Marzo de 1994. Sobre el escenario instalado en el altar de la Iglesia de la Merced de Bilbao para las actuaciones correspondientes a la sexta edición del Concurso Pop Rock Villa de Bilbao (que en aquellos momentos era sin lugar a dudas el más importante certamen de esas características en todo el territorio nacional, y para el que los malagueños salían como una de las bandas favoritas para el primer premio), 713avo Amor cometen seppuku en vivo ante la asombrada audiencia. El grupo ha decidido disolverse y, en lugar del repertorio esperado, se lanza, durante los cincuenta minutos que tiene asignados, a una improvisación ininterrumpida y sin concesiones sobre la que recita sus textos el cantante del grupo, Carlos Desastre. Un gesto suicida absolutamente coherente con la trayectoria del grupo y que da carpetazo a una breve pero intensa carrera de seis años escasos que dejan para la posteridad dos álbumes inolvidables, con canciones e imágenes literarias verdaderamente espeluznantes (como “Nos cambiaron por pistolas” o “La materia no existe”), pero también con un sentido del humor e incluso momentos de una ternura ocasional (“La cabalgata de la vierte”) que pocas veces se les han reconocido, y el recuerdo de una de las bandas más intensas y personales que hayan pisado los escenarios de este país. 

 

Tras esta separación, los miembros del grupo (Carlos Desastre, guitarra y voz; Emilio Salvatierra, batería; Antonio Acién, guitarra), toman caminos separados. Carlos continúa con su proyecto en solitario El Corsal Desastre y Emilio deja momentáneamente las baquetas, al menos como miembro de grupo. Antonio comienza a ensayar junto a un bajista, Juan Carlos Baca. La intención primigenia es rendir homenaje a la poesía de distintos autores muy admirados por Acién, como José Luis Moreno-Ruiz, Javier Corcobado y, muy especialmente, Leopoldo María Panero. No mucho tiempo después, Salvatierra se une al proyecto de Acién y Baca, naciendo así el Trío Mudo. La imposibilidad de encontrar una voz adecuada a sus intenciones (pese a los intentos con varios candidatos, de entre los que cabe destacar a Emilio Morales, antiguo cantante de La Calle del Ataúd, la banda pre-713avo Amor de Acién y Salvatierra) les lleva a tomar la decisión de funcionar en formato únicamente instrumental, de ahí el (muy apropiado a las circunstancias) nombre del grupo.  

 

El 10 de noviembre de 1995 el grupo da el que sería su único concierto, en el añorado bar Itaca de Málaga (en Youtube se pueden encontrar grabaciones de algunos de los temas interpretados en dicha ocasión, ver aquí). Poco después, Salvatierra abandona el proyecto (para volver a encontrarse posteriormente con Desastre en el dúo Después de Nunca, además de ocupar el puesto dejado vacante por Paco “Serrucho” Cárdenas en la grabación de varios temas de Muda Tu Piel, el tercer y último disco de la que en muchos aspectos fue la “banda hermana” de 713avo Amor, Vírgenes Adolescentes).  

 

Como nuevo batería, ingresa en el Trío Mudo Damián Fernández (con experiencia previa en un sinfín de bandas malagueñas, entre las que cabe destacar a dos: Quo Usque, Mors? y Spit Rage). Con Fernández tras los tambores, el Trío continúa una trayectoria que no tendrá mucha continuidad. Por diversas circunstancias, el grupo termina desmembrándose en 1997, dejando grabada únicamente una demo con Damián en la percusión.

 

Juan Carlos Baca y Damián Fernández continuaron tocando juntos durante algún tiempo más, hasta 1998, con el nombre Generador de Acuarela. Y fue precisamente Acién el responsable de la grabación de la única maqueta del dúo ese mismo año.

