UFO antes de UFO


La marcha de un miembro crucial puede hacer que un grupo cambie drásticamente. Es el caso de Pink Floyd, por citar uno de los más conocidos. Cuando Syd Barret fue substituido por David Gilmour el sonido del grupo cambió muchísimo, hasta un punto en que podríamos hablar de dos grupos totalmente distintos. Sin embargo, con el tiempo ambas etapas de Pink Floyd han sido reconocidas sin problemas como partes de un todo, quizás porque son aclamadas por igual y las comparaciones, en ese caso, no resultan odiosas. No ocurre lo mismo con el grupo que trataremos en este artículo: UFO.


Considerados como básicos en el desarrollo del hard rock y el heavy metal, pero siempre teniendo en cuenta su discografía a partir de la entrada de Michael Schenker en 1973 para la mayoría de la gente, incluso para muchos de sus seguidores más fieles, la primera etapa de UFO suele quedar prácticamente como una curiosidad y en el peor de los casos (tal y como dijera uno de los mánagers del grupo a finales de los 70) como algo “insignificante”.

 

En el fondo es algo muy comprensible. La personalidad de Mick Bolton, su primer guitarrista, así como la actitud del resto de la banda por aquella época, comenzando por Phil Mogg, su vocalista, hacen que la música de los primeros UFO se proyectara en una dirección casi opuesta a la que después tomó a mediados de los 70. Podrían haber cambiado perfectamente de nombre, pero no ocurrió así y la consecuencia directa fue que los tres primeros discos de la banda (contando el directo en Japón) salen perdiendo. La razón es que si alguien busca lo que le gustó del Phenomenon, el No Heavy Petting o cualquier otro disco grabado tras la marcha de Mick Bolton, sencillamente no lo encontrará.

 

No obstante, para ser justos, aun examinando la primera etapa de UFO de forma aislada, sin tener en cuenta sus grandes éxitos posteriores, llegaremos a la conclusión de que sigue siendo una banda muy desfavorecida por las circunstancias. No se les puede considerar una banda de primer orden como podrían serlo Deep Purple o Led Zeppelin, en el sentido de que su trayectoria no fue, ni de lejos, tan fluida y exitosa como la de esos grupos. La influencia o incluso la mera visibilidad de los primeros UFO en los albores del hard rock británico fueron muy limitadas, solo puede hablarse de ellos como un grupo “segundón”, discretamente comercial en las periferias del gran mercado anglosajón y desde luego escasamente influyente en otros músicos, a no ser que hablemos de algunos alemanes o japoneses que pudieran tomar nota de su sonido. Sin embargo, dejando a un lado consideraciones extramusicales como el éxito o la fama, los UFO de Mick Bolton siguen siendo un grupo que brilla por si mismo. Pero quizás haya que ir al comienzo para juzgarlos de la manera más idónea.

 

UFO, como otras tantas formaciones musicales londinenses de finales de los 60, fue el resultado de muchas bandas efímeras, con sucesivas idas y venidas de miembros. Puede hablarse de un verdadero núcleo inicial con la formación de The Boyfriends, con la inclusión de Pete Way al bajo, Mick Bolton a la guitarra y Tic Torrazo a las baquetas. Estamos en 1969, con esta formación primaria van tocando sus primeros conciertos. Su repertorio están formado por versiones de los KinksThe Yardbirds o Small Faces y no dejan de probar varias nomenclaturas sucesivas: The Good the Bad and the Ugly, Acid, Hocus Pocus, … todos ellas de muy corta duración.

 

Tic Torrazo no permanecería en el grupo por mucho tiempo, sería substituido por Colin Turner, sin embargo este cambio tampoco sería duradero. Al parecer, los motivos de su fulminante expulsión fueron que (según los demás miembros del grupo) Turner apestaba siempre a pescado, también que se montaba constantemente unas juergas tremendas que afectaban a su eficacia como músico. Así que sin decirle nada siguieron haciendo algunas pruebas a otros baterías. Mientras tanto, Phil Mogg se había unido como vocalista. Apasionado por el blues y el rhythm and blues estadounidense, será un elemento básico para la formación del sonido de la banda.

