Primera parte


Introducción

De entre los grupos seminales que formaron la primera oleada del rock progresivo en los 60 y 70, quizás Van Der Graaf Generator (a partir de este momento VDGG) sea uno de los que más personales y originales. Sin duda, esta singularidad se debe a la personalidad extraordinaria de Peter Hammill, eje sobre el que ha girado el grupo en todas sus etapas. Solo es necesario escuchar The Long Hello, el disco publicado en 1974 por el  resto de la banda sin Hammill, para comprender hasta qué punto el carácter de VDGG ha dependido siempre de la presencia casi ominosa de su vocalista. No por casualidad, Johnny Rotten de los Sex Pistols llegó a declarar en una entrevista que Hammill era de los pocos cantantes originales de su época, atreviéndose a afirmar: “estoy seguro que Bowie le ha copiado mucho”,  y no era el único que lo pensaba. Sin embargo, no es mi intención negar con este artículo la capital importancia de Nic Potter, David Jackson, Guy Evans y Hugh Banton en el desarrollo del sonido del grupo, faltaría más, pero es justo señalar hasta que punto sus valiosas aportaciones tuvieron que pasar por el crisol de la personalidad de Hammill para adquirir todo su sentido.

 

A diferencia de muchos otros grupos del ámbito progresivo, VDGG nunca fueron proclives a la exhibición de virtuosismo técnico, muy al contrario, prefirieron la intensidad y truculencia pasional, incluso la rudeza, a veces tendiendo a un paroxismo sonoro que hasta cierto punto anticipó el espíritu de la música punk. Al contrario de otros grupos del rock progresivo apenas hicieron uso de instrumentos electrónicos, aunque si tiraron, al menos en la etapa inicial en que John Anthony producía sus discos, de complejos trucos de estudio basados en overdubs y collages sonoros, elementos que de todas maneras fueron depurando y reduciendo en sus discos a medida que transcurrieron los 70. Sus canciones siempre fueron el producto de un concienzudo trabajo de composición y trabajo colectivo, dejando muy poco en manos del azar a la hora de ir al estudio, aunque en directo se hicieran famosos por alterar sus canciones de forma impredecible. Así pues, prescindiendo de experimentar con nuevos sonidos e instrumentos a la manera de muchos grupos del krautrock o del ámbito del jazz-fusión, VDGG  se preocuparon, ante todo, de indagar en las posibilidades líricas de las propias canciones, deconstruyendo armonías, haciendo hincapié en el contrapunto entre voz e instrumentos, alternando lo barroco con lo minimalista, lo depresivo con lo épico, lo luminoso con lo terriblemente oscuro, donde una hermosa melodía acompañada de suaves sonidos acústicos o un momento de persistente silencio podía llevar imprevisiblemente a una cacofonía altamente distorsionada. Sus canciones, salvo en sus momentos más radicales, se mantienen fieles a las estructuras clásicas, concediendo gran importancia a los estribillos reconocibles y pegadizos, aunque reservando los puentes para las partes más innovadoras e histriónicas. Es precisamente en ese balanceo entre la mesura clásica y el vanguardismo  donde surge la magia  de VDGG, porque ninguno de los dos extremos funcionaría sin el otro. Todas estas peculiaridades pueden hacer de VDGG, quizás, un grupo un poco decepcionante para muchos desprevenidos, puesto que no es raro que resulten demasiado brutales para los amantes de las filigranas sinfónicas, demasiado melódicos para quien busque ruidismo, demasiado sofisticados para los que buscan rock duro sin muchas complicaciones.

 

Primeros pasos

 

