Música fronteriza, así se puede calificar lo que hace Malheur, una banda sevillana que ha sabido explorar los límites del jazz y expandirlos hacia otros terrenos como el rock o la psicodelia. El resultado es un fascinante cóctel sonoro, tan hipnótico como intenso, el cual recomendanos a todos los amantes de la música expansiva y aventureros sónicos en general.

Desde que saliera su primer disco, Malheur se ha convertido en una de nuestras bandas favoritas del panorama estatal, así pues, es para Mentes de ácido un placer haber realizado esta entrevista a su guitarrista, Juan G. Acosta.

Os dejamos con sus palabras...


Muchas gracias por atender a Mentes de ácido. Para comenzar quiero pediros una presentación de cara a aquellos lectores de nuestra web que aun no os conozcan. De donde venís cada uno, grupos anteriores, etc., en definitiva: el itinerario musical que habéis seguido hasta llegar a Malheur.

 

Muy buenas, gracias a vosotros. Los tres tenemos una larga trayectoria como músicos tanto en bandas como en trabajos profesionales. Empezamos con el metal, como casi todo el mundo: Manuel por ejemplo en los '90 tocaba con Ataraxia, que hacían metal alternativo; Juanmi tocó con un tiempo con Lightning, que hacían trash y metal extremo; yo tocaba con Systema que hacíamos rock/metal crossover en la onda de Faith No More. De ahí fuimos evolucionando: Manuel estuvo un tiempo con Sílice, que hacían post-rock; y yo con Robot, que empezó con rollo post-hardcore, pero también tenía temas que eran más orientados al pop; Juanmi estuvo tocando folk americano junto a Dan Kaplan. Después Manuel y Juanmi se fueron asentando progresivamente en el circuito del jazz, -Manuel incluso ha llegado a tocar con Jorge Pardo- y a mí siempre me ha encantado el jazz, pero había tenido muy pocas experiencias tocándolo más allá de mi habitación, de hecho fue por lo que pensé que podía ser buena idea llamar a Manuel para montar algo más orientado hacia el jazz, porque lo conocía desde hace muchos años cuando tocábamos leña y tenía ganas de poner en funcionamiento lo que estaba aprendiendo en casa.

 

Ya ha pasado un tiempo desde que salió vuestro segundo disco, Ausiliatrice, ¿qué tal el balance en cuanto aceptación de público y crítica?

 

Muy bueno, la verdad, supongo que será que no esperamos nunca demasiado, pero nos ha sorprendido y alegrado gratamente la aceptación que está teniendo el disco. Estamos muy contentos en ese sentido, el primer disco tuvo muy buena acogida y este segundo la está tenido aún mejor.

 

Supongo que a un nivel más local habréis conseguido algunos de vuestros objetivos, ¿Qué tal la cosa más arriba de Despeñaperros?

 

Pues eso es lo que pretendemos ahora, ir cada vez tocando más fuera de Andalucía, de momento hemos tenido solo algunas experiencias, pero han sido buenas. Tampoco queremos tocar fuera por tocar fuera, quiero decir, que si no se reúnen una serie de condiciones preferimos no movernos porque acumular una serie de conciertos fallidos acabaría por ir desgastándonos y no queremos eso.

Os he visto citados por ahí como un grupo de jazz, de jazz-rock, progresivo, psicodelia, incluso space rock… ¿Cómo os veis vosotros mismos?

 

Supongo que ‘jazz-rock’, por ser el más genérico de los que hablas, donde caben más cosas.

 

Vuestro sonido es el patente resultado de una mezcla de estilos y géneros, imagino que gracias a ello tendréis más oportunidades de moveros a través de diferentes circuitos, tantos institucionales como del underground musical.

 

Pues creemos que eso de estar un poco en medio tiene su parte positiva, pero también su parte negativa, quizás para mucha gente del jazz piensa que somos una banda de rock, y entonces es posible que no pongan interés en escucharnos en profundidad; lo mismo ocurre con la gente del rock, que puede parecerle demasiado técnico o aburrido...yo quiero creer de todos modos que es al revés, que somos ambivalentes y lo mismo tocamos en un festival de jazz que en un festival indie o rock. Sin ir más lejos nuestras dos últimas actuaciones fueron en el XXIV Festival de Jazz de la provincia de Sevilla y después en el Emergencia! de Barcelona que tuvo un cartel más basado en el indie, electrónica, etc. pero donde también tuvimos nuestro sitio.

 

Cuando escuché vuestro primer disco me entusiasmó esa mezcla de géneros que antes comentábamos, aunque admito que lo primero que me atrajo (la cabra tira al monte) fue la preponderancia del rock sobre todo los demás. Sin embargo, el segundo me gustó aun más… ¡y ya no era tan rockero! ¿Cómo veis la evolución de Malheur desde sus inicios? ¿Hacia dónde se dirige la música de vuestro grupo?