 

Aun llamándose Hocus Pocus, siguen buscando el batería indicado, un puesto que terminaría siendo ocupado por Andy Parker (por cierto, no sabemos si Colin Turner siguió oliendo mal después de aquello). Se establece así la formación definitiva para este primer periodo de la banda, es decir, hasta 1972. En cuanto al nombre, optan por UFO, tomado de la mítica sala de conciertos londinense y que tan importante fue para el desarrollo de la escena pop y psicodélica inglesa.

 

Tras hacerse poco a poco con un repertorio propio (aunque todavía repleto de versiones), el grupo cuenta con el apoyo entusiasta de Eddy Grant, guitarrista de procedencia caribeña y que tocaba en los Equals. Gracias a Grant, UFO toma contacto con Neil Moore, el cual trabaja en el modesto sello Beacon Records (distribuido por EMI), fundado poco antes. Moore les escucha y acto seguido le pasa el aviso al dueño del sello, Milton Samuel, quien sin dudarlo mucho les promete un contrato discográfico y promoción a todos los niveles. La banda se lo piensa, su experiencia en estos menesteres es nula. Además, se da el caso de que algunos miembros del grupo son aun menores, lo cual planteaba varios problemas legales. Andy Parker, el batería, debe esperar a cumplir 18 años para poder firmar el contrato, ya que sus padres se negaban a hacerlo por él. Según cuenta el propio músico, sus padres pensaban que podían estafarlo debido a su inexperiencia, algo que al final resultó ser verdad. Pocos años después Milton Samuel cerraría Beacon Records y se iría a Jamaica, la banda nunca vería ni un céntimo de los royalties de todos los discos grabados bajo este sello. No obstante, las ganas de verse editados y promocionados eclipsaba cualquier otra consideración legal o financiera. Lo cierto es que, estafados o no, la firma con Beacon Records les iba a colocar en la escena profesional en un momento en que el hard rock estaba candente y con muchas posibilidades de éxito.

 

Sin embargo, pronto descubren que sus ilusiones están lejos de cumplirse, la competencia era enorme y la cantidad de grupos que aparecen y desaparecen de un plumazo es disparatada. La calidad se situaba a un nivel muy alto, hay que tener en cuenta que hablamos de 1970, el año en que Deep Purple, Uriah Heep, Led Zeppelin o Black Sabbath, por nombrar solo algunas de las más famosas, estaban arrasando los tímpanos del personal. Los UFO, desde luego, no tenían nada de qué avergonzarse en comparación con los grupos citados, pero quizás por las peculiaridades de su sonido no lograron colarse entre los grandes y quedaron relegados a un segundo plano. Ni siquiera contando con el apoyo del reputado DJ John Peel. La cuestión es que por un tiempo acabaron en el limbo junto a otras muchas bandas británicas que no lograron levantar cabeza, aunque, como sabemos, el hecho de tener éxitos en el extranjero les sirvió para sobrevivir y asentar la base desde la que retomar el asalto no mucho después.

 

 Pero volvamos a nuestra historia. Una vez pasados los trámites legales reciben del sello 400 libras para hacerse con nuevo material con el que grabar y tocar en los directos. Para 1970 tienen preparadas bastantes canciones como para montar su primer disco, el cual será grabado en los Jakson Studios bajo las órdenes de Doug Flett, popular compositor, manager y productor de muchas figuras famosas, el cual acepta trabajar en el disco con un presupuesto muy bajo según los estándares de la época. Se tarda tres días entre grabación y mezclas, sin apenas overdubs, todo hecho prácticamente en directo. El disco es editado en octubre de 1970 bajo el título de UFO1, lo cual parecía una forma de dejar claras las intenciones de continuidad de la banda. Se fabricó una primera edición inglesa con Beacon Records y muy poco después otra americana con Rare Earth Records. También contaría con ediciones en Francia, Italia, Alemania y Japón.

