Space Farm

Space Farm

Zodiac (1972) / Wah Wah (2017)

 

----------------------------------------------------------------

 

 

Nueva Zelanda, aun siendo aquel recóndito lugar en el otro extremo del mundo, supo albergar algunas formaciones de mucha calidad. Aunque sin duda, la corona se lo llevó The Human Instinct. La creatividad psicotrópica de Billy T.K. es a día de hoy un absoluto clásico para aquellos amantes de la distorsión desmesurada. Por algunos peldaños por debajo en cuanto a reconocimiento melómano, Space Farm grabaron un disco espectacular en 1972. Que en 2017 fue reeditado por Wah Wah Récords, en una edición fiel a la original en todos los mínimos detalles.

 

 

Esta historia comienza cuando Harvey Mann se muda a Auckland para comenzar algunos estudios sobre arte. Finalmente se decantó por la música como medio de expresión artística. Así que a mediados de los años sesenta entró en un grupo llamado The Underdogs. Tirando el sonido de esta hacia el rythm and blues y también incluyendo repuntes de blues puro. The Underdogs grabaron una serie de sencillos durante la segunda mitad de la década. Incluyendo también un par de discos, llamándose estos The Underdogs Blues Band y Wasting Our Time. Siendo este segundo disco, editado por Pye Récords. Fueron poco a poco, profundizando también en la psicodelia y el pop. Manteniéndose en la corriente de su tiempo y asimilando todos los cambios que se estaban desarrollando musicalmente. Después de la edición de su segundo disco, se separaron definitivamente. Aunque entre idas y venidas, Mann estuvo durante algún tiempo en un grupo llamado The Brew, pero volvió a The Underdogs al poco tiempo después para grabar el segundo álbum. El que se difuminara este grupo, acabo en un cambio de nombre y en un nuevo proyecto musical desde cero. Así se formó Space Farm en el año 1971. El hecho de que The Underdogs tuvieran ya un cierto nivel de reconocimiento y popularidad, les ayudó sin duda alguna. De hecho, se creó cierta expectación de la música que pudieran crear estos músicos. Sin duda, eran héroes locales. Centrando su círculo de conciertos en los ambientes universitarios, desde un principio optaron por expandirse a través de improvisaciones de largo minutaje. La vida de esta formación no duró demasiado, pero dejaron un único disco de estudio que se grabó en los estudios Stebbing’s. En esta primera edición, Mann optó por las labores vocales aparte de las musicales. Pero en una segunda mezcla, fue invitado el ex vocalista de The Underdogs: Murray Grindlay. Esta grabación fue utilizada en algunas reediciones posteriores, titulándose Going Home To Eternity. Sin duda, esto puede llevar a ciertas confusiones, pero la edición de Wah Wah incluye la legítima primera grabación. Volvieron al estudio para registrar un segundo álbum, pero este nunca llegó a editarse y por el momento, estan grabaciones siguen inéditas. Durante esa última época de Space Farm, tuvieron un momento de revelación espíritu-religiosa y se convirtieron al culto de los Hare Krishna. De mucha popularidad esta secta durante los comienzos de los años setenta. Desconocemos si esto fue motivo para la separación como grupo, pero está claro que fue el final de Space Farm.

 

 

La formación de Space Farm estaba compuesta por Harvey Mann a las voces/guitarra, Glen Absolum a la batería y Billy Williams al bajo. Jimi Hendrix fue muy popular en Nueva Zelanda, y al igual que con The Human Instinct, aquí tenemos otra buena prueba de ello. Space Farm tenían muchísima influencia musical recibida de Hendrix. Incluso con ciertas similitudes compositivas en algunos de los temas, por no decir copias directas. Para los amantes del sonido power trío y con altas dosis de guitarra eléctrica setentera, este álbum es una delicia absoluta. Incluyeron algunas tomas casi instrumentales, lo que lleva a como la improvisación era un punto importante en este grupo. Empezamos con “Space Farm”, un desenfreno de puro hard rock setentero con cambios de ritmo de tipo pop. El sonido que saca Mann a la guitarra es tremendo, y de hecho se entrevé también un cierto parentesco con el Frank Marino más primerizo. “Homeward Sound” es una balada pop rock, que endulza el tono general de este disco. El uso de sonido invertido en la guitarra no puede ser más efectivo en este tema. “Infinity Way” es un corte de sonido funk rock mezclado con algo de pop sixtie, una composición un tanto delirante. Mann es un genio absoluto a la guitarra, y Williams al bajo esta arrebatador. Con “Waking Dream” alcanzan la gloria, mezclando pop rock con algunos aspectos musicales de tipo oriental. En “On The Loose” vuelve con un sonido funky rock totalmente corrompido, casi punk diría yo. “Flying” la podría haber firmado Hendrix, de hecho es casi una toma alternativa de “Ezy Rider”. La parte rítmica, aquí sobresale de la media… Qué barbaridad. La parte más negativa del disco es sin duda la voz de Mann, pero casi que es un acompañamiento más que un protagonista. En “Gypsy Queen” se atreven con el blues rock, donde Mann es el absoluto protagonista de principio a fin. Cuanto derroche de estilo la de este hombre. Volvemos a los ritmos más reposados con un fantástico corte de sonido pop rock, llamado “Wheel”. Terminando esta pequeña joya del underground con “Lover Not A Dancer”. Volviendo a los derroches guitarreros y el ritmo funky rock vacilón. Puede no ser apto para todos los gustos, pero si te va Jimi Hendrix, Mahogany Rush o Parish Hall, aquí tienes una opción muy adecuada.

 

Reseña de Germán Ramírez  

 

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

Para más información sobre esta edición, aquí.

Algunos datos biográficos, sacados de un texto elaborado por Nick Bollinger.