían en el siguiente disco, destacando el magnífico solo de guitarra de dos minutos de duración con que termina. Con “Rollergirl” vuelven a un sonido más pesado y repleto de cambios de ritmo. Los dos últimos cortes sirven de perfecto colofón, “Walk from Regio’s” es el corte más experimental del disco, un instrumental con inclusión de instrumentos de viento que en realidad es una versión muy libre inspirada en la banda sonora de la peli Shaft. “White Elevator Horse”, también es casi un instrumental, con un medio tiempo donde es destacable la labor de la base rítmica y, como siempre, la guitarra de Brainloster.

 

 

Gracias a la gran calidad del segundo, pero sobretodo a la influencia de Turmix, se logra que la banda pase por un tiempo casi a la primera fila, desfilando por los medios de comunicación nacionales o autonómicos y pudiendo distribuir el disco al resto de Europa. También pudiendo participar en varios festivales compartiendo escenario incluso con grupos como Queens of the Stone Age. Sin embargo, pese a esta semiprofesionalización, los Mermaid también estaban adquiriendo fama de fiesteros y gamberros (leyenda que ellos mismos apoyaban lanzando bulos y exageraciones en las entrevistas que aquí y allá van respondienco). Sea verdad o no,  lo cierto es que en cuanto al propio funcionamiento de la banda resulta que eran disciplinados hasta el extremo, con sesiones de ensayos interminables y un arduo trabajo colectivo que al fin y al cabo terminaba por reflejarse en la creciente calidad de su sonido.

 

En 2003 salió un EP formado por algunos de los descartes provenientes de las sesiones de grabación de su segundo disco. Lo edita el sello malagueño Alone Records bajo el título de Charlton Heston EP. El resultado es un disco bastante más oscuro y variado que el anterior y lo cierto es que sorprende que esos temas sean descartes dada la gran calidad de los mismos. Es muy destacable el largo tema The Devil Took My Hand And Let Me West”,  donde se acercan por momentos al doom por la lentitud y la pesadez, aunque sin desprenderse de las atmósferas lisérgicas. El resto del EP es más variado, incluyendo momentos acústicos y otros más rockeros. Además de este EP, también saldría un single de versiones editado por el propio grupo. En la cara A está Tomorrow Never Knows” de los Beatles, y en la cara B está “2000 Lights Years From Home” de los Rolling Stones.

 


 

La dirección musical que habían tomado tras la edición de su segundo disco los lleva a un terreno muy diferente, pues cada vez más han ido volcando su atención en grupos del hard rock de los años 70, especialmente de la escena de Detroit y grupos que estaban bajo esa influencia. Esto supone que su música se vaya haciendo más directa y reconociblemente rockera, sin tanta intención de volar la cabeza de sus oyentes con largos pasajes instrumentales lisérgicos. Los solos de guitarra también son de duración más ordinaria y se preocupan más por la construcción de riffs mucho más concretos sobre estructuras más simples y basadas en los tradicionales estribillos. Lo cual, por supuesto, no tiene porque ser nada malo, más si tenemos en cuenta que la consecuencia de ello fue su tercer trabajo, el magnífico Red Led or Death, editado en 2003 por Munster Records. Aun así, pese a sus intenciones, como decimos netamente rockeras, continúa reflejando algo de los inicios del grupo con ciertas partes instrumentales más largas y unos solos de guitarra ácida para quitarse el sombrero. Este disco fue producido gracias a la intervención de Fernando Pardo de los Sex Museum, ya que los Mermaid  habían contactado con él no mucho antes y ambos grupos habían salido de gira por el norte.

 

Si dejamos a un lado una versión de Thin Lizzy incluido en un disco homenaje editado en 2005, este disco fue la última referencia discográfica de los Mermaid y con total seguridad uno de los mejores álbumes de hard rock editados en la historia de este país, por mucho que haya pasado desapercibido para tanta gente. La madurez y personalidad conseguidas es evidente tras alejarse de sus primeros pasos. Leroy, Firehead y Brainsloster, los Freak Brothers del rock estatal, se marcaron una virguería de disco que por fin hacía justicia a sus directos, mucho más intensos que lo grabado hasta ese momento, donde lo psicodélico siempre terminaba dejando paso al rock'n'roll más salvaje.

 

Todos y cada uno de los temas de este disco son pequeñas joyas sonoras con una fuerza que nadie puede negar. Las influencias más evidentes del stoner (Black Sabbath, Kyuss) dejan paso aquí al rock de los 70 más macarra y rockero: Blue Cheer, Grandfunk, MC5, Blue Oyster Cult... aunque todavía con parte de ese ambiente lisérgico que caracterizó a sus discos anteriores. La mezcla resultante es explosiva, colocándose en un terreno intermedio que recuerda a los mejores momentos de unos Fu Manchu, Orage Goblin o Zen Guerrilla, aunque con más gracia para el que escribe. Además es un disco por fin producido en condiciones (dentro de lo posible) y sin esa obsesión por sonar 4 tonos por debajo de lo normal.