 

Ya fuera por expreso deseo del grupo o como resultado del trabajo de Flett, el sonido del disco resulta de una contundencia inédita en la época, casi comparable al de grupos “pre-heavy” como Blue Cheer. La base rítmica se impone al resto de la banda, llegando a sonar el bajo bastante más fuerte que la propia guitarra. Sin duda, esta es una de las características principales de este primer disco, el protagonismo del juego de bajo y batería, también la crudeza con que suena todo, comparable a eso que hoy en día gusta de llamarse lo-fi. La labor compositiva de Pete Way, el bajista, es muy relevante, aunque eso no quita que el guitarrista y el vocalista también aporten mucho al resultado final. Phil Mogg es un vocalista con carácter, poco dado a las melodías pomposas o los falsetes que se pusieron de moda entre otros cantantes del momento, más bien encarna a la perfección el vocalista enérgico pero sobrio que bebe del blues de la vieja escuela. Su estilo marcará profundamente el sonido de UFO y el hecho de que posteriormente fuera evolucionando y ganando en matices, hasta cierto punto “dulcificándose”, tiene mucho que ver con el cambio de estilo a mediado de los 70. Por su parte, Bolton no es un guitarrista especialmente virtuoso, nada que ver, por supuesto, con el brillante Michael Schenker que le tomaría el relevo años después. Pero su forma de tocar es realmente hipnótica, consiguiendo un sonido poderoso, afilado y sobretodo primario. Aunque UFO se hicieron después famosos explotando un tipo de rock potente y sofisticado que predispone a imaginarlos tocando como grandes estrellas ante un público numeroso, el sonido con Mick Bolton es muy diferente, por una parte más modesto, casi rudimentario y más limitado en lirismo quizás, pero también mucho más desgarrador y visceral. Son dos concepciones muy diferentes de considerar al hard rock. Uno directo y efectivo, que satisface los deseos de un sonido marchoso, de alta calidad, pero sin complicaciones. El otro retorcido y bastante más oscuro. Si la banda hubiera dejado de grabar tras su tercer disco (contando el directo), sería ahora el típico grupo incluido en ese submundo musical desconocido para la mayor parte del público y que sin embargo brilla por su interés y calidad. Hablamos de grupos como Captain Beyond, May Blitz, Warhorse, Dark, Zoir y tantos más que dejaron verdaderas joyas para quien quiera buscarlas. Este primer disco es, por tanto, una muestra más del universo peculiar y variado del hard rock recién comenzada la década de los 70, lejos aún de la estandarización que la industria impuso a finales de los 70 y que borró de un plumazo gran parte del carácter bastardo e imprevisible que el género había tenido hasta ese momento.

 

 Pero volvamos a este primer LP: entre la banda y Flett se planteó el disco de tal manera que casi un tercio de su contenido son versiones, algo muy común en aquella época para muchos grupos debutantes. Como apertura tenemos a “Unidentified Flying Objet”, un tema instrumental que sirve como perfecta entrada a lo que vamos a encontrarnos en el resto del LP. Hay quien define este tema como space rock, pero yo no diría tanto, aunque en cierta manera si podríamos ver en ello una versión troglodita de lo que Hawkwind haría de forma mucho más extrema y colorista (¡sin dejar de ser ellos también trogloditas a su manera!). La base rítmica avanza a lo largo del disco como un rinoceronte, remarcando la labor de un Phil Mogg muy agresivo. La guitarra se mantiene casi siempre en un segundo plano, sobretodo apuntalando la fuerza de la base rítmica, la verdadera protagonista, aunque Bolton se marca muy buenos punteos sin parar. Su guitarra tiene ese punto de acidez que hace que la música de UFO se acerque a veces a la psicodelia, pero lo cierto es que dejando a un lado el instrumental inicial y algunos momentos repartidos aquí y allá, la tónica general del LP difilmente podría calificarse como psicodélica y ni mucho menos space rock, más bien hablamos de un rhythm and blues embrutecido que casi podríamos definir como pre-punk por su agresividad y tendencia al exceso. Es el caso de temas como “Boogie for George” y especialmente “C'Mon Everybody”, versión elevada al cubo de un viejo tema de Eddie Cochran, verdaderas pildorazos rockers de ritmo atronador. Pero ni cuando bajan un poco la aceleración, como en “Shake It About” dejan de sonar con una potencia increíble. En el disco hay algunos momentos más tranquilos, como la versión que hacen de “(Came away) Melinda”, tema que ha sido interpretado por muchos otros grupos o solistas, aunque quizás la más famosa sea la versión que hiciera Uriah Heep, grabada el mismo año que la de UFO y en mi opinión muy superior. Después tenemos tres temas seguidos que para mi son lo mejor del disco: “Timothy”, un diamante del hard rock más trepidante y donde Pete Way da una lección de lo que un bajo puede hacer (por cierto, este tema fue versionado muy bien por el extinto grupo español Amon Ra); “Follow You Home”, otro subidón anfetamínico donde la banda al completo se muestra en estado de gracia; “Treace People”, una maravilla que no podría cansarme de escuchar y quizás sea el tema más cercano a la psicodelia, bastante más delicado que el resto y con ciertas reminiscencias del freakbeat. En el trecho final tenemos una versión de “Who do you love” de Bo Diddley, vía Quicksilver Messenger Service, pero sin llegar ni de lejos a la grandeza de los americanos. Diría que esta versión es el momento más bajo del disco, puesto que personalmente se me hace muy tediosa. Menos mal que recuperan el pulso con “Evil” un temazo con tintes hardbluseros y con muchos aires del primer disco de Black Sabbath.

