Ethiva

"S/T"

Clostridium Records / Odio sonoro (2013)

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Fue grabado hace ya un tiempo, pero merece la pena recordar este disco, el cual se colocó desde un primer momento en mi lista de favoritos entre la cosecha musical de los últimos años tanto a un nivel estatal como internacional. Para ello recupero una reseña que hice para el proyecto Montaña mágica.

 

Si hubiera que definir con una sola palabra este primer trabajo de Ethiva quizás me decidiera por “calidez”, pues entre las demasiadas muestras de artificialidad y actitudes fríamente estudiadas que podemos encontrar en la escena musical actual este grupo asturiano se ha decantado por lanzar a los cuatro vientos un sonido que, se nota, sale de las entrañas. Debo admitir que para un servidor fue una sorpresa encontrarme con este grupo, nada sabía de ellos hasta poco antes de salir el disco, pero el efecto del encuentro con su música podría asimilarse al que sentí cuando hace años otra banda del norte me hizo volar la cabeza, me refiero a los legendarios Kozmic Muffin, formación con la que Ethiva guarda de hecho ciertas semejanzas sónicas, lo cual solo puede ser señal de algo bueno.

 

Ethiva se formó a comienzos de 2011 y está compuesto por Javi a la guitarra, Ramón a las percusiones y Jandro a la voz y bajo. Grabaron el disco en el verano de 2013 y ha sido lanzado en vinilo por la especializada en ediciones limitadas Clostridium Records. Por su parte, Odio Sonoro se ha encargado de la versión en CD digipack.

 

Antes de entrar en la chicha musical habría que señalar la estupenda portada y diseños de Héctor Castañón, cuyo excelente trabajo envuelve y hasta cierto punto describe en imágenes el sonido de la banda. Mis felicitaciones a Ethiva por haber cuidado tanto el aspecto estético, cuya importancia nunca es poca en la relación de una banda con su público potencial. Una buena cubierta es un añadido a la música que siempre se agradece.

 

¿Y cuál es ese sonido que tan estupendamente es envuelto por los diseños de Héctor Castañon? Pues spacerock, psicodelía, progresivo, hard rock al estilo de los añejos 70, stoner… ingredientes todos lo suficientemente seductores para cualquier catador de buenos brebajes lisérgicos, aunque están mezclados y dosificados de tal manera que Ethiva han conseguido un sonido sobradamente personal como para pasar por un mero grupo “retro” más.

 

Ethiva es un trío, algo que condiciona mucho su sonido. A diferencia de ellos, la mayoría de las bandas de este tipo, tan proclives a las jams, el sonido ambiental y los desarrollos largos, suelen tener más músicos y cuentan con apoyos de muchos efectos. Además, se nota que en este disco Ethiva no han tirado mucho de las guitarras sobregrabadas, lo que escuchamos es una base rítmica y un guitarra rítmico/solista, así de sencillo, por lo tanto su sonido tiende a ser bastante crudo y directo para el tipo de música que hacen. Por decirlo metafóricamente, de ello resulta un tipo de spacerock bastante terrenal, nada de grandes idas de ollas (¡que por supuesto no tienen nada de malo!), pero a cambio nos ofrecen unas composiciones muy sólidas, apoyadas en unas melodías vocales más que trabajadas con espacios muy medidos para el desparrame guitarrero o la ambientación. Sobre una base rítmica solvente, el guitarrista hace un trabajo que necesita de varias escuchas para poder darle su verdadero valor, pues su presencia es constante y su aportación es de una plasticidad y dinamismo que alucina. En fin, por buscarles parientes cercanos yo los compararía con unos Golden Void o los Assemble Head in Sunburst Sound de los discos más recientes, es decir, grupos que han tratado de recuperar la importancia de las buenas melodías vocales a un mismo nivel que los riffs potentes, el desparrame y la distorsión. Y respecto a los grandes clásicos, su deuda con los Pink Floyd post-Barret es más que evidente, especialmente por la estupenda aportación vocal de Jandro. Y en fin, podríamos citar mil grupos más, pues se nota que Ethiva está formada por gente que ama la música y que son hijos sonoros de tantos y tantos grupos a los que es debido rendir obligada pleitesía. No obstante, como decíamos en un comienzo, aun siendo la sombra de los Floyd o los Hawkwind muy alargada, Ethiva han conseguido un trabajo realmente personal.

 

En suma, un disco absolutamente recomendable, que se hace demasiado corto de lo bueno que es, pues te quedas con ganas de más, mucho más. Un disco repleto y repleto de detalles que irán saliendo con las sucesivas escuchas, con una guitarra que enamora desde el primer momento, con un juego de bajo/batería más que competente y con una voz que domina todo el conjunto llevándote al ensueño, la melancolía, el cosmos y la batalla con la Gran Ballena.

 

Ya estás avisado querido lector, pero lo mejor será que hagas el viaje por tu cuenta…

 

 Reseña de Antonio Ramírez

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Más información de Ethiva en su bandcamp