The Groundhogs

Blues Obituary

Liberty (1969) / Fire (2018)

 

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Todavía seguimos asimilando lo publicado en el año 2018. En esta ocasión, una reedición del segundo disco de The Groundhogs, editado originalmente en el año 1969. Ya se habló largo y tendido de esta mítica formación en la primera etapa de Mentes De Ácido con un extenso artículo. Con motivo de esta actualización del álbum por parte de la discográfica inglesa Fire Récords. Vamos a incluir una reseña exclusiva de Blues Obituary como homenaje a una formación descomunal, que es favorita para los que realizamos esta página web.

 

De hecho, que podemos hablar que no se haya dicho ya de esta banda en todos los círculos de coleccionistas de prácticamente todo el planeta. Aunque siempre manteniendo un cierto status de underground. The Groundhogs dieron rienda suelta a una evolución musical propia, un sonido singular totalmente genuino y único. Una forma cerebral de ver el blues rock como nadie ha hecho nunca en el mundo de la música. Tras una primeriza etapa a principio de los años sesenta, donde se codearon con gente de la talla de John Lee Hooker. Haciendo estos de banda acompañante para el legendario bluesman en una gira por Inglaterra. Incluso grabarían en el estudio temas para un disco de Hooker, que se reeditaría numerosas veces en el futuro. The Groundhogs se separaron durante un cierto tiempo, hasta que se crea una nueva encarnación en el año 1968 como cuarteto. En solo veinticuatro horas grabaron un tremendo debut, que se llamaría Scratching The Surface. De sonido más clásico, este disco ha sido reeditado también en 2018 por Fire Récords. Convirtiéndose en trío a partir de 1969, deciden explorar nuevas corrientes que se estaban desarrollando por todo el país inglés. El resultado se llamó Blues Obituary. Iniciándose así la etapa más conocida de The Groundhogs.

 

Fichados por Liberty desde un comienzo, sus dos siguientes trabajos son dos obras maestras del rock progresivo inglés. Thanks Christ For The Bomb y Split han marcado continuos hitos para cualquiera que se adentre en el recorrido discográfico de esta formación. Tony McPhee consiguió un estilo único y especial a la guitarra eléctrica, creando un elemento identificativo para siempre de The Groundhogs. Tras editar de forma promocional en USA un directo que grabaron en la gira con The Rolling Stones en 1971. Un año después editan Who Will Save The World?, donde tras una portada dibujada por Neal Adams se escondía uno de sus discos más peculiares. Utilizaron un mellotrón que encontraron en el estudio, dándole un pequeño toque space rock al álbum. Aquel mismo año grabarían otro disco más, llamado Hogwash que ampliaba incluso el uso de los teclados. Pero antes hubo cambios en la formación y entró Clive Brooks a las baquetas. Este procedía de formaciones como Egg o Arzachel. Esta alineación publicaría otro disco llamado Solid. Una de sus referencias más desconocidas de la época.

 

Posteriormente el grupo se separó temporalmente, iniciando Tony McPhee una corta carrera en solitario. Aunque en 1976, The Groundhogs ya estaba de nuevo en activo con personal nuevo. Todo tras la comandancia de McPhee, por supuesto. El resultado fueron los fantásticos Black Diamond y Crosscut Saw, donde McPhee nos muestra una faceta mucho más rock dejando el progresivo de lado. A partir de entonces, la carrera de este gran músico bajó muchísimo de status, aunque nuevas encarnaciones de las marmotas verían la luz a partir de los años ochenta, pero ya sin demasiada repercusión. El rejuvenecimiento por parte del coleccionismo desde los años noventa y posteriormente con internet, hicieron que los primeros discos de The Groundhogs fueran una influencia directa para muchos jóvenes músicos, teniendo renovado material discográfico a mano gracias a reediciones por parte de Akarma o BGO Récords. Algo que va perdurando a día de hoy, gracias a estas reediciones actuales oficiales.

 

La formación mítica de The Groundhogs que grabó Blues Obituary, estaba formada por Pete Cruickshank al bajo, Ken Pustelnik a la batería y Tony McPhee a las voces/guitarra. Este disco supone una etapa de transición y experimentación inicial. McPhee admite que la idea era buscar un sonido más duro y roquero para su sonido, ya que el blues clásico les limitaba para desarrollar ideas. Aunque sin duda, la verdadera guinda sería en trabajos posteriores a este. Así y todo, tenemos aquí un fantástico álbum de blues rock de sonido parco y con la guitarra de McPhee como absoluto protagonista. El disco comienza con “B.D.D.”, donde nos encontramos un sonido de guitarra cercano al estilo de Mick Abrahams, pero con tendencia al desfase por parte de McPhee. Este corte fue también sacado en sencillo, junto con “Gasoline”. Tanto uno en su versión single como el otro son incluidos al final como temas extras en esta reedición. La base rítmica es una barbaridad en todos los sentidos, algo que cuadra a la perfección con el estilo de McPhee. Sigue con “Daze Of The Week”, un blues electrificado de una calidad desbordante. Donde McPhee nos enseña que es uno de los mejores guitarras de su generación y desgraciadamente, uno de los más subestimados. “Times” es un country blues que está dominado por el slide guitar en todo su recorrido, con un ritmo sencillo pero eficiente. El bajo de Cruickshank destaca de una forma brutal. “Mistreated” es uno de los temas más conocidos de este álbum. Un blues rock psicótico y directo al cerebro del oyente, que sin duda genera un precedente de lo que harían en su siguiente disco. En “Express Man” nos dejan un blues sencillo y más fácil de asimilar, con una estructura cercana a lo que harían muchos ingleses desde mediados de los años sesenta. A fuego lento se cuece “Natchez Burning”, un blues denso y reposado que tiene a la fantástica guitarra de McPhee como absoluto monarca. “Light Was The Day” es el final del disco original donde cuecen una mezcla de blues rock, incipiente sonido progresivo junto con psicodelia experimental, con la guitarra eléctrica como canalización de un sonido que estaba pegando fuerte por aquel entonces. El resto como sabéis, es historia para quien la quiera indagar. Una gran oportunidad la que nos disponen Fire Récords de tener este histórico disco con un sonido fabuloso y en una reedición totalmente fabulosa. The Groundhogs es historia de la música, amigos. Y es de ignorantes supinos apartarla a un lado por el simple hecho de no pertenecer a la moda del momento.

 

Reseña de Germán Ramírez  

 

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Algunos datos biográficos sacados de textos y declaraciones realizadas por Vernon Joynson, Dave Henderson y los propios miembros de The Groundhogs.