La historia de VDGG comienza en 1967. Concretamente en el mundillo universitario de Manchester, una ciudad donde habían proliferado bandas de éxito desde el comienzo de la década, tales como Herman’s Hermits o The Hollies. Cuando Chris Judge Smith, aspirante a  percusionista, vuelve a la ciudad tras un viaje por Estados Unidos, tiene la intención de organizar en la fría Manchester lo que ha visto en la templada California. Allí había vivido el momento dorado de la música en San Francisco, teniendo de amigos, entre otros, a los miembros de Country Joe and the Fish. Con la idea de fundar un grupo de rock pone un anuncio en el tablón de la asociación de estudiantes de la universidad. Se presentan casi 20 personas. De entre todos ellos queda impresionado por un joven larguirucho que canta acompañado de una guitarra acústica, su nombre es Peter Hammill, por entonces estudiante de ciencias. Su experiencia como profesional era nula, pero llevaba escribiendo canciones desde que tenía 12 años. A mediados de la década había sentido una creciente fascinación por la escena pop y rock, comenzando por Beatles o Kinks. Uno de sus ídolos en el momento en que conoció a Judge era Jimi Hendrix, sin bien sus dotes para la guitarra eléctrica eran más bien escasas. A diferencia de los demás aspirantes que habían acudido a la llamada de Judge, había traído preparadas unas cuantas canciones propias, completamente compuestas y con sus correspondientes letras. Cuando Judge le pregunta si tiene más le responde con toda tranquilidad que ha escrito cerca de un centenar. No hacía falta darle muchas vueltas, Hammill es aceptado como parte del grupo.

¿Pero cuál grupo era ese? Aun no tenía ni nombre. Entre varios en una lista elaborada por Judge (también había cosas como Zeiss Manifold o The Shrieking Plasmase) optaron por el de Van der Graaff Generator, porque a comienzos de ese año había muerto el inventor del aparato electroestático famoso por poner los pelos de punta. No obstante, una de las “f” del apellido se cae en algún momento por un fallo tipográfico (o, según contaría el propio Judge más tarde, puede que para evitar problemas legales con la familia del físico fallecido). Así se queda el nombre para siempre: Van der Graaf Generator.

 

Ya bajo esta nomenclatura van probando con más músicos. Su idea es emular a The Crazy World Of Arthur Brown, puesto que era uno de los grupos que más les había gustado entre los muchos que habían visto pasar por la ciudad. Ésta era una banda que, aparte de la presencia imperiosa del propio Brown, daba todo el protagonismo solista al órgano (no debemos olvidar que por esa época ese puesto era ocupado por el gran Vicent Crane, después fundador de Atomic Rooster). Con este modelo en mente necesitan buscarse un teclista sea como sea. Durante un breve periodo ensayan junto al teclista Nick Pearne, aunque éste no dispuso de instrumento hasta pasado un tiempo de entrar en la banda. Con una tal Maggie al bajo hacen un concierto de prueba, básicamente de jazz, aunque el debut oficial lo hacen como trío en el edificio de la Unión de Estudiantes. Un desastre, pues acabaron fusilados con botellas de cerveza. Pearne, no muy convencido del grupo, decide dejarlo para centrarse en sus estudios. Así que acaban quedándose como dúo por una temporada, lo que no les impide abrir para otros grupos, como los muy primerizos T. Rex. Según diría después el propio Hammill, en estos inicios no se lo tomaban muy en serio y más por escandalizar que por vanguardismo (aunque ambas actitudes sean muchas veces indiferenciables) llegarían a usar una máquina de escribir como forma de percusión. También solían usar disfraces y efectos llamativos en los conciertos. Por ejemplo, el batería salía disfrazado con una máscara de hombre lobo y a veces prendía fuego a las baquetas. Esto, por supuesto, no era algo demasiado original, estaban repitiendo (a lo cutre) lo que habían visto en los conciertos de The Crazy World Of Arthur Brown.

 

La cosa comienza a coger cuerpo cuando toman los servicios de un mánager. Se trata de Caleb Bradley, un compañero de estudios entusiasta de la música, pero también igual de desorganizado que el propio grupo al que iba a ayudar. Aunque no se desvela muy diestro a la hora de buscarles conciertos sí tiene buenas ideas para la publicidad (organiza sesiones de fotos y planea videos promocionales) sobretodo acierta en proponerles grabar una demo. Hammill y Judge se muestran de acuerdo aunque no quieren hacerlo en forma de dúo, así que piden de nuevo la ayuda de Nick Pearne para los teclados. Caleb era muy apañado con la electrónica, tanto que se monta un estudio totalmente artesanal en el jardín de la casa de sus padres (aprovechando que estaban de viaje) usando el sistema monofónico y la amplificación de un par de aparatos de televisión. Aunque las cintas resultantes iban a dar problemas técnicos sonaban lo suficientemente bien como para demostrar cómo era la música del grupo.