 

Pues no tenemos ni idea de hacia dónde se dirige, pero supongo que tendrá que ver con nuestro estado anímico y demás circunstancias que nos rodeen. Creo que en los dos primeros discos ha sido así, pero claro, eso no se puede anticipar.

 

Pese a sus diferencias, opino que el principal hilo conductor entre vuestros dos primeros discos es cierta atmósfera intrigante y misteriosa, casi de thriller de los años 50 o 60. ¿Qué opinas sobre eso? ¿Serviría la música de Malheur para una banda sonora?

 

Creo que sí que es cierto que nuestra música tiene cierto componente cinemático, pero no es nada premeditado, no solemos hablar mucho sobre nuestra música, nos limitamos a tocarla y entendernos mediante ella. Pero, sí, nos encantaría que nuestra música formara parte de alguna película, siempre que fuera medio buena, claro, jeje.

 

¿Es el trío la mejor formación? Tengo la sensación de que a muchos de los grupos que han adoptado esa alineación ya no les interesa la idea de añadir más miembros.

 

La verdad es que el trío es un formato que es fácil hacerlo sonar, además hoy día tampoco te puedes permitir formaciones mucho más grandes. A nosotros no nos interesa de momento añadir más instrumentos a excepción de colaboraciones esporádicas, eso sí podría darse; pero introducir un miembro más es algo que va mucho más allá del instrumento: la persona es más importante que el instrumento.

 

Juan, ¿que nos puedes contar de tu forma de tocar? ¿De cuales guitarristas o músicos en general te sientes más en deuda? ¿Y los demás miembros del grupo?

 

Mi forma de tocar supongo que será el resultado de haber pasado por muchas etapas y estilos, tanto en la guitarra como en la música que más me interesaba en el momento. Musicalmente empecé con el rock de principios de los ’90, luego pasé al metal progresivo que me llevó a descubrir el rock progresivo, psicodélico, el kraut, space y todos esos subgéneros de rock experimental de los ’60 y ‘70. También me ha gustado mucho siempre el pop, desde los Beatles hasta el pop oscuro de Cocteau Twins o The Cure. El jazz me interesó desde siempre también, Coltrane me lleva acompañando casi desde el principio, junto a otros clásicos jazzeros, pero no fue hasta que no llegaron a mis oídos los discos de Chicago Underground e Isotope 217, a los que llegué a través de Tortoise cuando empecé a plantearme intentar hacer yo también esa música. Como guitarristas hay muchísimos que me encantan, pero creo que los que más me han influído han sido Frank Zappa, Jeff Parker, Robin Guthrie y Wes Montgomery.
 

Juanmi tiene bastante admiración por gente del jazz, desde Miles Davis a los Naked City de John Zorn, bajistas como Steve Swallow, pero también del rock como los Grateful Dead.

 

Manuel como te decía tiene sus raíces también en el rock y el metal aunque también es muy amante de la música negra en general y especialmente del jazz contemporáneo.

 

Quien va a un concierto de Malheur ve, ante todo, a tres músicos interactuando de forma muy compenetrada, se nota pura y dura diversión, se nota buena química.

 

Sí, una de las cosas más grandes de la música basada en la improvisación es eso precisamente, que la interactuación entre éstos es dinámica y digamos que la suma de va más allá de sus partes. Ciertamente creemos que nuestras formas de tocar se compenetran bien, no sé si porque nos esforzamos más o menos conscientemente en ello o porque por naturaleza es así, supongo que habrá algo de las dos cosas. También hay mucho trabajo detrás, en estos tres años hemos tocado muchísimo juntos, tanto en directo como en el local de ensayo.

Cuando os he visto en directo (y ya van unas cuantas) he visto que Manuel suele colocar su batería de lado respecto al público. ¿Problemas de espacio en los escenarios españoles? ¿Le gusta que veamos todos los detalles de su forma de tocar? ¿Prefiere no ver el público cuando se ponen a hablar mientras tocáis? (Por cierto, ¿es cosa mía o los conciertos están cada vez más llenos de gente hablando por los codos?)

 

Sí, nos colocamos de forma que podamos vernos los tres, formando un triángulo, esto nos ayuda en las improvisaciones. En el jazz esta disposición es muy común. Con respecto a lo que dices de hablar en los conciertos, creo que hay que tratar de hacerlo lo mejor posible para que la gente no pierda la atención de la música y se ponga a hablar, de todas formas es natural que la gente hable, tampoco hay que ponerse nazi, ni tampoco pensar que la gente solo ha ido al concierto a concentrarse al 100% en tu música, un concierto en muchas ocasiones es un acto social, un punto de reunión. Nosotros como estamos acostumbrados a tocar en bares no es algo que nos moleste especialmente, estamos acostumbrados.

 

¿Cómo afrontáis la creación de un nuevo tema? ¿Siempre parten de alguna improvisación o también pueden surgir de una estructura más premeditada?

 

Normalmente parten de improvisaciones en el local, aunque también en alguna ocasión alguno ha traído alguna idea de casa que muchas veces ni siquiera es algo muy concreto musicalmente hablando, en cualquier caso, de lo que partimos hasta donde llegamos suele parecerse poco.

