Mouth

Vortex

Blundise Récords / Plastic Head (2017)

 

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Antes de que se acabaran los años setenta, el rock progresivo estaba más que corrompido y finiquitado por un empacho musical de dimensiones estratosféricas. Los años ochenta trajo poca evolución en el género, aunque King Crimson siguieron dando algunas guindas al oyente y bandas como Be Bop Deluxe, intentaban atraer el rock progresivo a un sonido típicamente ochentero, con algún que otro acierto considerable. En los noventa hubo un repunte del género con aberraciones como Dream Theater o Stratovarius, que conformaron el inicio del género metal progresivo. También se iniciaron algunas propuestas más intelectuales, como Porcupine Tree o Fish. Entre varias formaciones, intentaron traer el sonido de la época dorada del rock progresivo, a la actualidad del momento. Hoy en día, también parece que hay un repunte del género rock progresivo, pero intentando un acercamiento revival de sonido e instrumentación de la época. La banda Mouth entran dentro de este aspecto sonoro, y este mismo año han editado un excelente disco, llamado Vortex.


La formación de Mouth, se produce en el año 2000 en Colonia, Alemania. En un principio se inicia como trío, con los integrantes Christian Koller, Gerald Kirch y Nick Mavridis. Todos con influencias de rock clásico desde muy temprana edad, su propuesta esta clara: formar una banda de rock progresivo fiel al sonido de los años setenta, y que también tenga influencia del hard rock puramente clásico. Hasta el año 2007, no entran en el estudio para grabar su primera obra. No es hasta el año 2009, cuando es editada. Se llamó Rhizome, y fue editada bajo la discográfica Blunoise Récords. Es una obra primigenia, y por lo tanto el estilo no esta del todo depurado. Aunque tendría algunas ideas interesantes como "Requiem", "Uniformed" o "Hiding/Rhizome". Todavía esta muy presente la influencia de grupos de los años noventa. Nick Mavridis deja la formación, tras la edición del álbum. A finales del año 2011, entran de nuevo en el estudio tras un largo proceso compositivo. Pero poco después, es Gerald Kirsch quien deja el grupo, siendo sustituido por Thomas Ahlers. El disco es grabado entre 2011 y 2012, pero no es editado hasta el día de hoy. Vortex es un salto de gigante con respecto a su anterior trabajo. Es un acercamiento real, al sonido rock progresivo de los años setenta donde los teclados son los grandes protagonistas del disco. Editado en CD y vinilo a mediados de Junio, por la independiente Blundise. La agrupación inicia una serie de conciertos como presentación.


La formación que ha grabado Vortex, consta de Chris Koller como líder, voz, guitarra y teclados varios, Gerald Kirch al bajo y Nick Mavridis a la batería, órgano y melotrón. Grabado en el Vortex Studio, es producido por Chris Koller y Guido Lucas. Es un intento de obra conceptual que retrotrae a esos discos ambiciosos que se grababan en los años clásicos. Comienza el álbum con la larga y estupenda "Vortex", tema con diferentes partes unidas entre sí y que tiene elementos de sonido kraut en su fuero, junto con el sonido progresivo, conformando una pieza musical de dieciséis minutos. La utilización aquí del órgano hammond o el melotrón, es el centro de todo. Muy herederos de bandas alemanas e inglesas, también tiene conexiones con la formación Bigelf en sus comienzos. Koller a la guitarra, se nos muestra como un acerrimo militante del sonido wah wah. En la voz parece que esta su punto débil, y es que abusa un poco de la modulación, por lo que a veces la melodía es poco entendible. Pero es un mal menor, ya que la música es espectacular. "March Of The Cyclopes" contiene un contundente comienzo de hard rock setentero, con mezcla de sonido space rock en la onda de Hawkwind, para finalizar. El piano eléctrico es la protagonista de la fabulosa "Parade", con ciertos elementos de funk rock y neo psicodelia, siendo una pieza muy emocionante, con ciertos aspectos bailables. El solo de órgano en su parte intermedia, es uno de los grandes momentos de este disco. En "Mountain", se nos muestran algo más asilvestrados, utilizando guitarras acústicas, y un planteamiento en el corte que retrotrae a ciertas bandas de folk rock inglesas. Pueden recordar también en cierta medida, a bandas actuales como Wolf People. "Into The Light" es un tema poderoso, con un maravilloso sonido de órgano es uno de los grandes momentos de Vortex. El instante en el que entra la guitarra eléctrica es un subidón emocional, de los que se quedan grabados. "Soon After" es algo más expansivo, dándonos una muestra de jazz rock experimental, es un respiro a tanta intensidad y un inicio al camino para el final de este álbum. Termina el disco con la epopéyica "Epilogue", de nuevo un largo corte de dieciséis minutos para finalizar esta obra musical, y donde ahondan un paso más hacia sonidos experimentales, con este corte casi instrumental en su totalidad. Esperemos que Mouth tengan éxito con este lanzamiento, porque aunque la propuesta no es del todo novedosa, en general es un disco muy digno que dará alegrías a todos esos fanáticos al rock progresivo clásico.

 

Reseña de Germán Ramírez     

 

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