 

Después de la grabación de la demo, Hammill y Judge hacen una visita a la capital con la idea de hacer algunos contactos. De forma sorpresiva acaban nada más y nada menos que tocando algunas canciones en la casa del famoso DJ John Peel (con un jovencísimo Marc Bolan y el propio Peel como público). Éste aun se movía por las radios piratas de Londres y decidió hablar de VDGG en su mítico programa The Perfumed Garden, imprescindible referencia en la escena underground de la época, lo cual les ayuda a ser conocidos sin tener todavía una grabación de verdad. Mientras tanto, la demo grabada por Caleb termina llegando al despacho de Lou Reizner, responsable de Mercury Records. Ya fuera porque lo que suena le gusta o por influencia del programa de John Peel, Reizner decide llamarles para proponerles un contrato. Hammill y Judge corren a reunirse con Reizner sin decirle nada a Caleb, ya que pensaban que si firmaban un contrato teniéndole a él como manager todo iba a ser un verdadero desastre. Esto no quiere decir que las cosas iban a salir mejor firmando por su cuenta. El acuerdo que Mercury les propone es realmente malo y a la larga, tal como veremos después, iba a traerles muchos problemas, pero lo único que les importaba en ese momento era conseguir un contrato y grabar un disco. Así que lo primero que hicieron fue buscar otros músicos para completar la formación. Aun pensando en The Crazy World Of Arthur Brown como modelo contactan con Hugh Banton, el hermano de un amigo de Manchester. Banton había estudiado música y entre otras cosas había llegado a tocar el órgano de la catedral de Wakefield. Hammill queda encantado con las dotes de Banton y así entra en el grupo el primer músico con conocimientos académicos.

 

Brujos y managers

 

Lou Reizner les comunica que están bajo la protección de Graham Bond, nuevo fichaje de Mercury Records, el cual les va a hacer las labores de director artístico. Los jóvenes músicos quedan impresionados por la noticia, ya que Bond es una leyenda viva del jazz y el r’n’blues, crucial apadrinador de una gran cantidad de músicos ingleses célebres entre los que se contaban Jack Bruce, Jon Hiseman, Ginger Baker, John McLaughlin, etc. No obstante, a esas alturas Bond era una sombra de lo que había llegado a ser. Tras la disolución de su grupo Organization había pasado por multitud de episodios truculentos donde se mezclaban las drogas, la violencia, los problemas mentales, el ocultismo o los problemas con la justicia. Lo que vieron ante sí fue un tipo obeso y barbudo, que vestía de forma muy estrafalaria y no disimulaba su querencia por las ciencias ocultas, hasta el punto de que a la menor oportunidad llevó a sus nuevos pupilos a presenciar una misa negra. Con el tiempo, Bond se sumergiría aun más en una frenética obsesión por el ocultismo (al final de su vida creía ser un hijo secreto de Aleister Crowley). En 1974 murió bajo las ruedas de un tren, todo parece indicar que a causa de un suicidio provocado por sus delirios. Su relación con VDGG fue prácticamente anecdótica, ya que el grupo no duró mucho en Mercury Records y por tanto su relación profesional con Bond acabó, pero deja claro el espíritu de una época muy loca y extraña. Peter Hammill afirmó muchos años después que, aparte de que fue muy generoso prestándole su órgano para que aprendiera a tocar, conocer a Graham Bond tuvo profundas repercusiones en su concepción de lo que supone ser un músico profesional.

 

Mientras todo esto ocurría seguían necesitando un manager de verdad. Finalmente se vinculan  a Tony Stratton-Smith (o “Strat”, que es como le llamaban todos sus conocidos) gracias a un anuncio en la publicación underground International Times. Stratton-Smith se había ganado un prestigio llevando a grupos como The Koobas o The Nice. Como VDGG andaban buscando un bajista les sugiere a Keith Ellis, el cual había estado con The koobas, recientemente disueltos. Si Hugh Banton suponía un músico bien formado académicamente, Ellis traía la experiencia de haber tocado en una banda que había girado por todo el país e incluso había salido al extranjero. Su actitud era la más cercana a la de una estrella del rock de cuantos formaban el grupo. Tras la entrada de Ellis, Judge decide dejar su labor en la batería para centrarse en la voz. Así que para cubrir su hueco meten a Guy Evans, el cual venía de haber grabado dos singles con el grupo The Misunderstood.

