Salem Mass

Witch Burning

Gear Fab (1998) / Guerssen (2014)

 

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El rock progresivo en Estados Unidos, no fue tan conocido como el procedente de otras partes del mundo. También es verdad que no fue un género puro como tal y que estuvo contaminado por otros sonidos más cómunes, que le quitaban esa sal de la experimentación y el arrojo. Pero hubo formaciones americanas muy influenciadas por grupos de rock progresivo como Yes, Genesis o Emerson Lake And Palmer, que editaron discos muy interesantes. Salem Mass fue una de ellas, y solo llegaron a sacar un único disco a principios de los años setenta.


Esta formación nació en la localidad de Idaho, a principios de los años setenta. Se extendió su recorrido hasta finales de esa década, pero solo editaron un único disco. Aunque su vida en el escenario fue bastante más larga, con numerosas actuaciones tanto por Estados Unidos como Canadá. La vida, en cuanto a miembros se refiere, fue un poco agitada. Y es que fueron numerosos los cambios en la formación, pasando de cuarteto a quinteto casi constantemente. En un principio, estuvieron en la agencia de talentos llamada Headwater Booking Agency. Pero ante algunos desencantos por parte del grupo, decidieron cambiar de agencia. La nueva se llamaba Pacific Talent, y estaba dirigida por un tal Andy Gilbert. Este era mucho más activo con respecto a los conciertos, y la actividad de la banda empezó a despuntar. El disco se grabó en una cervecería convertida en estudio de producción, esta se llamaba The Red Barn. Me imagino que una decisión motivada por la falta de economía. El disco fue producido por la propia banda, aunque bajo la atenta supervisión del propio dueño del bar, llamado Steve Moore. El ingeniero se llamó Lance Parker, y era un gran amigo de la banda. Este disco se editó de forma privada en vinilo con muy pocas unidades, así que una edición original de la época se puede ver entre quinientos y mil euros la pieza según sus condiciones. Toda una rareza que se puso años después a disposición de cualquier amante del coleccionismo, con reediciones por parte de Akarma, Guerssen o Gear Fab. Tras la disolución total de esta formación, algunos de sus miembros siguieron en el mundo de la música, pero con labores detrás de los mandos del estudio. Otros decidieron formar parte de negocios familiares, apartados para siempre de la música.


La formación que grabó Witch Burning, estaba formada por Mike Snead a la guitarra/voces, Steve Towery a la batería, Jim Klahr al órgano hammond/piano eléctrico y Matt Wilson al bajo/voces. Este disco bebía directamente del rock progresivo inglés, pero también bebía de sonidos oscuros procedentes de bandas como Black Sabbath o Atomic Rooster, sobretodo de esta última formación. De hecho, estos elementos de oscuridad estaban muy presentes en sus letras, donde hablaban de satanismo, rituales y quema de brujas. Todos los miembros colaboraron en escribir las composiciones. Comienza el disco con los sorprendentes diez minutos de "Witch Burning", tema central del disco y una magnífica composición de hard rock setentero con una gran presencia del órgano. Klahr es un magnífico teclista, que nos deja momentos geniales e histriónicos en este tema. Snead también esta genial a la guitarra. Continuamos con "My Sweet Jane", tema lento de estructura progresiva junto con algunos elementos de blues. El sonido de este disco es fantástico, teniendo en cuenta que fue grabado en un bar. De nuevo la presencia de Klahr al piano eléctrico, es alta. Termina la primera cara del disco con "Why", tema de pop rock más animado que sus antecesores. El despunte de Snead en el solo de guitarra, es una maravilla. En "You Can't Run My Life" se marcan un rock con estructura funk, en la onda de los Grand Funk Railroad más asimilables de Survival o E Pluribus Funk. Sigue con "You're Just A Dream", donde de nuevo vuelven a elementos de blues y pop con una composición de fácil asimilación. En "Bare Tree" se vuelven algo más experimentales, otra buena composición de hard rock progresivo con una gran presencia de órgano y moog. Terminamos con "The Drifter", donde vuelven al hard rock setentero más directo, asimilable y con planteamientos sencillos. En resumidas cuentas, otra rareza desconocida de gran calidad.

 

Reseña de Germán Ramírez    

 

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