 

Este LP tuvo ventas nulas en el Reino Unido, con unos 3000 ejemplares, pero algunos de los singles extraídos de él, como “C'Mon Everybody/ Timothy”, tuvieron muchísimo éxito en Alemanía y en Japón, consiguiendo tres número uno sucesivos, lo que les dió la oportunidad de ir a tocar por ambos países a lo largo de 1970 y 1971. Aparte del disco que se grabó en directo en Japón han quedado registradas algunas actuaciones para la televisión alemana que documenta la fiereza que la banda gastaba por la época (Ver aquí).

 

Cuando regresan a Inglaterra se encuentran en la situación extraña de tener éxito fuera, pero ser prácticamente unos desconocidos en su propio país. A finales de año se meten de nuevo en el estudio (Nova's Studios) para ser producidos una vez más por Doug Flett. La idea es aprovechar las circunstancias y grabar el disco que, según esperaban, diera por fin el campanazo en Inglaterra. El resultado es un extraordinario segundo trabajo, pero... ¡no podría estar más alejado de lo comercial! Si la idea era arrasar en la lista de ventas no podían haber fabricado un album menos vendible. Se trata de un disco mucho más personal y complejo, hasta cierto punto muy alejado del rock más clásico del que habían bebido, o quizás habría que decir que partía de eso, pero llevándolo literalmente al hiper-espacio.

 

Titulado Flying y con el subtítulo de “One hour space rock”, esta vez si que podemos hablar de algo que tiene que ver con eso, por ser un disco que linda con la psicodelia y el progresivo más cañero y se introduce en un terreno intermedio que pocos grupos han pisado, con canciones larguísimas que se desarrollan sinuosamente tomándose su tiempo, con solos de guitarra que estiran las notas al máximo hasta perderse en la pura vibración. En ese sentido , la guitarra tiene mucho más protagonismo y aunque la base rítmica sigue siendo aplastante aquí Bolton soporta todo el peso de las canciones. Por su parte, la formidable y personal voz de Phil Mogg deja claro que puede competir con la parte instrumental.

 