 

Gracias a la labor de Stratton-Smith logran una actuación en la radio pública y, más importante aún, editar su primer single con los temas “People You Were Going To” / “Firebrand” a través de un acuerdo con el sello Tetragrammaton (distribuido por Polydor). Para ser su primera grabación se trataba de dos temas muy respetables. El primero es una muestra de pop sencillo y efectivo, donde Hammill, con el apoyo de Judge, ya muestra sus peculiaridades como cantante. El segundo es algo más contundente y oscuro, esta vez con más protagonismo de Judge. No obstante, el single tuvo que ser retirado rápidamente del mercado por orden judicial, ya que la banda (o al menos dos de sus miembros, Hammill y Judge) había firmado antes con Mercury y solo esta discográfica tenía derecho para editar algo con el nombre de VDGG. La situación era peliaguda, puesto que la revista Melody Maker llegó a declarar que habría sido de los mejores de ese año.

 

Tras este varapalo el grupo sigue con los ensayos, intentando no deprimirse demasiado. Pero pronto queda claro que hay un conflicto en el seno de VDGG. El principal vocalista de la banda es Hammill, además del compositor de las canciones. Si escuchas el single se nota que dos voces eran innecesarias, quedando además muy perjudicada la labor de Judge al lado de la de Hammill. Era impensable que pudiera competir contra Hammill por el liderazgo, así que pensando que su función era absolutamente prescindible decide dejar el grupo que él mismo había formado. Supone una salida triste, pero amistosa dadas las circunstancias. Tras su marcha de VDGG Judge funda un nuevo grupo más centrado en el jazz, este proyecto se llamaría Heebalob y tuvo, como veremos después, su parte de importancia en el futuro de VDGG.

 

Tras la marcha de Judge parecía abrirse una nueva etapa para el grupo, ya que cuentan con un manager profesional y mucha más experiencia musical. Entre los mejores momentos de esa etapa estuvo la gran oportunidad de abrir para Jimi Hendrix en el Albert Hall de Londres el 24 de febrero. En marzo comparten cartel con Pink Floyd. Y también en ese mes tocan con un grupo emergente que se llamaba Earth… aunque después serían mejor conocidos como Black Sabbath. Pero aun así, sufren algunos varapalos que hacen que pierdan la ilusión. Andaban totalmente escasos de dinero y para complicarlo aun más son víctimas del robo de todo su material. Quisieran grabar un disco, pero solo podrían hacerlo para Mercury Records, ya que Hammill cuenta con el compromiso que le ata a ese sello. Stratton-Smith se niega a que los demás músicos firmen un contrato que considera totalmente abusivo y falto de futuro. Su idea era encontrar para el grupo un acuerdo verdaderamente lucrativo. Así, paralizados por esta situación, VDGG  anuncia su separación tras acabar su actuación en el Nottingham's Pop & Blues Festival, en el cual habían actuado con material alquilado (recordemos que habían sido desplumados de su material muy poco antes).

 

¿El primer disco de Van Der Graaf Generator?

 

Habiendo dejado los estudios para centrarse en la música, para Hammill era impensable dedicarse a otra cosa. En el comienzo del verano de 1969 emprende algunas actuaciones como solista en el club Marquee de Londres. Viéndose con unos cuantos temas nuevos piensa que es el momento de grabar un disco en solitario y así liberarse de sus obligaciones con Mercury Records, puesto que confía en la promesa de Stratton-Smith para conseguirle trabajo en mejores condiciones. Llama a sus ex compañeros de grupo para que le acompañen en el estudio. Ellos son contratados solo para la ocasión, pero terminan por implicarse mucho más que como meros músicos de estudio, incluso colaborando en la composición de algunos de los temas. Finalmente, gracias a un acuerdo de su manager con Mercury, se comprometen a que ese disco sea editado bajo con el nombre de VDGG, quedando libre así de sus obligaciones legales. Esta situación establece desde ese momento la pauta que iba a marcar la trayectoria del grupo. Peter Hammill, lider indiscutible, se rodeará de una banda para materializar sus canciones, a veces serán publicadas como VDGG, otras como Peter Hammill. Que duda cabe que Hammill se reservó para su carrera en solitario muchas de las canciones más intimistas y peculiares, siendo incluso más experimental que en VDGG, pero el hecho de que en muchos de esos discos en solitario tocaron los mismos músicos, hace que la linea que los diferencia sea demasiado sutil.  Será algo interesante de analizar en el siguiente capítulo de este artículo.

