The Olivers

Lost Dove Sessions

Break-A-Way Récords (2012)

 

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De reciente descubrimiento por parte de un servidor, la labor en la que ha estado inmersa Break-A-Way Récords en poco más de década y media, me parece de una importancia supina que nunca va a tener el mérito correspondiente. Desde Alemania, han editado abundante material sonoro de formaciones de todo el planeta procedente de grabaciones de la década de los años sesenta principalmente. Auténtico oro en forma de música garage y rock psicodélico en ediciones limitadas solo para coleccionistas. Para babear, os lo aseguro… Encuadrado en esta temática, las grabaciones que han editado de The Olivers en el 2012, son un pequeño regalo para cualquier fanático al rock ácido más salvaje.

 

Procedentes de Indiana, esta formación tiene su origen a mediados de los años sesenta con un combo de música surfera llamado The Serfmen. Este grupo empezó a tener cierta notoriedad local con abundante espacio en las radios de su zona. Se estrenaron discográficamente con un sencillo con dos temas: “Cry” y “A Man Can’t Live Without Love”. Entrando cada vez más en el sonido garage, un segundo sencillo fue editado al poco tiempo después. Fueron fichados por una agencia de representación llamada Dino Enterprises. Influenciados por grupos británicos e instados por los propios representantes, cambiaron el nombre a The Olivers casi entrando en el año 1966. Esto también derivó en un cambio de personal en el grupo, y por tanto comenzó un proceso de constante evolución musical en su seno interior. Fichados por Phalanx, grabaron un par de temas en el estudio. Estos eran “I Saw What You Did” y “Beaker Street”, sencillo posteriormente reeditado por RCA Victor para su distribución nacional. En 1967, la carrera del grupo iba en ascenso tocando en diferentes estados del país y acompañando como teloneros a formaciones como The Byrds, The Rolling Stones, The Who, The Hollies, entre muchos otros. Pero así y todo, parecía que faltaban las oportunidades para fichar por una discográfica más potente. Teniendo la oportunidad de telonear a Blue Cheer o Jefferson Airplane, el sonido del grupo empezó a endurecerse poco a poco. Las influencias de Cream o Jimi Hendrix Experience iban llegando y esto hacía mella en sus integrantes. Este cambio de sonido llevó también a que hubiera algunos cambios en su formación, incluyendo un par de técnicos de luces para los conciertos. Estamos en plena era de la psicodelia, y el momento para The Olivers de grabar un álbum era sin duda el idóneo. Pero la falta de una discográfica era un gran impedimento. Pero decidieron entrar finalmente en el estudio para realizar una serie de grabaciones. El estudio elegido fue Dove Studios, donde también grabarían por aquel entonces C.A. Quintet o The Litter, entre otros. El propio productor del estudio se interesó por el grupo tras presenciar la calidad de las grabaciones. Una discográfica llamada Sire Récords se dispuso a publicarlas, pero nunca se llegó a un acuerdo definitivo. Finalmente el estudio tuvo que cerrar sus puertas y todo el material del mismo fue vendido al poco tiempo después. Así que las grabaciones quedaron ocultas durante décadas hasta esta edición. El grupo se separó, como no podía ser de otra manera. Un trío se formó posteriormente, se llamaba Triad. Con alguna repercusión local, solo llegaron a grabar un sencillo con los temas “Borderline” y “Only Way To Fly”. Pero tras la poca recepción a un nivel mayor, el grupo se separó en el año 1971. Tres ediciones fueron efectuadas por parte de Break-A-Way en la actualidad. Por un lado, la edición en vinilo del disco póstumo de The Olivers. Una edición en CD con todo el material existente de The Serfmen, The Olivers y Triad. Y la edición del sencillo primerizo de The Olivers. Una oportunidad de hacerse con un pequeño legado de estos fantásticos músicos. Con esta reseña, nos centraremos solo en las sesiones póstumas del disco que se editarían como Lost Dove Sessions.

 

La formación de The Olivers que efectuaron las grabaciones para el disco, estaba constituida por Billy Franze a las voces/bajo, Mike Mankey a las voces/guitarra, Chuck Hamrick a la batería y Rick Durrett al órgano. El estilo musical que encontramos es crudo y a la vez rico en matices. Sin duda, Cream hicieron meya en estos jóvenes músicos pero también la falta de filtro sonoro de formaciones como Blue Cheer, todo ello sin dejar el estilo pop de la época. La verdad es que es un material tremendo el que encontramos aquí, hard rock ácido de alta calidad sin edulcorar y a la vez melodías atrayentes. Temas como “Ball Of Fire”, “Social Slavery” con su locura final o “Free” pueden entrar en la dinámica de formaciones tipo Help, los Brain Police de San Diego o los primeros Grand Funk Railroad. Esa mezcla de funk rock, donde la contundencia y los ritmos bailables podían cogerse de la mano sin problema. El sonido es crudo, muy muy crudo… Aquí los filtros son inexistentes. En “Mushroom” nos encontramos un medio tiempo intenso y mordaz donde los desarrollos de guitarra eléctrica no cesan. El estilo de Mankey tira hacia un efectivo primitivismo enérgico. “Jessica Ryder” es una perla más pop. Composición muy de la época, donde de nuevo Mankey esta esplendido con su labor a las seis cuerdas, puro sonido ácido revienta neuronas. También hay momento para la guitarra acústica con la balada “Someday Somewhere”, terminando así la primera cara del disco. “The End” es un corte de pop melódico con ínfulas trágicas, incluyendo este un acaparador órgano hammond. Como rareza, es un disco primordial para cualquier auténtico fanático del rock ácido de finales de los años sesenta. Aléjense los del postureo, aquí hay mandanga musical dirigida al acérrimo coleccionistas de discos. Mantenedlo en vuestra mente: The Olivers.  

 

Reseña de Germán Ramírez 

 

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Algunos datos biográficos, sacados de un texto elaborado por Mike Dugo.