Viaje a 800

Estampida de Trombones

(2007). Reedición en 2018 por Spinda Records

 

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Debemos alegrarnos, esta reedición (tirada limitada a 300 ejemplares en gatefold) de Estampida de Trombones de Viaje a 800 por parte de Spinda Records servirá para que más gente conozca una banda mítica en el que quizás fue su mejor momento. Por lo demás, estaría bien recordar el contexto en el que este disco fue editado:

 

Tras sacar su disco debut en 2001 (Diablo Roto ... editado por Alone Records), Viaje a 800 se había señalado como una de las bandas más interesantes del underground nacional, aunque eso significaba, seguramente, ser conocido y apreciado por como mucho 200 o 300 personas. Ellos, junto a otras bandas míticas como Mermaid, Electric Riders o Fooz, estaban protagonizando un tímido despertar de la escena rockera más subterránea tras el bluf del rollo indie de los 90. En esos inicios era inevitable endiñarles la etiqueta de “stoners”, puesto que las influencias de Kyuss o Monster Magnet estaban ahí de forma clara, pero también había el gusto por salirse de lo previsible y sobretodo una querencia por el tremendismo de bandas como 713avo Amor y otros relacionados con la escudería Triquinoise, lo cual  daba a Viaje a 800 un halo de oscuridad y poética tenebrosa muy especial. Así pues, todo parecía ir viento en popa para el grupo, incluso cobrando algo de notoriedad a nivel internacional, pero ellos deciden separarse de improviso. Algo que fue debido, entre otras cosas, a problemas laborales y de falta de tiempo para sus miembros, pero sobretodo a la ausencia de infraestructura y apoyos que sufrían en Algeciras, algo que terminó por socavar la moral del grupo.

 

Esta separación, que cayó como un jarro de agua fría para sus seguidores (cada vez más numerosos) duró una buena temporada, incluyendo amagos de reunión, demos y algunos grupos paralelos como pueden ser 10 años de música China, Zoom y The Rocky Bros, pero ninguno de estos proyectos llega a tener demasiada continuidad (Zoom llegó a grabar dos maquetas y dieron varios conciertos). Hasta que en un momento dado Poti, Jose Angel y David se juntan y montan los Resin Shijates, grupo de versiones (Monster Magnet, Braindonor, etc.), sin más ambición que la de pasarlo bien, pero con la suficiente intensidad como para picarles el gusanillo cada vez más. Así que, tras dar dos conciertos con esta formación y ver que siguen funcionando muy bien juntos, deciden despertar a Viaje a 800 de su hibernación. La primera intención era reunirse como cuarteto, pero Antonio no puede por motivos personales y acuerdan seguir como trío. Así comienzan a dar conciertos con esta formación, llegando a dar una pequeña gira junto a los yanquis Atomic Bitchwax y otra por el norte junto a grupos como Positiva, Arenna o Green Manalishi. En uno de estos conciertos (Azkoitia) hacen una versión de 713avo Amor junto a Carlos Desastre, uno de sus héroes musicales desde el comienzo. Mientras tanto van surgiendo nuevos temas y parece que la cosa vuelve a funcionar. Además Antonio vuelve a incorporarse al grupo restableciéndose así la formación original. Deciden que ya es momento de grabar un nuevo disco, el cual es editado nuevamente por Alone Records, sello que desde el principio había apostado por ellos.

 

Así pues, entran en el estudio La Casa del Perro (Algeciras). En principio iban a grabar un disco totalmente instrumental, pero finalmente deciden ponerles letras a varios de los temas, que son casi improvisadas sobre la marcha, algo que no se aprecia oyendo el resultado. Cuando al fin sale el disco en 2007, el cual se llama Estampida de Trombones, se comprueba que el largo silencio desde su primer disco no ha causado mella alguna en el potencial de Viaje a 800. Si al principio fueron rápidamente catalogados como stoners esta definición ya se les quedaba bastante pequeña a estas alturas. Estampida de Trombones no es un disco nada comercial, pero tampoco es de una escucha necesariamente difícil, aunque el hecho de que la mitad de sus temas sean instrumentales lo convierte en algo inusual dentro del panorama de ese momento, dotando a esa nueva etapa con una esencia mucho más progresiva y experimental.