 

Pero volvamos a 1969... Lo que en principio iba a ser firmado como un disco en solitario de Hammill termina siendo el primer disco de VDGG, aunque habría que decir que musicalmente no es aun representativo del particular sonido de este grupo. El disco sería editado con el título de The Aerosol Grey Machine y fue grabado en los estudios Trident en poco más de 12 horas entre el fin de julio y el comienzo de agosto del 69. John Anthony recibió el encargo de producir el disco con muy pocos días de antelación, sin apenas conocerles y sin una idea concreta de lo que podía hacer con ellos. Aun así, el ambiente fue bueno y laborioso, tras dos duras sesiones logran grabar un puñado de temas. Además de tocar el cuarteto principal cuentan con el apoyo de Jeff Peach a la flauta.

 


 

Además de estas prisas en la grabación, The Aerosol Grey Machine tuvo que pasar por otros apuros, puesto que fue editado solo en Estados Unidos con una promoción mínima, contando además con varias versiones diferentes, así que las ventas fueron nulas y no sirvieron demasiado para fomentar la fama de grupo. Como decíamos antes, resulta una grabación que musicalmente no tiene mucho que ver con lo que después sería VDGG, pero se trata de un disco ciertamente muy interesante. De carácter mucho más suave y acústico, podría calificarse como una mezcla de pop y progresivo cercano a lo que algunos grupos del llamado Canterbury Sound estaban haciendo por la misma época, aunque sin los ramalazos jazz que caracterizarían a éstos. Los teclados de Banton aun suenan muy discretos y permanecen en un segundo plano, pero el gusto por los momentos caóticos ya comienzan a estar presentes, como en el final de "Orthenthian St., Pts. 1 & 2" o en “Into a game”, que es en mi opinión es una de las mejores canciones de la selección. La voz de Hammmill ya se muestra muy madura y ya sucede que se come el protagonismo de cualquier instrumento que suene a su alrededor. Otros temas muy destacables pueden ser “Necromancer”,  el cual fue incluido en una segunda versión del LP que solo llegó al Reino Unido de forma promocional y “Octopus”, un corte algo más contundente que el resto, con momentos verdaderamente desquiciados y enfermizos.

 

En suma, se trata de un disco aceptable, imprescindible si eres fanático de Hammill, pero que pierde mucho cuando se compara con la trayectoria de VDGG. Se nota que el grupo estaba buscando todavía su sonido, eso sumado a las limitaciones de grabar sin tiempo suficiente o  la poca inversión en la mezcla y producción, factores que hacen que este disco haya quedado relegado a prácticamente una curiosidad sin demasiada transcendencia dentro de la discografía de VDGG.

 

Tras la grabación de este LP el grupo sufre una serie de cambios. Antes de aceptar grabar con Hammill, Ellis ya se había comprometido a formar parte de Juicy Lucy, un nuevo proyecto promovido por algunos de los antiguos miembros de The Misunderstood. Para cubrir el hueco Evan recomienda a su amigo Nick Porter, el cual es aceptado tras una audición. Además, Hammill deseaba añadir un instrumentista melódico más, así que invita al flautista Jeff Peach a entrar permanentemente en la banda. Este acepta, pero solo dura un ensayo.

 

Poco después, Peter Hammill es invitado a escuchar una demo que había grabado Heebalob, la banda de jazz rock que Judge había montado tras abandonar VDGG. Polydor había mostrado interés en firmar con ellos y esa demo podía ser decisiva, así que querían saber la opinión de otros músicos. Entre los invitados también estaba Jon Anderson, del grupo Yes. Tras acabar la escucha  Hammill le preguntó a Judge quien era el saxofonista, pues le había impresionado. Así es como David Jackson entra en escena en esta historia. No muchos días después, los Heebalob reciben la noticia de que Polydor no va a contratarles. Así que Jackson se encuentra sin trabajo y sin vivienda (puesto que los miembros del grupo compartían una casa). Peter Hammill se entera de ello y le propone compartir el alquiler de su piso, eso condujo de forma natural a ser invitado para una audición con VDGG. Tras la audición de Jackson, el resto de miembros no quedan muy convencidos, pero Peter Hammill está más que satisfecho y así consigue el otro instrumentista melódico que buscaba.

