Killing Joke

Extremities Dirt And Various Repressed Emotions

Noise International (1990)

 

-----------------------------------------------------

 

No sé en que año exactamente tuve un primer conocimiento de este disco. Tendría trece o catorce años, cuando mi hermano trajo a casa este álbum en CD a principios de los noventa. Me pareció un disco bastante enigmático mirando solo su empacado. Esos ojos en la portada a diferentes tonalidades mirándote directamente, esas fotos angustiosas de los miembros del grupo en proceso de ahogamiento por un trozo de bolsa de plástico. Viraba entre lo atrayente y lo desagradable. Ahí empezó un gusto por una banda que por aquel entonces nadie daba un duro por ella, y hoy en día los homenajean en festivales como Roadburn, como clásicos influyentes de ciertos sonidos.


A finales de los años ochenta, Killing Joke prácticamente estaban en proceso de desaparición. Jaz Coleman había grabado un disco en solitario, llamado Outside The Gate, que la discográfica decidió editar bajo el nombre de la propia banda. Ni siquiera el propio Coleman estuvo contento con el resultado, ya que era un disco de bajo nivel que abusaba de instrumentos electrónicos e indagaba en sonidos ochenteros bastante comerciales. Aun así tenía temas interesantes como "Stay One Jump Ahead" o "May day", pero otros bastantes infumables como "Tiahuanaco" o "Unto The Ends Of The Earth". Imaginaros el Under Wraps de Jethro Tull pero llevado al after punk, que era donde se encuadraba a una banda como The Killing Joke. A lo que íbamos, Coleman decidió dar un manotazo renegando de todo eso que para él no era The Killing Joke, y resucitar de nuevo a la banda madre. Convenció a Geordie, quien era también miembro fundador de la banda, para iniciar de nuevo las tribulaciones de la broma asesina. Los miembros hasta la fecha, Ferguson y Raven, no estaban disponibles en ese momento. Así que decidieron buscar sustitutos. Martin Atkins y Dave Ball fueron los suplentes por aquel entonces. A finales de 1988, empiezan a dar los primeros conciertos en diferentes localizaciones de Inglaterra tras dos años de parón musical. Prácticamente era un segundo comienzo, ya que la reputación de la banda había caído en picado. En 1989, inician una gira por Europa y Estados Unidos, grabando algunas demos por el camino. Por esta época, Jaz Coleman sufriría un colapso nervioso que lo mantendría alejado del directo durante un corto plazo de tiempo. Durante ese periodo de descanso, graba un disco solista junto a la vocalista Anne Dudley, que se llamaría Songs From The Victorious City. Este disco estaba encuadrado en el género World Music y contenía una temática sonora de música egipcia. Algo que Coleman, rescataría en un futuro no muy lejano con The Killing Joke. Por aquel entonces, el bajista Dave Ball dejaría la banda, siendo el miembro original Paul Raven el que entraría de nuevo en la formación. Dejando de lado a la discográfica con la que empezaron a principios de los ochenta, EG Music. Ficharon por la independiente Noise International, encuadrada en sonidos más metaleros. Grabado en muy pocos días, Extremities Dirt And Various Repressed Emotions emergió con mucha naturalidad. La parte instrumental del disco se grabó en tan solo tres días. Para presentar el álbum se fueron de gira, con The Pixies como teloneros en algunas fechas. También The Mission o la banda de Henry Rollins, les acompañaron en otras ocasiones. Hay que tener en cuenta, que The Killing Joke en aquel entonces, eran admirados por algunos y denostados por muchos. Ya que nuevos sonidos emergían en el panorama, y la música de un grupo como este era prácticamente cosa del pasado. Pero todo esto es relativo, ya que el espíritu de una banda como the Killing Joke siempre ha estado a años luz de cualquier evolución musical. A día de hoy, la mayor parte de sus discos siguen estando vigentes. Tras la edición de Extremities, Coleman emigró a Nueva Zelanda para vivir plácidamente el fin del mundo, algo que nunca llegó. Así que no fue hasta 1994, cuando volvieron de nuevo a la palestra con Pandemonium, esta vez si que reivindicados por la mayoría con un disco que superó a casi todos en la época.

 

Es difícil encuadrar la música de un disco como este. Algo que siempre ha sido la cruz a cuestas para esta banda, la utilización de una música extrema, apocalíptica y totalmente inclasificable que les hace difícil elegir un lugar en toda esta historia de la música rock. Metidos en el saco del after punk, The Killing Joke son algo más, una música cerebral que va más allá de cualquier etiqueta o corriente. Rock apocalíptico de una fiereza sin igual. Quisieron romper moldes, y lo consiguieron del todo, aunque después solo se enteraran unos pocos. Comienza el disco con la oda anti capitalista llamada "Money Is Not Our God", un comienzo maravilloso donde la sección rítmica machaca hasta la extenuación mientras Geordie adereza con potentes riffs a su mítica Gibson. Algo que va "in crescendo", hasta que llegamos al cenit cuando Coleman canta el estribillo: "¡¡Money, Is Not Our God!!". "Age Of Greed" mantiene el estilo potente de una forma enfermiza, superando incluso a su antecesor tema. Un ciclón sonoro que comienza con la voz de un locutor de radio. En "The Beautiful Dead" paran en seco, con un medio tiempo de sonido enigmático. "Extremities" vuelve a la carga con el ritmo frenético de puro rock inclasificable. Una mezcla de punk, música alternativa y hard rock que es una absoluta maravilla. "Intravenous" es casi un hit popero en comparación con todo lo anterior, tema de solido rock y ritmo vertiginoso. Tras la espectacular y épica "Inside The Termite Mound", comienza una linda balada llamada "Solitude", y sería linda si no fuera por el toque enfermizo que le dan a todo lo que tocan estos tipos. Con "North Of The Border", vuelven los Killing Joke más ochenteros. Geordie ataca con riffs mientras de fondo suenan engranajes chirriantes de sonido real. "Slipstream" mantiene ese gusto por los Joke ochenteros, con uno de los mejores temas de este disco. Entra en la recta final, con los temas "Kaliyuga" y "Struggle", siendo estos los más marcianos de todo el proceso. El primero es una introducción a ritmo de sintetizador, del tormentoso y cañero segundo tema. Solo me queda aseguraros que si queréis escuchar uno de los mejores discos, encuadrado entre finales de los ochenta y principios de los noventa. Ahí tenéis a The Killing Joke para despertar vuestras pesadillas. ¡Que os aproveche!

 

Reseña de Germán Ramírez      

 

--------------------------------------------------------------------------------------

 

Más información sobre The Killing Joke, aquí.

 

Algunos datos biográficos, elaborados a partir de un texto de Jaz Coleman.