 

Tras la separación del Trio, Damián continúa tocando con infinidad de bandas, entre las que destacan Gastmans, Sr. Chinarro (en los conciertos en los que el Sevillano Antonio Luque rescató el repertorio de los discos que grabó para el sello Acuarela) y, por último, y muy especialmente, los muy recomendables Tupelo Bound, un trío de blues-punk desquiciado que merece que ustedes le den una escucha, si no los conocen ya ( Bandcamp ). Por otra parte, Juan Carlos Baca continua su preparación musical, llegando a convertirse en un reputado y versátil (jazz, flamenco, country, tango,…) contrabajista profesional con un curriculum que tira de espaldas. El único que abandona la música tras la disolución del Trío es Antonio Acién. 

 

 

Demos un salto en el tiempo hasta el año 2014. Tras casi 20 años sin tocar la guitarra, Acién retoma el proyecto originario de musicalizar poemas de diversos autores. Le pierde el miedo a cantar (aunque aún a día de hoy se niega admitir que canta y dice lacónicamente que lo suyo es más bien recitar, algo en lo que no puedo estar de acuerdo) y en un primer momento, comienza a trabajar solo en su casa con el único acompañamiento de una guitarra española y sin mucha intención de que esos temas salgan a la luz, sino únicamente como satisfacción y desahogo personal. A finales de año, vuelve a entrar en escena Damián Fernández (hay que reseñar que pese a la primera separación del Trío Mudo, los tres miembros de la segunda formación de este han mantenido una amistad inquebrantable que perdura en la actualidad). Fernández había dado por cerrada su participación en la primera etapa de Tupelo Bound (fue sustituido por el ínclito Juanillo Lee Pierce, personaje entrañable e imprescindible de la escena malagueña, también poseedor de un interminable currículum musical con bandas como Thee Intoxicated Men, Antonio Fargas, Jesus Racer RnR Trio, The Hairy Nipple, Puño Americano And His Puñettes, The Oddballs o The Black Lennons…) Surge la ocasión de reformar el Trío, pero la agenda de Juan Carlos Baca le impide tomar parte en el mismo. El Trío se convierte en dúo, pero mantiene su denominación originaria, como homenaje y recuerdo a la trayectoria pasada.  

 

Resucitado ya el Trío Mudo, la composición de los temas entra en su segunda fase. El año 2015 lo dedican al trabajo en el local de ensayo, ya con guitarra eléctrica y batería y sin bajo. La ausencia de bajo no supone un problema; ya en su época, 713avo Amor prescindieron del instrumento de las cuerdas gordas, y Acién, mucho más dotado como guitarrista rítmico que como solista, sabe muy bien como suplir esa ausencia.

 

 El proyecto va creciendo y, más avanzado el año 2015, Acién y Fernández se encuentran tan satisfechos con los resultados que deciden grabar en un estudio profesional. En febrero de 2016 entran a grabar en el Hollers Analog Studio de Máximo Ruiz, y la grabación resulta tan satisfactoria que empiezan a plantearse en serio la posibilidad de que esos temas sean editados en formato físico. Lo que comenzó como un desahogo doméstico de Acién tiene ya el proyecto de un disco bajo el brazo. Tras algún contacto tentativo con algún sello local que no llega a cuajar, Trío Mudo decide optar por la autoedición. El resultado es Trío Mudo Vol. I, Poemas musicalizados de Leopoldo María Panero, et alter, editado en junio de 2016, que se presenta como el primer volumen de lo que aspira a ser una tetralogía. 

 

Pasemos ahora a este diálogo con los miembros del Trío, en el que intentamos profundizar un poco más en qué hay detrás de este concepto de Poemas Musicalizados, su cómo y su porqué...

 


 

Trío Mudo se forma, en su primera etapa, en 1994, tras la separación de 713avo Amor. ¿Qué diferencias destacaríais entre ambos proyectos, aparte de las obvias (formación, miembros,…), y qué puntos en común? 