Debemos tener en cuenta que todo esto pasa a una velocidad frenética. Entre septiembre y octubre de 1969, poco más de un mes después de haberse grabado The Aerosol Grey Machine y cuando el disco aun no ha salido al mercado, VDGG es un grupo totalmente reformado, nada que ver con el que había hecho el disco. Los ensayos se van sucediendo y el sonido inicial va sufriendo cambios radicales. Banton decide incorporar distorsión a su órgano, así como algunos efectos que ha visto usar a ciertos guitarristas (especialmente Jimi Hendrix). A diferencia de otros teclistas del progresivo, nunca se caracterizaría por rodearse de mil aparatos o por abusar de la electrónica y la velocidad, pero siempre lograría extraer de sus teclados un sonido realmente maravilloso. Por su parte, aunque Jackson se siente un poco a la deriva por el cambio de estilo en comparación con Heebalob, poco a poco encuentra su lugar y desarrolla su particular forma de tocar teniendo como referente a Roland Kirk, músico norteamericano especialista en tocar varios instrumentos de viento a la vez. También Jackson, como Banton, añade amplificación a sus instrumentos. Ambos músicos llegarían a formar una combinación de sonidos espectacular que además se adaptaba a la perfección con la labor de Hammill, el cual estaba explorando cada vez más su capacidad vocal, ensayando registros muy diferentes y aportando cada vez más dimensión a su forma de cantar. Sus composiciones se van haciendo más complejas y sus letras más oscuras. Por aquella época estaba muy interesado en la ciencia ficción, sobretodo en escritores que indagaran sobre temas filosóficos y muy especulativos: Frank Herbert, Philip K. Dick, Arthur C. Clarke, etc. Otros temas que le interesaban eran la religión, la muerte o las catástrofes, temáticas que también marcarían su música.

 

Comienzan a conseguir algunas actuaciones, lo cual va labrándoles una pequeña base de seguidores en la seminal escena del rock progresivo. Stratton-Smith, pese a todos los cambios y problemas que habían sufrido en los últimos meses, aun cree en la valía del grupo. Pero no consigue encontrarles un contrato que merezca la pena. Esa es una de las razones que le anima a fundar su propio sello, el cual se llamaría Charisma Records. VDGG sería el primer grupo en firmar con el sello y junto ellos llegaron otros como Rare Bird, Genesis, The Nice o Lindisfarne, convirtiéndose este sello en una importante referencia para el rock inglés.

 

Un nuevo comienzo

 

 

En diciembre de 1969 entran al estudio para grabar el que sería su segundo disco. Los dos últimos meses han sido de mucho trabajo con los temas nuevos. Las ideas de Peter Hammill son el punto de partida, pero todos aportan su enorme talento, en ese sentido la concepción del disco sería más "democrática" que en el primero. Nuevamente sería en los estudios Trindent (uno de los mejores estudios de Inglaterra por aquella época) y otra vez con John Anthony en las labores de producción. Pese a las limitaciones técnicas y financieras, la banda había contado con mucha libertad en su primer disco. Su nuevo sello, para no ser menos, no les impondría ningún tipo de imposición comercial. Todo se graba en 4 días, aunque Anthony impone un régimen de ensayos previos que hace que la banda llegue al estudio con los temas muy preparados. Gracias a esta celeridad disponen de tiempo de sobra para introducir overdubs y añadir algunos efectos tomados de los archivos de la BBC. La labor de Anthony es muy palpable en el resultado, dándole una dimensión superior a unas composiciones ya de por sí magníficas. El disco es grabado en 8 pistas, pero el tema “After the Flood” contó con 16, siendo una de las primeras grabaciones de ese tipo en el Reino Unido.  En comparación con el primero, mucho más tendente al sonido pop, éste resulta un LP muy oscuro y contundente, y sobretodo mucho más ambicioso y sofisticado. Como ocurriría con muchos discos de ese periodo, tanto por la música como el propio contenido de las letras, parece ilustrar un momento de cambio de mentalidad en la juventud inglesa (y, de hecho, del resto de países industrializados). Una vez pasada la “década prodigiosa”  los años 70 se presentaban como una vuelta a la decepcionante y cruda realidad. Multitud de conflictos bélicos, crisis económicas, altas cotas de desempleo, represión policial, dictaduras, desastres ecológicos… de alguna manera VDGG reflejaba el fin del sueño psicodélico para mostrar la aspereza y el desencanto de un mundo que apuntaba hacia un futuro muy negro. No es casualidad que este grupo influyera en multitud de músicos punk o del rock gótico.

