Electric Funeral

The Wild Performance

Sommor (2019)

 

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La influencia que ejerció a finales de los sesenta, una formación como Black Sabbath en el imaginario juvenil de entonces, es algo difícilmente catalogable. Pero tuvo que ser algo sin precedentes. Ese tipo de fenómeno social nunca van a tener un dato estadístico real, ya que es algo que básicamente no importa a casi nadie, y se ha convertido tanto en subsuelo cultural como en consumo obsoleto, por mucho que a día de hoy siga estando sonoramente vigente. Es algo que se va a ir perdiendo con el paso del tiempo, ya que el rock en la actualidad no interesa socialmente, sino es para un escaparatismo visual. Teniendo como excepción el hecho de que sellos como Guerssen, sigan apostando por rescatar reliquias perdidas en el tiempo que merecen un lugar como documento histórico-cultural. Las grabaciones aquí presentes son inéditas en parte, otras han sido publicadas pero en tirada muy limitada hace algunas décadas. Os presentamos a Electric Funeral.

 

Procedentes de Suiza, esta formación nunca pudo llegar a un público que les lanzara a una carrera discográfica real como tal. Etiquetados como unos músicos salvajes, en directo sonaban atronadores y totalmente desfasados creando un muro de sonido que hacia rechazar a cualquier caza talentos discográfico. Se formaron a finales de los años sesenta, influenciados por la incipiente escena heavy rock de entonces. Cogiendo el nombre de la ocurrencia de un conocido, en un principio los miembros del grupo tenían planeado iniciar un grupo de sonido más pop. Las vertientes sonoras de entonces, les fue llevando al recrudecimiento de su propio sonido, llevándoles al potente rock por el que serían conocidos. Su debut en directo se produjo en Bellmond, pequeña localidad suiza situada en Bienne. A partir de ahí, la actividad en el escenario fue incesante. Aunque nunca llegaron a firmar ningún contrato discográfico, ya que las pocas empresas discográficas existentes en su país les ponían trabas con el sonido o denegaban editarlos en favor de otros sonidos más comerciales. O directamente, querían meter en el estudio a músicos de sesión y apartar a los miembros existentes, dejando solo al vocalista. Tras el paso del tiempo y los cambios de formación, llegó la inevitable ruptura. Años después, aparecieron estas grabaciones guardadas en un cajón por uno de sus integrantes. En los años noventa, una discográfica sueca llamada Vandisk, se ofreció a trasladar este material a una edición en vinilo. Editado limitadamente a 200 copias numeradas, esta edición es a día de hoy una pequeña reliquia para los coleccionistas más ávidos. La edición actual de Guerssen pone fin a la espera de escuchar estas históricas grabaciones en una estupenda y digna edición, tanto en vinilo como en CD.

 

Portada de la limitada edición de Vandisk
Portada de la limitada edición de Vandisk

La formación que participó en estas grabaciones de principios de los años setenta, estaba compuesta por Dominique Bourquin a las voces, Edi Hirt a la batería, Pierrot Wermeille al bajo y Alain Christinaz  a la guitarra eléctrica. Procedentes de grabaciones en cinta por parte de aficionados, son en su totalidad registradas en vivo. Por lo que la calidad del sonido indudablemente no es perfecta, pero si efectiva como para saber lo que podían demostrar estos músicos en el escenario. Recogiendo todo el repertorio de la edición de Vandisk, también han sido incluidos algunos temas inéditos. The Wild Performance se inicia con la brutal “People”, donde tras un comienzo blues se esconde un trallazo de rock guitarrero totalmente crudo. “War Funeral Song” es un corte épico de primigenio sonido doom rock con desarrollo a medio tiempo y abundantes cambios de ritmo. La guitarra de Christinaz sacude al oyente con unos potentes ritmos y algún que otro solo de guitarra incesante. Siguen con un sonido similar en “Black Pages”, pura energía hard rock canalizada en un exquisito tema, donde Christinaz arremete con un espectacular solo. “Rock Ba Rock” es un tremendo corte que va cobrando intensidad según avanza hacia el final, teniendo también una gran importancia los desarrollos de guitarra eléctrica. En “To Be One”, comienzan apoyados por las palmas del público asistente, convirtiéndose este en un tema de hard rock oscuro donde cobra importancia el bajo de Wermeille. Rock underground de alto octanaje para el interés de unos cuantos locos del sonido más crudo y eléctrico. “We’re Gonna Change The World” podría haber sido un himno generacional, si hubiera tenido una representación real en estudio. Magnífico tema de hard rock con una brutal parte rítmica y un final épico. Las letras por parte de Bourquin incluían referencias políticas y también de índole protesta. “Fly Away” se nos presenta aquí como un tema algo más elaborado musicalmente en su fase compositiva que el resto. Fantástico sonido para un tremendo tema de rock setentero. Igual de fantástico es “My Destiny”, primero de los nuevos temas inéditos incluidos aquí. Casi nueve minutos de hard rock progresivo con numerosos cambios de ritmo y una cruda guitarra eléctrica. “I Don’t Know” es una composición de hard rock con una palpable carga teatral, cercano a lo que elaboraría posteriormente gente como Alice Cooper. En cambio, “You Can Help” es rock de tipo histriónico cercano a Iggy Pop y The Stooges, con un fuzz a la guitarra totalmente desgarrador. Termina el disco con una toma alternativa de “To Be One”. Muy interesante este artefacto de tipo prehistórico, para adeptos de las primeras maquetas de Pentagram o fanáticos del bestialismo sonoro de los primeros discos de Blue Cheer. 

 

Reseña por Germán Ramírez  

 

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