 

Antonio: La diferencia sustancial es la ausencia de Carlos, con su fuerte personalidad e historias que contar, pero las bases y proceso compositivo es el mismo. La unión entre poemas previamente seleccionados y guitarras de acompañamiento al cante que eran trabajadas conjuntamente, el binomio Desastre-Acién que decía Carlos Desastre, pero que para mí no finalizaban hasta la indispensable aportación de Emilio Salvatierra. En cambio, en Trío Mudo quise dar continuidad al método con poemas de Leopoldo María Panero pero al no encontrar vocalista derivaron a instrumentales muy cuidadas y trabajadas. 

 

¿Qué os parece lo más reseñable de la primera etapa del Trío en los años 90, con sus dos formaciones? 

 

Antonio: En las dos formaciones la línea es continuista, Juan Carlos Baca no sólo aportó una base rítmica sino una riqueza armónica y melódica extraordinaria. Él tiene todos los masters de las grabaciones y ojalá se anime a producirlo y sacarlo. Con Emilio tocaba desde los 15 años, y no había conocido otro batería, cuando llegó Damián me encantó su frescura y pegada, que aún tiene. 

 

¿Cuáles fueron las causas de la separación? 

 

Antonio: Se fue apagando poco a poco, por mi parte fue perdiendo sentido al punto de pesarme la guitarra, fue una sensación muy desagradable, pero así lo sentía. Si no me lo creo no puedo avanzar, algo así me paso en la ruptura de 713avo Amor, no puedo mentirme en la música, es mi único espacio de libertad, y ya bastante hay que soportar fuera de ella. 

 

Antonio, ¿Cómo valoras en la actualidad tu trayectoria con 713avo amor primero y luego con Trío Mudo? 

 

Antonio: Aquello lo he tenido muy silenciado, pero en el recuerdo de una experiencia vital, sincera y honesta con la que nunca he banalizado, como se debe de hacer con las cosas que amas o has amado de forma verdadera e íntima, con discreción. Siempre pensé que hicimos un joven y bonito cadáver, pero en estos meses a raíz del Tributo a Carlos Desastre me contactaron y me ha sorprendido la de gente que mantiene el recuerdo de aquella aventura de sentimientos descarnados. De Trío Mudo en los 90, valoro la satisfacción del extraordinario trabajo que hicimos, en especial con Juan Carlos Baca, pero guardo la frustración de no haber culminado el proyecto con alguna grabación a la altura de las instrumentales que hicimos. 

 

Después de veinte años, el Trío Vuelve a la vida en formato de dúo. ¿Por qué la ausencia de Juan Carlos Baca? ¿Por qué, siendo dos, os seguís llamando Trío? 

 

Antonio:  Los tres hablamos de quedar de nuevo, pero todos andamos con mucha dificultad para sacar tiempo, Juan Carlos es el único de los tres que ha seguido carrera profesional como músico y ha sido muy complicado encajar agendas pese a los continuos intentos, ya los ocho meses de tocar teníamos decido grabar y acordamos posibles arreglos de bajo de Juan Carlos, pero todo ha sido muy rápido y optamos por grabar lo que sonaba en local, en crudo. Respecto al nombre de la banda, era para nosotros la última prioridad al tratarse de un proyecto de consumo personal y doméstico, aun en la propia grabación no lo teníamos claro. El nombre Trío Mudo es fruto de la propia inercia de quedar los tres de nuevo, a petición mía para que me ayudaran a plasmar de algún modo los veinte poemas que tenía ya en la cabeza, pero finalmente hemos mantenido el nombre pensando que el tercer miembro es el poeta al que musicalizamos.

 

¿Cómo se gesta la resurrección del Trío? ¿Por qué después de veinte años de silencio? 

 

Antonio: No llega a gestarse Trío Mudo como tal, aun siendo amigos íntimos y vernos con frecuencia los tres componentes de la última formación. Ni tan siquiera yo me lo planteé cuando por propia necesitad existencial retomé la guitarra y los poemas de Panero. Fue al año, cuando llevaba cerca de 20 poemas y me encontraba mejor cuando hablé con mis amigos para que me ayudarán a plasmarlo de alguna forma, y grabarlo para no perderlo. Por eso para mí Damián es el verdadero artífice de esta nueva etapa de Trío Mudo. Y si ha tardado tanto tiempo el proyecto inicial de musicalizar a Panero es porque tenía de ser así, yo nunca he tocado por distracción, la música solo tiene sentido para mí como medio de expresión existencial, y si no tengo nada que decir no hablo, pase el tiempo que pase. Algunos se sorprenden que me pueda tirar tanto tiempo sin tocar la guitarra, pero para mí la guitarra es un medio, no un fin, y no me ha interesado la técnica ni evolucionar en ningún estilo.