 

El 27 de enero de 1970 tienen lugar unas sesiones para la BBC de esta formación, justo a tiempo para promocionar la salida del nuevo disco en febrero. Sería con el largo título de The Least We Can Do Is Wave To Each Other, frase inspirada en un verso del poeta inglés John Milton. En cuestión de ventas llegaría al top 50 en Inglaterra (su disco mejor vendido en su país natal) y Melody Marker lo declaró disco del mes. También otras publicaciones musicales, tanto mainstream como del underground, se mostraron muy entusiasmadas, y no es para menos, puesto que es una verdadera maravilla de cabo a rabo. Quisiera señalar la cubierta, que me parece extraordinaria por el aire naif y a la vez inquietante que tiene. Es una pena, pero he logrado averiguar quien la hizo (si algún amable lector quiere ayudarnos en este cuestión sería de agradecer). En Estados Unidos sale con una portada diferente, interesante y muy de su época, mucho menos sugestiva e impactante que la inglesa. En abril sale un single de apoyo con una toma alternativa del segundo tema del LP, “Refugees”, contando en su cara B con un fabuloso corte llamado “The Boat of Millions of Years“.

 

“Darkness (11/11)"  es el primer tema del disco, sencillamente magistral. En mi opinión es uno de los mejores comienzos que he oido nunca, pues refleja en un solo instante toda la fuerza, oscuridad y misterio que nos vamos a encontrar a lo largo del disco. Con ese aire tormentoso tomado de los archivos de la BBC, después entran unos graves que parecen una especie de canto budista surgido de un gruta y sobretodo está el bajo de Potter, marcando fuertemente el ritmo como si de las pulsaciones de un gigante se tratara. Banton acompaña doblándose al piano y al órgano, abriendo el camino a la voz de Hammill. En el centro del corte, Banton nos deleita con un solo de órgano totalmente distorsionado, al final le llega el turno a los saxos de David Jackson para dejarnos con la boca abierta. Sencillamente maravilloso. Este tema de apertura es suficiente como para hacernos comprender que estamos ante un grupo absolutamente poderoso y lleno de magia, que más allá de las facultades técnicas (que las tiene) es capaz de removernos las entrañas a través de las emociones que son capaces de transmitir. Hammill deja ver una seguridad pasmosa. Tengamos en cuenta que tiene poco más de 20 años cuando se graba este disco y su voz puede competir en expresividad con todos los instrumentos que tiene alrededor.

 

Sería muy difícil destacar un tema sobre otro de los seis que forman el disco. “Refugees” es  una canción muy melancólica, donde se cuelan unos toques de cello aportados por Mike Hurwitz . En su versión single es algo más azucarada y seguramente la eligieron con vistas a lo comercial, aunque la cara B compensa el almíbar de la otra, puesto que “Boat of Millions of Years", cuya letra trata sobre los mitos egipcios, podría haberse incluido perfectamente en el disco. Personalmente siento debilidad por “White Hammer”, un tema muy potente que en sus dos últimos minutos se convierte en una explosión de rabia y caos gracias a los endemoniados saxos de Jackson. Su letra trata sobre la caza de brujas en la edad media y de cómo la “justicia” de la Iglesia arrasó con la magia, sea "negra" o "blanca". En “Whatever Would Robert Have Said?", otro tema sobresaliente, Potter hace un doblete con guitarra eléctrica, un instrumento que apenas suena en los discos de VDGG de esta primera etapa. “Out my book” es un tema muy melódico inicialmente escrito por David Jackson y completado por Hammill. Es el único del disco escrito en colaboración. Cierra la selección “Out the Flood” una canción frenética sobre el fin de la humanidad, con momentos potentísimos y donde se nota muy especialmente la labor de Anthony por la multitud de capas de sonidos que interactúan en ciertos momentos.

 

Si hubiera que recomendar un disco a alguien que quisiera iniciarse en la carrera de VDGG yo me decantaría por éste. Porque hasta cierto punto, pese a ser un disco ya totalmente dentro del estilo que caracterizaría a la banda, todavía puede equipararse a otros discos del rock progresivo de su época. Sin ir muy lejos veo algunas similitudes, salvando las distancias, con el primer y mágnifico LP de sus compañeros de sello Rare Bird, por poner un ejemplo. Los VDGG alcanzarían despues tales cotas de calidad que harían que este primer trabajo, aun siendo excepcional, sea visto como el punto de partida de algo que aun estaba en desarrollo, pero conserva una cierta inmediatez e inocencia que lo hace muy especial.

