Cosmos Factory

"An Old Castle In Transylvannia"

Columbia Records (1973)

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No es extraño escuchar opiniones un tanto banales con respecto a la cultura japonesa de postguerra. Está claro que la colonización americana en Japón, tras ganar éstos la Segunda Guerra Mundial, tuvo su efecto, es indudable, pero ridiculizar cualquier aspecto de la influencia anglosajona en la sociedad japonesa para resaltar, por ejemplo, que "lo único auténtico y original que han creado los japoneses es el manga" es una soberana estupidez. Desgraciadamente lo he leido ya en varios medios. Es indudable que junto con el flujo de capital que inyectaron los americanos tras la guerra, un torrente de cultura americana invadió la isla, y el japonés se empapó de todo eso como si no hubiera un mañana: música, deportes, literatura, vestimentas... ¡practicamente cambió todo!

 

Centrándonos en lo musical, la cantidad de corrientes musicales que surgieron en la isla por esa influencia yanki no tiene parangón alguno, a día de hoy si no fuera por las facilidades que han dado eruditos como Julian Cope y su libro JapRockSampler (también en la etapa anterior de esta web, un colaborador: Jano Delgado, dió buenas muestras con un artículo muy interesante sobre rock japones*), seguiría siendo dificil acceder a todo ese mundo musical al completo, de hecho todavía lo es. Los discos se conocen, se reeditan una y otra vez, pero todo lo que rodea a muchas de esas grabaciones entran en un ámbito de cierta oscuridad, y ahí sin ninguna duda cuenta tanto la lejanía del continente como la dificultad del idioma.

 

Cosmos Factory fueron una banda local de la ciudad de Nagoya, en la prefectura de Aichi. Comenzaron a princípios de los 70, poco a poco fueron ascendiendo, cambiando Nagoya por Tokyo, llegando incluso a ser teloneros de Moody Blues u otras bandas de la época como Humble Pie. Fueron fichados por la subsidiaria de Columbia Records en Japón, donde por fín llegaron a grabar su primer disco, que es el que tratamos hoy: An Old Castle In Transylvannia. Es difícil saber que tipo de recepción tuvo en la época este disco ante la falta de datos, pero no les tuvo que ir mal cuando posteriormente editaron tres EPs consecutivos en 1975, esta vez para Toshiba Records, y ese mismo año editaron su segundo largo: A Journey With The Cosmos Factory. Les dió hasta para editar dos discos más antes de separarse a finales de los 70: Blackhole en 1976 y Metal Reflection en 1977.

 

La música de Cosmos Factory esta catalogada dentro del Rock Progresivo, pero nos quedariamos cortos si solo incluyeramos el progresivo para catalogar a este disco en cuestión... estamos ante un cúmulo de referencias y influencias musicales adaptadas como solo saben hacer los japoneses. El epicentro del sonido de Cosmos Factory gira en torno a los teclados y las voces de Tsutomu Izumi, a las guitarras tenemos a Hisashi Mizutani, al bajo Toshikazu Taki y a la batería Kazu Okamoto. El disco comienza con un instrumental: "Soundtrack 1984", corte claramente influenciado por Black Sabbath en Sabbath Bloody Sabbath, y el uso que hicieron estos del Moog y los sintetizadores en temas como "Who Are You". En "Maybe", la inspiración se centra en el sonido de Iron Butterfly, tema con guitarra distorsionada y a la vez un fantástico medio tiempo muy melódico. "Soft Focus" es una preciosa balada donde destaca Izumi al piano. "Fantastic Mirror" es otro gran tema con tendencia más rockera donde el trabajo de Mizutani a la guitarra es sensacional. "Poltergeist" es un tema instrumental donde colabora una tal Misao al violín y que recuerda al estilo de la banda inglesa High Tide, esa peculiar mezcla de música tradicional con psicodelia, aunque aquí el sonido no llega a ser tán demente como el de los ingleses. El disco finaliza con el tema que le da nombre: "An Old Castle In Transylvannia". Una suite que ocupa toda la segunda cara y que esta dividida en cuatro partes: "Forest of The Death", "The Cursed", "Darkness of The World" y "An Old Castle of Transylvania". En este tema, compuesto enteramente por Tsutomu Izumi, es donde desarrollan la vena más experimental. El sonido gira en torno a Pink Floyd y la psicodelia inglesa de finales de los 60. A pesar de que en los créditos del disco original, los títulos de los temas estaban escritos en ingles, todo el trabajo vocal es en japonés, y los japoneses tienden a la melodía en exceso, pero Tsutomu Izumi a las voces esta sublime en todos los aspectos.

 

En los discos posteriores fueron endureciendo el sonido y volviendose mas técnicos, adaptandose al sonido que imperaba en la época, mucha influencia de Yes, ELP, King Crimson, Genesis... pero aun siendo interesantes, no llegaron a las cotas de magnificiencia de este disco.

 

 Reseña de Germán Ramírez

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