 

Pasemos al proceso de creación del disco. Tengo entendido que comienza con Antonio componiendo solo en casa y que es con el proyecto ya avanzado cuando Damián entra en escena. 

 

Antonio: Sí, los poemas vienen elegidos e inicialmente musicalizados a flamenca, pero terminan de componerse juntos a eléctrica y batería, llevando los poemas a otra dimensión. Al punto que la mayoría de ellos han sido muy transformados musicalmente de su idea inicial o totalmente cambiados, como el poema Secretos, pero si se ha mantenido la melodía base que acompaña al recital del poema. Lo curioso fue el primer encuentro tras casi veinte años sin pisar yo un local de ensayo, empezamos con el poema Canción de Panero y cuando terminamos me dice Damián "Tío, esto suena muy a los noventa", después de las risas le dije que si desenterrabas a un romano lo lógico es que te hable en latín.  

 

En un primer instante, esto no pasaba de ser un proyecto privado y un desahogo personal. ¿A partir de qué momento decidís que este material merece ser editado en formato físico? 

 

Damián:   Fuimos al estudio a grabar lo que llevábamos trabajado, nuestro objetivo era ir cerrando poemas y seguir con nuevos para no eternizar el proyecto, por lo que hablamos con Máximo Ruíz de Hollers Analog Studio y dejamos en sus manos la producción. Visto el resultado, nos animamos y nos animaron a editarlo, dejando atrás la idea inicial de grabaciones caseras en CD para regalarlo a familiares y amigos.

 

Contadnos algo sobre la composición y preparación de los temas y la grabación del disco. 

 

Damián: Todos los poemas se trabajan sobre una base inicial que trae Antonio pero que modelamos hasta dar su forma definitiva. Las composiciones surgen a guitarra flamenca y voz, peroes en ellocal dondele damos un giro completo hacia sonidos más contundentes. La configuración a dos instrumentos es muy sencilla y el sonido base no cambia mucho, por lo que se trabaja más la expresividad y su adaptación al poema. De la grabación lo que pedíamos era que fuera fiel a lo que hacemos en el local, sin artificios, e invitamos a Maxi a que se llegara al local y nos escuchara, y de ahí al estudio, a grabar en analógico, en directo y sin retoques.

 

¿Por qué poemas musicalizados? ¿Y por qué Panero? 

 

Antonio: Todo gira en torno al poema, no hacemos canciones ni se pretende, solo poemas que se ambientan musicalizándolos. La poesía es de los pocos reductos que nos quedan de libertad y subversión, es difícil de manipular y por eso incómoda. Y porqué Panero, porque nadie como Leopoldo María Panero me llega al alma, donde la gente veía locura y odio, yo solo veía lucidez y amor, nunca compartí ese malditismo que se le aplicó. A los veinte me dio certezas para entender la vida y a los cuarenta me da razones para vivir, estoy en deuda con él y se lo quiero devolver.    

 

Aparentemente, esto es sólo el primer capítulo de una serie. Contadnos algo más acerca de este proyecto y que continuidad puede tener. 

 

Damián:  Efectivamente es la primera entrega de una tetralogía, por tanto, es nuestro objetivo ir cerrando poemas aproximadamente de diez en diez, y sacar otros tres volúmenes más hasta completar los más de cuarenta que están seleccionados.

 

 

En el Volumen I hay poemas de Leopoldo María Panero y de Javier Corcobado. ¿Tocaréis a otros autores en próximas entregas de la serie, o pensáis ceñiros únicamente a estos dos poetas? 

