Sex Museum

MUSSEEXUM

El Segell (2018)

 

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Tras cuatro años de sequía, Sex Museum por fin ha decidido liarse la manta a la cabeza y ofrecer a sus sedientos fans un flamante nuevo disco: Musseexum. La espera no ha sido en vano, este disco no decepcionará en absoluto a sus seguidores y seguramente aportará unos cuantos nuevos más, pues continua (y en cierta manera supera) el nivel de calidad de sus últimos trabajos. Se mantienen dentro del parámetro musical al que nos tienen acostumbrados: garage, hard rock, punk y psicodelia, todo ello mezclado y dosificado a su manera tan indiscutiblemente personal, aunque quizás haciendo más hincapié que otras veces en su vertiente más contundente. Una vez dicho esto, quisiera señalar que, pese a conservar intacta su marca de fábrica, se nota una clara intención de no estancarse, añadiendo y ampliando algunos matices respecto al carácter sonoro que han ido labrándose a lo largo del tiempo. Creo que en ello tiene mucho que ver el esfuerzo de innovación de Marta Ruiz a los teclados, algo que ya viene de largo y que ha desembocado, entre otras cosas, en su proyecto paralelo Marta Hammond  (ver aquí), una aventura musical que tiene poco que ver con su banda “madre”,  pero que de alguna manera se ha terminado por filtrar e integrar de forma natural en muchas de las canciones que componen este disco.

 

Se siguen manteniendo en la misma formación de los últimos años: Miguel Pardo a la voz / Fernando Pardo a la guitarra / Marta Ruiz al órgano Hammond, sintes, secuenciación y piano / Loza a la batería / Javier Vacas al bajo. El disco fue grabado en "estudio directo" entre junio y julio de 2018 en Metropol Studios de Madrid, contando con Francisco Meneses a los controles, y ha sido editado mediante el sello El Segell, el cual está vinculado al Primavera Sound. La estupenda cubierta ha sido hecha por Oskar Benas.

 

Se inicia Musseexum con “Dopamina”, hipnótico tema instrumental lleno de sintes que ejemplariza perfectamente eso que antes comentábamos sobre la importancia de la experimentación de Marta para la evolución del sonido de Sex Museum. Este comienzo nos coloca en el estado de ánimo perfecto para disfrutar con el siguiente corte: “First Times”, un corte mucho más intenso y garagero (¡delicioso ese órgano a lo Yard Trauma!) con un innegable espíritu de single y que, desde ya, entra en mi panteón de temas favoritos de Sex Museum. Si bien es indiscutible que Marta Ruiz es un miembro clave en el característico sonido de la banda, sin duda Miguel Pardo no lo es menos, pues su inconfundible voz sirve para sexmuseumificar cualquier cosa que hagan, desde lo más popero hasta lo más salvaje, sabiendo siempre aportar según convenga el punto exacto de rabia y lirismo, y en este tema realmente lo clava. Después le toca el turno a otro de los platos fuertes del disco: “Breakin the robot”, tema contundente y de atmósfera enrarecida que se inicia con una batería a marchamartillo y en el que pronto entra toda la electricidad de la banda al completo. Un gustazo comprobar la conjunción entre Fernando Pardo y la excelente base rítmica de Javier Vacas y Loza. Tanto en éste como en otros cortes del disco, Fernando ha dejado un poco de lado su protagonismo solista, pero sus riffs siguen siendo droga dura para las venas de cualquier rockero que se precie, y en el caso de este tema se fusiona a la perfección con el ambiente psicotrónico creado por los cacharros analógicos. El resultado es un pepinazo de alto voltaje que hará que no puedas permanecer quieto, te lo aseguro. En comparación con esta canción, temas como “Plume Serpent”, “Riots”, “Horizons”, “Lucky Man” o “Shine” resultan mucho más ortodoxamente Sex Museum, lo cual quiere decir que son un festín de guitarra/teclados, una base rítmica superior, estribillos inolvidables y toda la potencia desatada del cóctel explosivo de hard rock de los 70, punk rock australiano, garage, rock ácido... Por su parte, “Break Out” se rebela como el momento más popero del disco, aunque no por ello deja de tener una intensidad tremenda. Hay cierta continuidad de esta esencia más “bailable” en “Microdosis”, que es, como nos tienen acostumbrados últimamente, la canción cantada en castellano del disco. Aparte de esta peculiaridad (que Miguel solventa estupendamente, como siempre), se trata de un muy buen tema que incide una vez más en la sabia incorporación de los sintes al sonido de Sex Museum, con una maravillosa parte central entre Fernando y Marta que podría (¡y debería!) haber durado mucho más. Entiendo perfectamente que  que prefieren ser concisos y clavar los temas con los minutos justos, pero sería magnífico poder disfrutar más largamente de estos momentos más netamente lisérgicos, porque de ahí podrían salir maravillas. No es la primera vez que lo digo, en una escena donde hay tantos grupos pretendidamente psicodélicos (hay algunos muy buenos, afortunadamente), creo que Sex Museum podrían dar una suprema lección de calidad si les diera la gana de tirar más a menudo por ahí.

 

“Walking in my Grave” es un momento muy especial en el disco, pues se trata de una magnífica versión de un tema de la banda norteamericana Dead Moon, ahora que se cumple un año del fallecimiento de Fred Cole, su guitarrista y vocalista. Tras este sentido homenaje vamos llegando a la vertiginosa recta final del disco con dos temas como “Outsider” y “Soldier Doll”, ambos son temazos muy potentes y con aires exquisitamente setenteros que te pueden traer a la cabeza muchos grupos clásicos.

 

En suma, hablamos de un disco bastante contundente, aunque sin faltar momentos algo más suavitos entre tanta energía desatada. Un trabajo coherente con los anteriores, pero que a la vez sabe integrar nuevos aspectos en el sonido de la banda, en mi opinión de forma muy certera, algo que ha sido posible, entre otras cosas, gracias la calidad de la producción. Los Sex Museum ya no tienen que demostrar nada, ni en el estudio ni en sus directos, pero vuelven a colocarse en la cabeza de la siempre precaria escena underground de nuestro país, apenas rozando el mainstream, pero demostrando, una vez más, que no viven cómodamente de las rentas de su prestigio, sino de permanecer a base de trabajarse discazos como éste y de dejarse la piel en los escenarios. Y que así sea por mucho tiempo más.

 

Reseña de Antonio Rámirez

 


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ARTÍCULO SOBRE LA DISCOGRAFÍA COMPLETA DE SEX MUSEUM