 

Muchos grupos se agarran a algún tipo de idea o concepto a la hora de encontrar su sonido ¿Tenéis vosotros en consideración algún punto de partida extramusical? Quiero decir conceptual o visual. ¿Hasta qué punto sentís la música de forma abstracta o la vinculáis a lecturas, imágenes, sentimientos, ideas, etc?

 

No, no tenemos en cuenta nada extramusical, de hecho nos parece que la música en sí tiene mucha mayor fuerza expresiva y carga de significado que cualquier otra cosa.

 

En el mismo sentido, tratándose de temas instrumentales, ¿de dónde proceden los títulos? ¿Meros juegos de palabras, bromas personales o contienen alguna intención relacionada con la propia música?

 

Suelen ser casi siempre bromas o juegos de palabras como dices, no pretendemos trasladar ninguna idea extramusical a nuestros temas. Le ponemos un nombre como le podríamos poner cualquier otro. Tienen que ver casi siempre con cosas que hablamos los tres cerveza en mano tras el ensayo, esa es la única vinculación conceptual que podríamos asignarles.

En los directos, ¿hasta qué punto os gusta desarrollar los temas del disco?

 

Nos gusta hacerlo, aunque vamos por épocas, hay veces que estamos más ceñidos a lo grabado y otras veces nos soltamos más. Es complicado encontrar el equilibrio en ese sentido porque si te sueltas mucho puedes estropearlo ya no siempre tienes un buen día, pero si te quedas en replicar lo que grabaste matas la espontaneidad. Creo que trabajamos mucho en encontrar ese equilibrio.

 

¿Soléis hacer muchas improvisaciones “puras” en vuestros directos? Quiero decir, atreverse a sacar un tema de la nada. Me imagino que hacerlo frente al público puede ser bastante comprometedor.

 

No, eso no lo hemos hecho nunca, al menos con Malheur. Yo he hecho varias veces conciertos enteros totalmente improvisados, y no me refiero a jazz, sino a improvisación pura 'de la nada'. Esto no entra en nuestros planes hacerlo con Malheur de momento.

 

Hasta el momento habéis funcionado con Knockturne Records, un sello en torno al cual se está creando un mundillo musical muy interesante. Esto me hace pensar que algo está cambiando en Sevilla, una ciudad que en muchos sentidos suele ser muy conservadora en cuanto a lo cultural y especialmente lo musical.

 

Bueno, en Sevilla siempre ha existido esa ‘otra cara’ cultural que no es la conocida o estereotipada , pero iniciativas como Knockturne están sirviendo para vertebrar muchas propuestas, muy diferentes entre sí, pero todas con el denominador común de servir de alternativa, ya no diría de la cultura masiva, sino incluso de la propia escena underground. En Sevilla ahora hay más grupos, más salas y más festivales que hace 15 años, muchos más, pero sobre todo ha crecido en cuanto a calidad. Supongo que eso significa que la cultura musical en Sevilla goza de mejor salud, pero aún hay mucho por hacer.

 

Habladme de vuestros proyectos paralelos, se que también tocáis un repertorio más estándar de jazz y que colaboráis junto a otros músicos en cosas muy diferentes.

 

Sí, solemos hacer actuaciones en bares como ‘Martín, Acosta y Montenegro’ tocando estándares de jazz, temas de Monk, Davis, Coltrane, Shorter…nos encanta tocar esos temas clásicos de los que aprendemos mucho y los adaptamos en cierta manera a nuestro sonido también. Junto al trompetista Antonio Campos tocamos como NBOMe Quartet y hacemos también jazz estándar. Manuel y Juanmi están actualmente acompañando al fantástico saxofonista de jazz Javier Ortí y yo estoy mezclando el primer disco de Naja Naja, que es mi proyecto junto a Xavier Castroviejo (Blooming Látigo, PYLAR).

 

Respecto a Malheur, ¿pensando ya en un próximo disco? ¿Tenéis ya nuevo material en marcha?

 

Pues aún no, precisamente hace poco estuvimos hablando de eso, de que teníamos que ir poniendo manos a la obra, así que supongo que en breve comenzarmos a trabajar en nuevas ideas

 

¿Próximos conciertos a la vista?

 

Tampoco ahora tenemos nada a la vista, hemos tocado bastante en 2015, pero desde que empezó el año ha bajado el ritmo de conciertos que por otra parte tampoco está mal para desconectar y volver a la carga con las pilas nuevas ya que como comentaba pronto empezaremos a trabajar en material nuevo.

 

Nada más, os quiero agradecer vuestra atención con nuestra web y desearos muchos éxitos. ¿Algo más que os gustara añadir?

 

Agradeceros a vosotros por vuestro trabajo y por contar con nosotros y a todos los lectores de ‘Mentes de Ácido’.

 

Entrevista de Antonio Ramírez

Fotografías de Cristo Ramírez e Israel Nieto


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