 

Antonio: Panero acapara prácticamente cuatro de cada cinco poemas, pero aparecerán también otros poetas como Fernando Pessoa, y los poetas malagueños Pérez Estrada y José Manuel Hidalgo, además de continuar con Javier Corcobado. 

 

Además de los poemas de los autores mencionados, el disco se cierra con una versión de una copla tradicional “Tengo Miedo” de J. Solano y R. León. ¿Por qué está ahí? ¿No se contradice esto con el concepto de musicalizar a poetas más o menos contemporáneos? 

 

Damián:  Es cierto que no va en línea con el resto de poemas, que en el disco se deja para el final, que se dice que es un anexo al resto y que además hay que esperar unos segundos de más hasta que empieza a sonar en el disco. Lo que había pensado era en sacarlo como cara B de un single, pero nos arriesgábamos a que quedara fuera de todo, y como terminamos tan contentos de cómo sonaba, decidimos ponerlo como añadido al disco y no condenar la versión al olvido.

 

La portada del CD está presidida por un grabado de la serie Los Caprichos, de Goya. ¿Hay algún motivo concreto para ello? ¿Qué relación tiene este grabado con el contenido del disco? 

 

Antonio: Cada volumen hasta completar la tetralogía estará precedido de un grabado de Goya, de la serie de los Caprichos,sobre temáticas relacionadas en el disco, vertebrando la colección a nivel literario Panero y a nivel gráfico Goya. Dos grandes que, pese a sus acomodadas vidas, sintieron la necesidad de expresar con libertad las mismas inquietudes sobre la condición humana y los males sociales, pero con doscientos años de diferencia. Unirlos es otra de las satisfacciones que nos ha dado esta edición.  

 

El diseño del CD (que viene enfundado en un digipack alargado, formato más propio de DVDs) es un tanto atípico. ¿Se trata de una decisión puramente estética, o tiene algún significado? 

 

Damián:  La elección del formato tiene que ver con el objetivo de remarcar el sentido literario del trabajo. El digipack DVD tiene un tamaño parecido a los libros de poemas, y de ahí el concepto global de un diseño final con continuos guiños a los diseños de libros. Además, posee un lomo más grueso donde indicar qué volumen es y así poder añadir el resto de volúmenes juntos en un escuche, como un coleccionable, y rematando la idea de poemas musicalizados presentados en formato libro.

 

¿Habéis dado algún concierto o es Trío Mudo únicamente un proyecto de estudio? 

 

Damián: Ahí andamos, intentando encajar fechas para dar conciertos o recitales, o como se le quiera llamar. No es solo un proyecto de estudio, claro que queremos presentarlo y no tardaremos en hacerlo. Además, nuestra idea es hacer conciertos tanto en eléctrico como en acústico en espacios más íntimos si fuera necesario.

 

¿Qué podemos esperar de los próximos volúmenes de la serie? ¿En qué fase se encuentra el trabajo de composición? 

 

Damián: A no ser que demos un giro inesperado, los próximos volúmenes seguirán siendo poemas musicalizado por los dos, en la misma línea, con grabaciones sencillas, sinceras y honestas. Con lo que llevamos ya avanzado de los siguientes poemas nos gustaría ir a estudio a finales de año o principios del siguiente para cerrar el volumen dos, y en menos de un año de diferencia tener dos volúmenes.

 

Muchas gracias por vuestra atención con Mentes de Ácido. ¿Hay algo más que queráis añadir? 

 

Agradecemos los dos los apoyos recibidos, no esperábamos ni pretendíamos nada de esto, pero estamos gratamente sorprendidos y agradecidos, y con mayor obligación personal de seguir y cerrar la tetralogía de poemas musicalizados. 

 

Más información sobre Trío Mudo en su Bandcamp

 


Texto de presentación y entrevista de Olonam Euqul

Gracias por las fotos a Máximo Ruíz  (Hollers Analog Studio) y a Plácido Fernández

El artwork de Trío Mudo es obra de Manolo Luque