 

Se hace difícil destacar alguno de los temas del disco, pues son todos magníficos. Abre el disco “Silver Bullet”, una obra maestra de principio a fin que sabe conjugar la lisergia con los mejores riffs de guitarra del hard de los 70. Brainloster suena más brillante que nunca, el bajo de Firehead modula todo esa explosión sonora, mientras que Leroy arrasa con su batería. “I Rock” es otro tema inolvidable que destila toda la chulería del mundo con un riff mastodóntico y unas voces más macarras que nunca. “Boots Nights”  es otro trallazo de hard rock, esta vez con un potente acento funk que incluso incluye algunos toques de trompeta. En el centro una parte que parece puro Hendrix. “Believe my diamonds are forever but betrayers”,  otro de mis favoritos de todo el disco, con un medio tiempo que va desarrollándose desde lo acústico hasta llegar al paroxismo guitarrero.“Gravity Goes”, otro pildorazo macarrónico que suena algo más cercano al típico stoner. Otra vez un trabajo buenísimo de toda la banda. “Woman Making Machine”, esta vez con cierto aire ochentero e incluso sleazy (¿Anticipo de lo que vino después con Green Manalishi?), hasta que al centro del corte se convierte en una potente sesión de puro sonido Grand Funk. “Southeraven Girl (Your Smile is a wind)” es otro grandísimo tema. Empieza de forma sutil con un buen trabajo de voz. Proverbial el desarrollo de la canción cuando en el centro un cambio de ritmo lo intensifica todo, con Brainloster luciéndose a gusto. “Forgiven in the awakening of sand” es un curioso y bonito instrumental surf/west coast que da al disco variedad. Con “Luchador” vuelve la caña, un intenso hard rock con una parte final asombrosa que puede recordarnos a QOTSA en sus mejores y añorados momentos. Cierra el disco “The last Giant”, con un brutal riff de guitarra que sirve para que toda la banda vaya desgranando un tema muy original en su construcción y desarrollo.

 

Editar con Munster significó un extraordinario empuje para la banda. Siempre dentro del más estricto underground, pero cada vez eran más conocidos, con más reputación y más oportunidades de tocar por todo el territorio nacional. Por esa época (2003) pude verlos en Jerez en el festival Serie Z y hay que decir que tenían un directo impresionante. Aparte de eso puedo certificar su fama de gamberros al presenciar como ponían las cosas difíciles a la organización del festival con el famoso episodio de la almohada de plumas sobre el escenario, lo cual significó su fulminante expulsión y consiguiente y lógico cabreo del público (porque dejaran de tocar, no por lo de las plumas).

 

Sin embargo lo bueno siempre dura poco, pese al esperanzador momento de la banda y las oportunidades que se les estaban abriendo, incluso reforzados con la incorporación de un nuevo guitarrista… , pero diferentes cuestiones internas relacionadas con las preferencias musicales,  problemas personales inevitables tras 5 años de intensa actividad e incluso con ciertos asuntos judiciales de alguno de sus miembros llevaron a la ruptura de  Mermaid de forma fulminante cuando ya estaban preparando su cuarto álbum. Algo que cogió por sorpresa a sus asolados fans. Sin embargo, con el tiempo el material ya preparado fue usado por Brainloster para montar el primer disco de Green Manalishi, una estupenda banda de hard rock de sonido aun más clásico que en la última etapa de Mermaid. Esta banda llegó a editar dos discos muy recomendables para todos los amantes del hard rock enmarcado entre finales de los 70 y comienzos de los 80 (UFO, Kiss, Alice Cooper, etc), hecho con muy buen gusto y calidad. Tras su experiencia con Green Manalishi  Brainloster se ha implicado con los Pows Pows Pows (también con participación de gente de los Electric Riders), un grupo que mezcla el hard rock con el pop y el garage psicodélico. Otros grupos relacionados, aunque alejados de lo hicieron Mermaid, son Royal Canal, Basque Country Pharaons, Bizardunak o la carrera en solitario de Firehead.

 

Con su ruptura (solo ha han unido muy esporádicamente, como por ejemplo en el homenaje tras el fallecimiento de Kike Turmix) Mermaid entraron en la categoría del mito para una pequeña legión de fans que los había conocido en activo o para aquellos que llegaron demasiado tarde. Quedan sus discos para ser disfrutados y para ser descubiertos por nuevos oyentes que sin duda quedarán sorprendidos ante la calidad de esas grabaciones y sobretodo por la falta de reconocimiento que lograron a un nivel más mayoritario, pero de eso ya deberíamos estar acostumbrados en un país como éste.

 

 

Un artículo de Antonio Ramírez

(Versión ampliada de un texto publicado en la revista Rock I+D)


Para escuchar los discos completos de Mermaid pulsa en los videos:

 

From Here To Nowhere

Charlton Heston EP

High dimension is the direction

Red Led or Death