El LP se abre con “Silver Bird”, un tema muy rockero y superguitarrero, que va subiendo de intensidad paulatinamente y que es una perfecta introducción para lo que viene después: “Star storm”, tema de 18:53 minutos construido a través de un poderoso medio tiempo sembrado de solos antológicos, con mucho wah-wah y extrañas partes que parecen dilatar el tiempo subjetivo. Como una especie de despegue hacia el espacio los instrumentos van girando alrededor del bajo y tomando fuerza. En su centro un pasaje cósmico de improvisación guitarrera con momentos de total silencio, para después romper con riffs muy duros. A continuación llega “Prince Kajuku”, fenomenal pieza corta, mucho más rápida y rockera que las demás, con una guitarra ácida que arrasa y que se marca unas entradas terribles. Phil Mogg canta con una fuerza extraordinaria. Este es mi tema favorito de toda la discografía de UFO. Hasta cierto punto es una transición hacia la segunda etapa del grupo, porque escuchando ésto no es difícil imaginar de donde salieron trallazos como “Rock Bottom”. Sigue un instrumental tranquilo en comparación, mero preámbulo para “Flying”, un tema épico de más de 26 minutos que contiene muchas partes dentro de si, algunas mucho más rápidas que otras. Con un desarrollo lento, muy cercano al blues, escuchamos como la guitarra de Bolton se arrastra poco a poco, mutando a través de toda la estructura de la canción, transformándose, dando paso a un larga sección que se basa en la exploración de la pura electricidad, para finalmente ir retomando la linea inicial. Un tema impresionante que, por cierto, termina con un fragmento de un poema de Rudyard Kipling reproducido al revés.

 

Para promocionar el nuevo disco el grupo se embarca en una gira por distintos paises, volviendo triunfalmente a Japón. No obstente, pronto es evidente que este segundo trabajo tampoco iba a tener mucho éxito en Inglaterra, la verdadera meta de UFO y su discográfica quedaba sin cumplir. Mick Bolton decide dejar el grupo en febrero de 1972. Ya fuera por la falta de éxito o por estrictos motivos personales, familiares o del tipo que sea, algo que nunca ha quedado claro del todo,  abandona toda relación con el mundillo musical, poniendo punto final a esta primera y fascinante etapa de UFO. Tras él se sucederían algunos buenos guitarras, aunque ninguno hizo carrera con el grupo, como es el caso de Larry Wallis (Pink Fairies) o Bernie Marsden (Whitesnake). Finalmente, como ya sabemos, el alemán Michael Schenker entró en la banda en 1973 y el resto es historia.

 

En Japón se editó un disco en directo con una grabación del 25 de septiembre de 1971 en el parque Hibiya de Tokyo. Se publicó bajo el título de UFO Landed Japan, aunque también sería conocido con otros nombres. Durante un tiempo solo se podría encontrar esa edición japonesa, después vino una alemana y hasta muchos años más tarde no tendría su correspondiente edición en Inglaterra, buena demostración del poco eco que los primeros UFO de Bolton tuvieron en su país del origen.

 

Se trata un buen disco en directo, de una potencia increible, aunque personalmente me molesta el excesivo volumen con que suena el público, el cual corea y da palmas siguiendo el ritmo de las canciones durante prácticamente todo el concierto. Sin embargo, aunque a veces llega a entorpecer la escucha de la música (¡si eres tan maniático como el que esto escribe!), la cosa también tiene su encanto y expresa muy bien el entusiasmo que UFO levantaba entre los japoneses. Es un documento muy auténtico, pero por otro lado no refleja adecuadamente la evolución entre el primero y segundo disco, puesto que el repertorio está centrado en temas de UFO1. Salvo "Prince Kajuku/The Coming of Prince Kajuku", el resto son temas del primer disco, incluyendo tres versiones, aunque una de ellas no había sido grabada antes: "Lovin' Cup" de la Paul Butterfield Blues Band.

 

Este directo fue la última referencia discográfica de UFO en la era Mick Bolton, la cual acabó quedando durante un tiempo algo olvidada para el gran público inglés hasta que se reeditaran los discos a comienzos de los años 80. Poco a poco, con la llegada del CD, fueron surgiendo reediciones no solo del directo sino de los dos discos anteriores y esta etapa fue más conocida entre los seguidores del grupo y para los amantes del rock de los 60 y 70 en general. Desde entonces no es difícil encontrarse con debates sobre si los UFO de Mick Bolton son peores o mejores que los de Michael Schenker (por no hablar de las reencarnaciones posteriores de la banda). Pero, como ya decíamos en el comienzo de este artículo, quizás no se trate tanto de saber cual es mejor o cual es peor, sino de saber disfrutar de cada etapa a su manera, asumiendo que, hasta cierto punto, se trata de dos grupos distintos.

 

Artículo de Antonio Ramírez