 

Pese al buen resultado, entre los miembros del grupo hay uno que no se siente demasiado feliz con la grabación. Nick Potter no está muy seguro de que ese sea el camino musical que desea seguir, sin embargo decide quedarse en el grupo por el momento. Tras la edición del LP se embarcarían en una gran labor de promoción con multitud de conciertos a lo largo y ancho de Inglaterra. Pero se toman una pausa a finales de marzo, ya que su manager les ha había conseguido un trabajito extra: un encargo del productor cinematográfico Albert Broccoli para realizar una banda sonora de la película de terror Eyewitness (también llamada Sudden Terror). El grupo realiza una grabación exprés con una serie de tomas instrumentales, experimentos y pequeñas improvisaciones. No obstante, solo una pequeña parte de estas grabaciones serían usadas en la película, pues fueron consideradas demasiado siniestras y extrañas. Años después saldría al mercado pirata un CD con esta banda sonora, gracias a eso sabemos que, ciertamente, es muy posible que por aquella época no estuvieran aun preparados para unos sonidos desquiciados en una peli. Al final, la banda Fairfield Parlour (antes llamados Kaleidoscope) se encargaría que casi la totalidad de la banda sonora.

 

Tras el trabajo para la película, el grupo continúa con los conciertos y viajando por primera vez al extranjero para grabar en Bremen una actuación en vivo para el programa Beat Club (ver ese maravilloso documento aquí.) Entre actuación y actuación van preparando nuevos temas con las miras ya puestas en el siguiente disco. Esa era la forma habitual de muchos grupos en aquella época: hacer giras muy largas, pero grabar, si era posible, dos discos por año. Por fuerza debían escribir, ensayar y grabar los nuevos temas en los pocos momentos libres. Así que a lo largo del verano y comienzos del otoño de ese año van yendo y viniendo a grabar a los estudios Trident, una vez más con John Anthony en los controles. Respecto a Nic Potter, sus dudas sobre la dirección musical que estaba tomando VDGG habían ido aumentando, pues había comprobado cómo los nuevos temas se hacen aun más complejos y oscuros. Así que solo participa en la grabación de tres de los temas del disco. Ante la situación, algo desesperada por las prisas, deciden no buscar un substituto, puesto que Banton considera que es capaz de grabar él las partes de bajo en los temas que faltan.

 

Pese a su decisión fulminante de no grabar más en el nuevo disco, Potter no acaba mal con sus compañeros y sigue unos conciertos más. Participa con ellos en unas grabaciones en la BBC a comienzos de agosto y su último concierto será el 9 de ese mes en el Plumpton Festival, donde VDGG comparte cartel con una lista impresionante de grupos: Patto, Groundhogs, Family, Steamhammer, Taste, Colosseum y un largo etc. Tras la partida definitiva de Potter hacen una prueba con Dave Anderson, bajista que había pasado por el grupo alemán Amon Düül II. Pero Anderson, por alguna razón, no logra encajar en el sonido de VDGG. No mucho después Anderson acabaría grabando un disco junto a los míticos Hawkwind, grupo muy diferente a VDGG, pero con el que mantiene ciertas similitudes en su actitud y planteamientos, y que no por causalidad también fue muy influyente en el punk y postpunk.

 

Tienen comprometidos algunos conciertos y el tiempo se les echa encima sin encontrar un bajista. En el último momento Banton prueba una pedalera de bajos añadida a un Hammond. Comprueban que puede funcionar, así que deciden salir a la carretera como cuarteto  y así siguen el resto del año, incluyendo una nueva grabación para la BBC y una gira europea que abarcaría Alemania, Suiza, Bélgica, Holanda y Francia. En esta gira tocan en un par de festivales compartiendo cartel con grupos como Deep Purple, Pink Floyd, Black Sabbath y Fairport Convention.  

 

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En la segunda parte de este artículo trataremos sobre la evolución de VDGG y de aquellos percances que tuvo que pasar esta banda a lo largo de los años 70.

 

 

Artículo de Antonio Ramírez

(Bibliografía y fuentes en la siguiente parte)