 

 

El disco se abre espectacularmente con "Los ángeles que hay en mi piel”, tema hecho cuidadosamente hasta el último detalle, muy bien producido y donde destaca desde un comienzo una base rítmica tan aplastante como sutil a la vez. Las guitarras zumban atronadoras y la voz va desgranando una letra de una crueldad pasmosa. Es un tema muy contundente que en sus momentos cumbres podríamos calificar de heavy con toda justicia, aunque sin dejar por ello de tener un regusto del rock clásico más potente de los 60/70. El segundo tema "El amor es un perro del infierno", corte también muy enérgico, incluso más rápido, es claramente heredero del hard rock de los 80 y 90 hecho por grupos como Mindfunk o Soundgarden. Aquí destacan las guitarras, creadoras de multitud matices eléctricos y otra vez una voz que no es especialmente virtuosa, pero que resulta perfecta para el sonido de Viaje a 800 y que supera con soltura la consabida dificultad de los grupos españoles para plasmar sus letras en castellano. Sin duda este tema es otro de los platos fuertes del disco y termina por crear verdadera adicción. Llega a continuación "Dios Astrónomo", fabuloso instrumental hecho con total precisión y donde vuelve a destacar la batería (sin dejar de ser apoyada por un buen trabajo de bajo). Por su parte, las guitarras van subiendo de intensidad más y más a través de los cambios de ritmo y las cadencias propias del rock progresivo más potente. A este instrumental se le une "Ossario", corte que consiste en más de tres minutos de atmosféricos efectos sonoros que aumentan, si cabe, la sensación pesadillesca y lúgubre que ya de por si transmite el disco. "Zé" es un trallazo punkarra y marciano que sale directamente de las fuentes desquiciadas de Melvins, otra de las referencias claves para el sonido de Viaje a 800 y que aquí se traduce en un tema brutal que corta repentinamente y sin piedad la atmósfera sutil creada por los temas inmediatamente anteriores. Con "Luto" volvemos a sumergirnos en un rock mucho más denso, de infinidad de matices. Se trata de un gran instrumental donde se combinan guitarras acústicas y eléctricas, con un resultado repleto de lirismo y cierta sensación de tristeza que llega a emocionar. Quizás este sea el tema más personal de todos los incluidos en el disco y también el mayor ejemplo de la capacidad de expresión de Viaje a 800. "Patio Custodio" es nuevamente un instrumental, pero a diferencia del anterior es mucho más contundente y rápido, aquí la electricidad vuelve a llevar las riendas con un dúo de guitarristas que resulta excelente, lo son a lo largo de todo el disco, pero aquí es que se salen. Tras este espléndido instrumental llega el tema que da título al disco, "Estampida de trombones", una breve muestra de experimentalismo pseudo-electrónico cercano al rollo kraut rock y que ante todo transmite una fuerte sensación de misterio. Le toca el turno a otra de las joyas del disco, un artefacto ultrasónico llamado "Cabezas de Tugsteno" con una especie de diálogo entre las dos guitarras, pero pronto toda la banda entra al completo (nuevamente una base rítmica que suena realmente compacta) con un derroche de electricidad y unos riffs que harán feliz a los amantes del mejor hard rock. El final del corte es una sesión de tortura sónica que puede poner realmente nervioso, si ese era el objetivo lo cumplen de sobras. Cierra el disco el breve "Cancer Bahía", instrumental que emula la bossa nova y que esencialmente es una peculiar broma macabra, perfecto colofón para un disco que tiene la muerte y la oscuridad de fondo como hilo conductor de todos sus temas.

 

     De esta manera, Estampida de Trombones supuso un regreso triunfal a la escena nacional, además en un contexto mucho más favorable. Desde luego la llegada de Internet ayuda mucho a que el grupo sea más conocido y el apoyo recibido por el público es mucho más contundente que cuando editaron su primer disco. También es, con mucho, la etapa más prolífica en cuanto a conciertos y participan en varios festivales underground: High Dimensión, Wizard y Mentes de ácido.  Sin embargo, cuando parece que el grupo por fin va a despegar de una vez por todas, regresan las nubes negras. Por problemas personales, de trabajo, de dinero y lo de siempre: las dificultades de cualquier banda formada por trabajadores que tocan por puro amor por la música, y la formación vuelve a romperse. Después regresarían en formato trío, con un disco más de estudio y un directo (ambos también imprescindibles). Y al final del todo la ruptura definitiva de Viaje a 800, que fue un buen palo para sus fans más acérrimos, pero que a cambio trajo con el tiempo nuevas y muy interesantes bandas paralelas: Mind!, Atavismo, Medicina, Híbrido y seguramente alguna más que está por llegar, proyectos siempre dignos de tenerse en cuenta, porque lo de Viaje a 800 no fue casualidad, sino el producto del gran talento de los músicos que lo formaban, y aun tienen mucho que ofrecer.

 

En todo caso, esta reedición de Spinda Records no llega como un ejercicio de nostalgia de algo muerto o para satisfacer el fetichismo de los coleccionistas de vinilos, más bien surge de la imperante necesidad de recuperar un material que sigue manteniendo una fuerza  extraordinaria y que, por tanto, merece ser sido conocido y valorado por más público. La música de Viaje a 800 sigue enriqueciendo nuestros sueños y pesadillas de la forma en que lo hizo hace una década.

 

 

Reseña de Antonio Ramírez


Más información:

 

http://www.spindarecords.com/product/viaje-a-800-estampida-de-trombones-vinyl